Home / Cultura / Ars Cordis / Sinfonía de Dios

Sinfonía de Dios

Sergio Padilla Moreno

Hoy la Iglesia celebra la fiesta de la Santísima Trinidad, misterio ante el que muchas veces se nos quiebra el entendimiento debido a que queremos acercarnos con la razón, cuando el camino es a través del corazón por vía del silencio, la contemplación… y de rodillas. Conviene recordar la anécdota que se platica sobre San Agustín cuando vio en la playa a un niño que pretendía meter el océano en el agujero que hizo en la arena, hecho que calificó el santo como imposible, obteniendo entonces la famosa respuesta del niño: “es más fácil que yo meta toda el agua del mar en este agujero, que tú llegues a entender el misterio de la Santísima Trinidad”. Sin embargo, hay varias vías para acercarnos a la contemplación del misterio, siendo una muy rica el planteamiento del teólogo suizo Hans Urs von Balthasar (1905 – 1988) en su libro “La verdad es sinfónica”.

Dice el teólogo: “A través de su revelación, Dios ejecuta una sinfonía, en la que no se sabe qué es más rico, si la armonía de su composición o la orquesta polifónica de la creación que la interpreta. Antes de que el Verbo de Dios se hiciese hombre la orquesta que es el universo tocaba más bien sin obedecer a ningún plan u orden preconcebidos […] Entonces vino el Hijo, el «heredero universal», por cuya causa había sido reunida también toda la orquesta. La pluralidad de instrumentos que la componen adquiere sentido cuando interpreta, bajo la dirección de Cristo, la sinfonía de Dios.La unidad de la composición procede de Dios. Por eso el mundo era y es plural, y lo seguirá siendo cada vez más […] Pero el sentido de su pluralismo no consiste en rechazar la unidad que radica en Dios y que es comunicada por él, sino en adherirse a la sinfonía y en ajustarse a la unidad que está por encima. En cuanto a los oyentes, no son otros que los propios intérpretes: al interpretar la divina sinfonía -cuya composición en modo alguno puede ser comprendida a partir de cada uno de los instrumentos, ni de su totalidad- todos experimentan para qué han sido reunidos. Al principio se sentían extraños los unos a los otros, incluso hostiles. De repente, cuando empieza el concierto, ven con toda claridad cómo sus diferentes voces no se limitan a sonar al unísono, sino que se integran en la superior belleza de la sinfonía.”

Es así, que el arte, especialmente la música, puede ser un vehículo que nos haga contemplar la armonía del Padre, Hijo y Espíritu Santo con la creación entera y el ser humano. En este contexto los invito a escuchar una de las más bellas obras para coro, solistas y orquesta: “La creación” (Die Schöpfung) de F.J. Haydn.

padilla@iteso.mx

Haydn Die Schöpfung Leonard Berstein

Acerca de Rebeca Ortega Camacho

Revisa También

El periódico Semanario ante el proceso electoral

Román Ramírez Carrillo Estamos en una fuerte polarización política y social, con el país dividido …