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Trabajar gratuitamente por el bien común. Celebración de la Palabra en Familia

Adaptado por P. Suárez D.

Ofrecemos un esquema para realizar una celebración familiar o grupal, sin la presencia del presbítero, para el…

XI DOMINGO T.O.

Ciclo A, 14 de Junio de 2020.

“ELEGIDOS, SALVADOS Y ENVIADOS A TRABAJAR GRATITUITAMENTE POR EL BIEN COMÚN”

 (¿Me siento animado para animar a otros?)

 Nota litúrgica: Estas líneas podrían ser meditadas con antelación por quien guiará la celebración y pueden inspirar sus comentarios e intervenciones durante la misma.

IDEAS PARA EL CELEBRANTE/GUÍA:

Ya desde el Antiguo Testamento, Dios escogió un pueblo y, por amor, lo hizo de su propiedad y lo levantó sobre alas de águila… Luego lo salvo, lo justificó y lo hizo compartir la vida de su Hijo que entregó su vida por él, aunque era pecador… Jesús, en el Evangelio, escoge a doce y los envía por el mundo entero a proclamar el Reinado de Dios, con un poder que ellos han de ejercer gratuitamente…

La celebración de hoy es un remanso de reflexión y alimento en el que podemos recuperar nuestras fuerzas para volver a nuestra vida cotidiana a anunciar con nuestra vida que ya se acerca el Reino de Dios…

Porque hoy Dios renueva el llamado y envío que nos hace a cada uno para el bien de todos…

GUIA: EN EL NOMBRE DEL PADRE, Y DEL HIJO, Y DEL ESPÍRITU SANTO.

Todos: AMÉN.

GUIA:  La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor de Dios Padre y la comunión del Espíritu Santo estén con todos ustedes. 

Todos: Y con tu Espíritu.

GUIA: Con mucha confianza en el Señor, nuestro verdadero Pastor, reconozcamos nuestros desánimos, cansancios y enfermedades espirituales para pedir redención.  (Pausa)

•      Señor Jesús, Tú que te compadeces de quienes se encuentran extenuados y desamparados.

TODOS: Señor ten piedad.

•      Cristo Jesús, Tú que nos das poder para expulsar a los espíritus impuros. 

TODOS: Cristo ten piedad.

•      Señor Jesús, Tú que nos envías a curar enfermos y resucitar muertos gratuitamente.

TODOS: Señor ten piedad.

GUÍA: Haz Señor que nos sintamos reconfortados, alimentados y enviados por ti a transformar el mundo, te lo pedimos a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.  R/ Amén.

TODOS: AMÉN.

GUIA: Señor Dios, fortaleza de los que en ti esperan, acude, bondadoso, a nuestro llamado y puesto que sin ti nada puede nuestra humana debilidad, danos siempre la ayuda de tu gracia, para que, en el cumplimiento de tu voluntad, te agrademos siempre con nuestros deseos y acciones. Por Jesucristo nuestro Señor…

TODOS: AMÉN.

Se ofrece un resumen de las lecturas para ayudar a quien guía y a quienes leerán a subrayar la parte primordial que ayude a descubrir su mensaje unitario. Pero, las lecturas han de leerse íntegramente durante la celebración.

Nota litúrgica: Se les pedirá a los lectores anunciar únicamente el libro de donde se toma la lectura. Ejemplo: Lectura del libro de los hechos de los apóstoles. Al finalizar cada lectura no se olvide decir: PALABRA DE DIOS. Y se responde: TE ALABAMOS SEÑOR. Y en el Evangelio, anunciar: Del Evangelio de según San Juan. Al finalizar decir: PALABRA DEL SEÑOR. Se contesta: GLORIA A TI SEÑOR JESÚS.

Éxodo 19, 2-6a: En el contexto de la alianza entre Dios e Israel, el Señor le pide a Moisés que le recuerde al pueblo cómo los ha protegido, liberado y elevado entre todos los pueblos… Y si escuchan su voz serán para Él un reino de sacerdotes y una nación consagrada…

Salmo 99: Alabemos a Dios y sirvámoslo con alegría ya que Él nos hizo y somos su pueblo y su rebaño, Él es bueno, misericordioso y fiel…

Romanos 5, 6-11: San Pablo insiste en uno de sus temas favoritos: la gratuidad de la fe… Por puro amor y aunque éramos pecadores, Cristo entregó su vida por nosotros, nos justificó y nos libró del castigo final y nos dará la salvación al participar de su vida…

Mateo 9, 36-10, 8: Después de constatar las necesidades de las multitudes, Jesús convocó a un puñado de hombres para constituirlos portavoces y constructores del Reino que Él anuncia, les dio instrucciones para la misión y poder para expulsar a los espíritus inmundos, para curar las enfermedades y dolencias y para resucitar muertos…

Nota litúrgica: Se puede ir leyendo esta reflexión y DETENERSE cuando aparezca una PREGUNTA o cuando se crea conveniente dialogar alguna IDEA.

