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José María Arreola, del púlpito a las estrellas

Sergio Padilla Moreno

Un tema que sigue presente en muchos medios y espacios de discusión e intercambio de ideas -donde tales a menudo faltan-, es la posibilidad o imposibilidad de relación y diálogo entre la fe y la ciencia.

La realidad es que en la propia Iglesia son muchos los testimonios de mujeres y hombres de fe que contemplan al ser humano, el mundo y el universo con los ojos de la fe y, al mismo tiempo, con los ojos de la ciencia, tal como se señala en el numeral 57 del documento conciliar Gaudium et Spes:  “el hombre, cuando se entrega a las diferentes disciplinas de la filosofía, la historia, las matemáticas y las ciencias naturales y se dedica a las artes, puede contribuir sobremanera a que la familia humana se eleve a los conceptos más altos de la verdad, el bien y la belleza y al juicio del valor universal, y así sea iluminada mejor por la maravillosa Sabiduría”.

Sacerdote eminencia en la ciencia

Un apóstol insigne de este diálogo respetuoso entre fe y ciencia fue el presbítero José María Arreola Mendoza (1870-1961), quien el pasado 3 de septiembre cumplió 150 años de su nacimiento en Zapotlán el Grande, Jalisco.

Desde joven mostró inclinación hacia diversas disciplinas científicas como la física y la astronomía, las cuales dominó con alta solvencia y a las que hay que agregar la meteorología, la geología y la vulcanología. Fue uno de los primeros estudiosos del volcán de Colima y pionero en la investigación sobre las causas de los sismos.

Fue profesor de varias de estas materias en el Seminario tapatío y en muchas otras instituciones seglares a lo largo de su vida.

En la edición de abril de 2014 del Boletín Eclesiástico de la Arquidiócesis de Guadalajara, Laura Catalina Arreola Ochoa, quien se ha dedicado a recuperar y divulgar la vida y obra del P. Arreola, refiere que éste tuvo diálogo epistolar con la mismísima Madame Curie premio Nobel de Física y Química, de quien obtuvo, en 1904, un espintariscopio, dispositivo que contenía una pequeña partícula de radio, la cual investigó junto al reconocido presbítero Severo Díaz Galindo.

La Mtra. Arreola publicó el libro “Del púlpito a las estrellas”, como resultado de sus amplias investigaciones sobre este hombre ilustre e ilustrado.

Bastísimo legado

Por si fueran pocas todas estas ciencias que dominó el P. Arreola, el físico Juan Nepote, divulgador científico en el Museo de Ciencias Ambientales de la U de G, agrega que el P. Arreola fue “especialista en lenguas indígenas, formó parte del equipo que estudió Teotihuacán de forma interdisciplinaria, dando origen a la antropología en México. Participó activamente en la reinstauración de la Universidad de Guadalajara en 1925, donde ejerció como profesor de una innumerable cantidad de asignaturas. Quizá su mayor legado sea esa mezcla de pasión y curiosidad con la que exploraba los fenómenos de la naturaleza, siempre buscando entre ellos «algún enlace, alguna relación que los explicara debidamente»”.

En la Enciclopedia Histórica y Biográfica de la Universidad de Guadalajara, se recoge el testimonio sobre el P. Arreola del reconocido escritor y también gobernador de Jalisco, Lic. José Guadalupe Zuno Hernández, quien hace una magnífica síntesis sobre su persona y trabajo: “Todos los alumnos que lo tuvieron por maestro, recuerdan con veneración su integridad científica que profesaba con una convicción efusiva. Nunca dudaba cuando veía que se establecían contradicciones entre la verdad científica y las preocupaciones religiosas o morales, pues primeramente dejó que la razón actuara para que las dudas quedaran desvanecidas y anuladas”.

Los reconocimientos a su labor fueron muchos, siendo uno de los más significativos el que recibió el 1° de marzo de 1955, cuando el Consejo General de la Universidad de Guadalajara acordó homenajearle solemnemente.

Imagino que el P. Arreola debió sentir una especial predilección por el salmo 19: “Los cielos proclaman la gloria de Dios y el firmamento pregona la obra de sus manos”, pues él contemplaba lo que habla el salmista con los ojos de la fe y los ojos de la ciencia.

El autor es académico del ITESO, Universidad Jesuita de Guadalajara – padilla@iteso.mx

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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