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Somos polvo de estrellas

El arte, la ciencia, la filosofía y la religión, han contemplado el firmamento invitándonos a la contemplación.

Sergio Padilla Moreno

La observación del universo ha fascinado al ser humano desde que éste ha volteado a ver el cielo estrellado. La ciencia, la ­filosofía, la religión y el arte han contemplado el universo desde sus respectivas miradas y, al final, no queda más que permanecer en el asombro. Veamos algunas de estas miradas.

Hace algunos días circuló en redes sociales un artículo de 2017 que recogía las palabras del científico-astrónomo Sten Hasselquist, de la Universidad Estatal de Nuevo México, quien dijo en un comunicado de prensa: “Por primera vez podemos estudiar la distribución de elementos a lo largo de la galaxia. Los elementos que medimos incluyen a los átomos que conforman el 97% de la masa del cuerpo humano […] Se logró ubicar en 150 mil estrellas dentro de la Vía Láctea, los elementos que fungen como materia prima de la vida en la Tierra (carbono, hidrógeno, nitrógeno, oxígeno, fósforo y sulfuro).

Lo anterior arrojó la conclusión de que el 97% de la masa del cuerpo humano está conformada por materia procedente de las estrellas. Esta información recordó lo que alguna vez dijo el divulgador cientí­fico Carl Sagan, cuando afi­rmó que “somos polvo de estrellas reflexionando sobre estrellas. El cosmos está también dentro de nosotros. Estamos hechos de la misma sustancia que las estrellas”.

A través de las letras y de los siglos

A finales del siglo XVIII, el gran filósofo Immanuel Kant escribió al­ final de su libro Crítica de la razón práctica: «Dos cosas llenan mi ánimo de creciente admiración y respeto, a medida que pienso y profundizo en ellas: el cielo estrellado sobre mí y la ley moral dentro de mí».

A mediados del siglo pasado, el jesuita Pierre Teilhard de Chardin escribía en su obra El fenómeno humano: “Dudo, en verdad, que haya para el ser pensante un momento más decisivo que aquél en que, caídas las escamas de sus ojos, descubra que él no es un elemento perdido en las soledades cósmicas, sino que hay una voluntad universal de vivir que converge y se hominiza en él”.

En las Sagradas Escrituras encontramos salmos que invitan a la mirada contemplativa del universo. Uno de los más bellos es el salmo 19: “Los cielos cuentan la gloria de Dios y el ­firmamento anuncia la obra de sus manos / Un día emite palabra a otro día y una noche a otra noche declara sabiduría.” El compositor Franz Joseph Haydn compuso música excelsa para este hermoso salmo en su obra La creación.

Estrellas con el aliento de Dios

Sin embargo, la dimensión contemplativa de la inmensidad y belleza del universo no debe hacernos olvidar que compartimos la misma materia con los demás seres, y eso pide respeto por la creación en todas sus manifestaciones, tal como lo entendió San Francisco de Asís. Pero tampoco podemos olvidar que el aliento de Dios vivifica nuestra materialidad humana, y eso nos llama a la empatía y solidaridad con cada hombre y mujer, especialmente con quienes han sido obligados a “vivir” en los márgenes de este mundo.

El autor es académico del ITESO, Universidad Jesuita de Guadalajara padilla@iteso.mx

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2 Comentarios

  1. Apolinar Rivera Aguilar

    Muy buenos días Sergio, gracias por la información compartida, es luz para amar más mi fe.
    Podrías darme información si hay en Guadalajara programado algún retiro de meditación o conferencia impartdo por el Padre Pablo d’Ors.

  2. Hola Apolinar, por lo pronto y dadas las restricciones para viajar Pablo no tiene viajes proyectados, pero hay muchos videos suyos en Youtube, especialmente ahora que está presentando su magnífico libro “Biografía de la luz”, por ejemplo este me ha parecido muy profundo lo que dice: https://www.youtube.com/watch?v=5xNLzruZy6s&t=3225s (Velo a partir del minuto 4:10)