El plan de Dios siempre ha sido que los seres humanos vivamos bien, que estemos libres de toda atadura externa e interna, que nos sintamos seguros y a salvo y que, en consecuencia, ayudemos a nuestros hermanos a alcanzar la plenitud para la que fueron creados y redimidos… Ese es el plan de Dios y, ¿cuál es el tuyo?

Por eso en las lecturas de hoy escuchamos cómo Dios, amorosamente, escogió al pueblo de Israel y lo elevó entre todos los otros pueblos, no sólo por la gracia de su elección, sino porque lo enseñó a comportarse mejor que todos sus vecinos obedeciendo sus mandamientos… Después de muchos tropiezos, vino Jesús a enseñarnos, a través de sus palabras y sus acciones, una manera de vivir más plena (no sólo a sobrevivir extenuados, desesperanzados y abandonados sin saber a dónde ir o a quién acudir) y, para continuar su obra de sanación y liberación en el mundo, escogió a su grupo de apóstoles y los envió a proclamar e instaurar el Reinado de Dios hasta los confines de la tierra, dándoles un poder que ellos habrían de ejercer gratuitamente… Los apóstoles continúan profundizando esta reflexión y esta manera de actuar y así lo enseñan a toda la iglesia, así se nos narra el día de hoy que lo hace San Pablo… Dios salva a unos para que éstos salven al resto (recordemos que la salvación, según Juan 17, 3, consiste en “conocer” al único Dios verdadero y a su enviado Jesucristo); es como una onda expansiva… A lo largo de la historia de la Iglesia, así lo han ido entendiendo y haciendo los pastores, los teólogos, los laicos comprometidos; por eso muchos han ido ayudando, sirviendo y liberando por todos los rincones del planeta con sus apostolados, ¡porque no se trata de aumentar el número de los cristianos, sino el número de los servicios que prestamos!… ¿Cómo reconozco que Dios me ha elegido y salvado, me ha llamado a cumplir sus enseñanzas y me ha enviado a expulsar el mal y construir el bien a mi alrededor? ¿Para qué sirve el que yo sea consciente de que tengo la misión de evangelizar? ¿Soy consciente de que si acaparo los dones que he recibido para mi beneficio personal los vuelvo infecundos?

El mensaje de hoy nos invita a la reflexión, nos alimenta y nos reorienta, así recuperaremos fuerzas y volveremos a nuestra vida cotidiana a anunciar con nuestro estilo de vida que ya se acerca el Reino de Dios… Porque hoy Jesús renueva el llamado y el envío de “los doce”; llamado y envió que hace a cada uno de nosotros para el bien de nuestros hermanos… ¿Cómo me siento al llamado y a qué me siento enviado? ¿Comprendo que Jesús no sólo me envía a hacer prosélitos o a enseñar doctrinas sino más bien a servir a todos los necesitados y a santificar el mundo? ¿A qué me compromete el saber que lo importante no es la cantidad de conocimientos doctrinales sino mi espíritu de servicio?

Como Jesús en el Evangelio que, se compadeció de las multitudes cansadas y desamparadas, extiende tu mirada a tu alrededor y observa a las personas que te rodean o que ves en los noticieros… ¡Tantas personas necesitan salvación! ¡Y no se trata de que convirtamos a todas esas personas en cristianas, sino de que las sirvamos cristianamente! ¡Si pudiésemos pasar del egoísmo y el interés a la compasión y la gratuidad el mundo sería como Dios quiso! ¿Qué cansancios captas en sus miradas y movimientos? ¿Qué señales descubres en sus temas de conversación de que “andan como ovejas sin pastor”? Y, finalmente, pregúntate: ¿Me siento animado por el amor de Dios y mi comportamiento cristiano como para animar a mis prójimos haciendo presente el Reino de los Cielos?

TE PROPONEMOS QUE TODOS LOS DÍAS DE ESTA SEMANA LE PIDAS A DIOS PADRE QUE:

1.     Te proponemos que leas la parte del Evangelio donde se enlistan los nombres de los apóstoles…

“Estos son los nombres de los apóstoles…” Coloca tu nombre completo entre los nombres y apodos de ellos… Sin importar tu pasado, Dios te ha elegido también para la misma misión…

A lo largo de esta semana responde: ¿en qué situaciones y momentos me doy cuenta que soy enviado también como los antiguos apóstoles?

¿Cuál es la misión concreta a la que Dios me envía hoy en mi casa, en mi trabajo, en mi cuadra, en mi colonia, en mi comunidad parroquial, en mi sociedad?

