Home / Cultura y Formación / El año nuevo nos trae una esperanza nueva

El año nuevo nos trae una esperanza nueva

No todo es amargura, no podemos ignorar la presencia de Dios en nuestra vida a lo largo de esta tempestad, de la que todos somos testigos.

Luis Ángel Ramírez Ramírez

1° de Filosofía

Este año se termina y sin duda quedará para el recuerdo por tantas y tantas experiencias que nos han dado grandes lecciones, sin embargo también porque se ha visto marcado por la pérdida de algunos seres queridos y de personas que sentíamos tan seguras cerca de nosotros. A la sazón de la crisis por la pandemia, muchos ámbitos de la vida cotidiana que antes eran tan poco valorados, se vieron fracturados por un virus que impactó severamente la fragilidad del hombre. Ya sea el trabajo, la familia, la salud, pero sobre todo la fe, son aspectos que después de esto deberemos valorar con mayor intensidad.

Iniciemos de la mano de Dios

El cierre de este año es sin duda alguna una oportunidad para hacer un conteo sobre todo lo bueno y lo malo del año. Pros y contras, pérdidas y ganancias, problemas y alegrías seguro tendrán un lugar en nuestros pensamientos, acompañados tal vez por lágrimas y nostalgia.

Pero todo esto visto a la luz de la fe, con una visión aventurada en la compañía de un Dios amoroso, encontrará seguro refugio y consuelo para poder recibir con esperanza un año nuevo cargado de esperanzas, de alegrías, de ilusiones, que entre tanto, no deben ser apagadas por un pesimismo que nos detiene y nos deja quietos.

Antes bien, debemos aventurarnos a buscar siempre cumplir esos sueños que nacen en el corazón y están deseosos de ser cumplidos, buscando iniciar el año con el buen Dios que ha estado siempre a nuestro lado.

Todo lo que el 2020 trajo consigo no debe ser más que la pauta que nos marque un nuevo comienzo, que si bien no exime las dificultades, debe impulsarnos a seguir en la lucha por mantener la fe, la esperanza y la caridad como una llamita en vela, que por más pequeña que se vuelva y parezca extinguirse, no debemos dejar que cese de dar calor al corazón.

Esto se puede lograr si ponemos fijamente nuestra mirada en Aquel que hace nuevas todas las cosas, que carga con nosotros la cruz, que es la calma aun en medio de la tormenta, que nos da la fuerza para poder enfrentar todo con amor (Flp 4, 13).

Seguimos juntos

No podemos ignorar tampoco que en estas fiestas de Año Nuevo, aun con las pocas personas con las que podamos festejar, encontramos una oportunidad de valorar el don de la vida, de la presencia del otro. El año fue difícil y precisamente por eso, hemos de valorar la riqueza de seguir juntos. Y porque no, recordar también lo hermoso de la presencia en nuestras vidas de aquellos que ya no están con nosotros, pero que han dejado una huella imborrable en nuestros corazones, dando también gracias a Dios por permitirnos haber gozado de ese don tan maravilloso que son los amigos, los familiares, a través de los cuales Dios nos manifiesta una pequeña parte de su amor y en donde también nos llama a amar.

Tres consejos para este Año que comienza

  1. Miremos al rededor, agradezcamos la presencia de los que están y encomendemos a Dios a aquellos que no terminaron este año a nuestro lado.
  2. Pidámosle  a Dios la gracia de valorar el don tan precioso de la vida, que nos permite abrir el corazón a un nuevo año, cargado de esperanzas, de sueños, pero sobre todo, de Fe y amor.
  3. Encomendemos a Dios el año que está por terminar y el que está por comenzar, implorando que nos permita sentir su presencia y que sea nuestra calma en medio de la tormenta.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

Revisa También

Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio

Del santo Evangelio según san Marcos 16, 9-15 Todos los evangelistas hacen notar la obstinada …