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Frases y palabras de antes | Parte 8

José de Jesús Parada Tovar

Como ha quedado asentado, no son dichos ni refranes; simplemente, términos del habla común en casa, en el rancho, el pueblo, el barrio, la ronda de compañeros o amigos. Su significado propuesto no proviene del Diccionario ni siguen un orden temático o alfabético.

Roble: de firme carácter. También, de muy buena salud y consistencia.

Recio: severo, duro en el trato, intransigente. También, lo contrario a quedito en el sonido.

Ya pa’ qué: no hay remedio, se acabó, no tiene caso.

No hay de piña: ni le busques, no hay de otra.

¡En la madre!: expresión de sorpresa ante un evento inesperado.

¡Ni madres!: no te creo, no acepto ni cedo, no es así.

¡Újule!: expresión de cierto desánimo; ¡Falta mucho!

Bofo: hueco, vacío, sin músculo ni nervios.

Bofeado: cansado, exhausto, rendido.

Patrañas: mentiras, argumentos disfrazados, pretensiones aviesas.

Caravana: saludo o reverencia exagerada; adulación, concordancia fingida.

Ceremonioso: de educación y ademanes excesivos, atildado.

Empalagoso: enfadoso, de lenguaje elogioso rebuscado.

Cachivaches: objetos arrumbados y sin uso, cacharros.

Tiliches: ídem.

Destartalado: desvencijado; que le hacen falta elementos o piezas de origen.

Cuachalote: guandajo, desentendido del orden y el buen gusto.

Peliagudo: difícil, riesgoso, peligroso.

Cuesta arriba: ídem; también, está cañón.

Nadar de muertito: trabajar a medias, fingir que se cumple.

Hacerse pato o guajolote: ídem.

Con el ¡Jesús! en la boca: se dice de quien no para de sufrir por miedo o incertidumbre.

Con el rosario en la mano: ídem; también, quien pide que ya acabe la zozobra.

A paso de tortuga: demasiado lento, que no le preocupan el tiempo ni la distancia.

Nido de codornices: dícese de la cabeza muy despeinada, desaliñada.

Mascatuercas: atrevido, resistible, al que no le asustan ni dañan peligros ni reveses.

Jalar: ceder, colaborar, apoyar, solidarizarse.

Jalada: un despropósito, idea o acción insensata; también, un mal chiste.

Que te mantenga el Gobierno: reproche al flojo, atenido o pedigüeño empedernido.

Juntar: levantar algo del suelo; también, coleccionar; admitir a otro en el juego.

Juntarse: mujer y varón que se unen, pero sin protocolo civil o eclesiástico.

Buena gente: persona recta, indulgente, afable.

Quién sabe: no sé, lo ignoro, no tengo idea.

Sepa la bola: ídem; pregúntale a otro.

Chancla: calzado ya muy usado y deteriorado.

Chaqueta: chamarra, abrigo corto. También, hace mucho así se decía a los seminaristas.

Está acabando: se refiere al moribundo, agonizante.

Petatear: fenecer, morir, finar.

No seas soreque: reprensión al desentendido, cerrado o poco avispado.

Chile frito: inquieto, inestable, hiperactivo, que anda o brinca por todos lados.

Compa: condiscípulo, camarada, buen amigo, compañero de clases o de trabajo.

Jefa: madre, mamá, progenitora.

Jefe: padre, papá, progenitor.

Eunuco: hijo postizo.

Parece puerco placero: se atribuye a quien busca qué comer a cualquier hora y lugar.

Ruletero: taxista que recorre varios rumbos buscando clientes pasajeros.

Ponte en mis zapatos: entiéndeme, comprende mi situación.

Ponte en mi lugar: ídem.

Revolufia: desazón, desorden, despapaye.

Bruja: sin dinero ni recursos para salir adelante.

Puro rollo: alegato locuaz, discurso vano y hueco.

Huero: huevo podrido, no comestible; también, alguien de poco seso.

Lavar el coco: inducción machacona para convencer a alguien que piensa poco o se resiste a creer o aceptar algo.

Alénchale: atínale con la pelota al hoyo o con el aro a la botella.

Aliviarse: en la mujer, parir, alumbrar, dar a luz.

Cateado: venido a menos, sobajado, rendido, muy enfermo.

Dado al queso: ídem; dado al traste.

Arrastrando la cobija: ídem.

¡El golpe avisa!: grita de ese modo el estibador que lleva una carga pesada, previniendo así a los que tiene de frente.

Bolas: chipotes, protuberancias en el cuerpo.

Chichón: ídem; hematoma.

Destantear: confundir a otro, sacarlo de balance.

Morro: adolescente, púber, muchacho.

Chirotear: alterar el silencio o el orden jugando, platicando o gritando.

Balas: frijoles de la olla.

Calabacear: errar, equivocarse, regarla.

A ver, al cine: se le dice al curioso que quiere mirar lo ajeno; también, al metiche que pretende saber lo que no le incumbe.

Remolino: juego mecánico que produce fuertes jaloneos y mamalonches; también, “gallito” o nudo de cabello al ras de la mollera.

Lo que se ve no se pregunta: respuesta al incrédulo ante algo claro o evidente.

Por poquito: casi; a nada estuvo.

No le tocaba: ídem;

Por un pelito de rana (calva): ídem.

A la otra: ni modo; no te desanimes.

Acerca de David Hernandez

Lic. en Filosofía por el Seminario de Guadalajara | Lic. en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Veracruz | Especialista en temas religiosos | Social Media Manager

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