2.     Esta semana, en tu oración,

–      Agradece al Señor todos los dones que te ha concedido a lo largo de toda tu vida: Él te ha cuidado y protegido, te concedió una familia y formación cristiana…

–      Pídele su fuerza y orientación para ser signo e instrumento de salvación para todos los que se encuentran contigo…

–      Pídele también que siempre recuerdes que estás llamado a trabajar por el bienestar integral de los demás… y

–      Comprométete con Él a trabajar por el surgimiento de una humanidad nueva…

Unidos a los cristianos de todo el mundo, profesamos hoy nuestra fe en Dios Padre, en Dios Hijo y en Dios Espíritu Santo… Y en la comunidad de la Iglesia Una, Santa y Católica…  Es la fe que recibimos en nuestro bautismo…

Nota litúrgica: El guía hace la oración inicial y final y las peticiones las van presentando los participantes.

GUIA: Oremos al Dueño de la mies por todas las necesidades de los que se encuentran extenuados y desamparados.  Digámosle:

TODOS: “Envía Señor trabajadores a tus campos”.

1.     Oremos por la santa Iglesia, para que Dios, nuestro Señor, aumente el número de sus fieles, aleje de ella toda división y comunique a todos los hombres la alegría y la esperanza del Reino de Dios.  Roguemos al Señor. 

TODOS: “Envía Señor trabajadores a tus campos”.

2.     Oremos por los gobernantes de nuestra patria y de todos los pueblos, para que Dios les dé sabiduría y fuerza para gobernar y dirigir con paz y justicia el pueblo que tienen encomendado y luchen por vencer los males de nuestro mundo.  Roguemos al Señor.

TODOS: “Envía Señor trabajadores a tus campos”.

3.     Oremos por los que están lejos de su hogar, para que nuestro Señor les conceda retornar con salud a sus familias y la realización plena de sus proyectos en favor de sus semejantes.  Roguemos al Señor.

TODOS: “Envía Señor trabajadores a tus campos”.

4.     Oremos también por los que hoy nos hemos reunido aquí en su nombre, para que nuestro Señor escuche nuestras peticiones y nuestras oraciones le sean agradables.  Para que no nos limitemos a escuchar la Palabra de Dios, sino que la pongamos en práctica. Y para que con nuestra participación ciudadana responsable contribuyamos al bien común y el bienestar de todos. Roguemos al Señor.

TODOS: “Envía Señor trabajadores a tus campos”.

GUIA: Dios nuestro que, por tu ternura y misericordia, nos has elegido, justificado y salvado por medio de tu Hijo, concédenos vivir nuestra vocación de servicio a nuestros hermanos, siendo testigos generosos que transmiten los valores del Evangelio.  Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

TODOS: Amén.

GUIA: Pidamos al Padre que haga crecer entre nosotros el Reino del que Jesús nos dice que ya está cerca y por el que nos mandó a trabajar:

TODOS: Padre nuestro…

GUIA: Decimos juntos:

“A tus pies me postro, ¡oh Jesús mío!, y te ofrezco el arrepentimiento de mi corazón contrito, que se hunde en la nada, ante tu santa Presencia. Te adoro en el Sacramento de tu amor, la inefable Eucaristía, y deseo recibirte en la pobre morada que te ofrece mi alma. Esperando la dicha de la comunión sacramental, quiero poseerte en espíritu. Ven a mí, puesto que yo vengo a ti, ¡oh mi Jesús!, y que tu amor inflame todo mi ser en la vida y en la muerte. Creo en ti, espero en ti, te amo”.

GUIA: Señor, que esta celebración, que acabamos de vivir, así como significa la unión de los fieles a ti, así también lleve a efecto la unidad de la Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

TODOS: AMÉN.

GUIA: Hoy hemos reflexionado cómo el Padre, Dios de los apóstoles y profeta,

envió a Jesucristo, en misión de paz y amor, para anunciar a los necesitados la buena nueva de liberación, para curar a los enfermos y cosechar la mies abundante…

hemos orado para que aumente el número de quienes trabajen en la viña del Señor y comprendido que Cristo Jesús ha delegado su misión a los suyos, a nosotros;

Desde entonces evangelizar es la dicha y misión de la Iglesia: Jesús nos quiere disponibles, con la libertad de la pobreza, para compartir con los demás lo que Él mismo nos regala.

Continuemos nuestra vida cotidiana liberándonos, de tanto bagaje y peso inútil que nos instalan y entorpecen para el anuncio del reino de Dios, para no perder el ritmo andante de la misión…

Pidámosle su fuerza y que nos bendiga Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.  Amén.

TODOS: Amén.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

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