Home / Cultura / Ars Cordis / La parábola del virus

La parábola del virus

Sergio Padilla Moreno

Uno de los medios que utilizó Jesús de Nazaret para transmitir su mensaje fueron las parábolas, “porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden” (Mateo 13, 13). Ante la realidad de la pandemia, sus causas y sus consecuencias, el P. Javier Melloni SJ nos dice que tendríamos que aprender a ver esta experiencia global como una parábola, para así entender el mensaje y la enseñanza que está trayendo a toda la humanidad y en la que nos estamos jugando, en mayor o menor medida, nuestra continuidad como especie. Aunque como ya lo preveía Jesús, corremos el gran riesgo de no ver, no oír y no entender.

Secuestra a nuestras células y a nuestra sociedad

Hoy en día los científicos van conociendo cada vez más la naturaleza del virus SARS-CoV-2 y la etiología de la enfermedad llamada Covid-19. Según se explica en un artículo de la revista Conecta, del Tecnológico de Monterrey: “El virus busca una célula donde vivir y empieza a invadir células del cuerpo ´secuestrándolas´ para fusionar su membrana grasosa con la de la célula e inyectar su ácido ribonucleico (ARN). El virus comienza a hacer copy paste y clonarse para poblar el vecindario. Esto provoca que se produzcan millones de copias del virus que a su vez se liberan e invaden otras células.” La respuesta del cuerpo a esta invasión es activar el sistema inmunológico el cual podrá contener la invasión dependiendo de su fortaleza y capacidad de respuesta. Cuando el sistema falla, a causa de enfermedades provocadas por equivocados estilos de vida y alimentación, como la diabetes, la hipertensión, la obesidad, etcétera, la réplica del virus termina por colapsar el cuerpo invadido.

¿Acaso no nos damos cuenta que la estrategia irracional del virus -propia de su naturaleza- termina con la vida del organismo que ha secuestrado, con la consecuencia de que el propio virus se destruye a sí mismo, es la misma acción que los seres humanos hemos venido haciendo desde hace muchos años con nuestra casa común y la sociedad humana?

¿Dónde queda nuestra responsabilidad?

¿Acaso no hemos “secuestrado”, infectado y depredado la naturaleza, la economía, la cultura, la política, las instituciones de todo tipo, etcétera, con el único fin de la prevalencia egoísta de nuestra propia ideología, nuestro bienestar individual y nuestros intereses particulares? Durante muchos años de neoliberalismo (“necroliberalismo” le llama con razón el filósofo camerunés Achille Mbembe) ha privilegiado el individualismo sobre la promoción del interés colectivo de la sociedad humana y la pandemia ha desnudado la incapacidad de los estados, sistemas sanitarios, medios de comunicación, empresas e instituciones de todo tipo para hacerle frente a una de las muchas enfermedades y males que hemos ignorado y que ahora nos han puesto de rodillas.

Pero también nos damos cuenta que el sistema inmunológico de la humanidad, que se manifiesta en la solidaridad, la compasión, el cuidado, la lucha pacífica por un mundo mejor y más justo, etcétera, se encuentra débil y necesitamos fortalecerlo.

El Papa Francisco dijo en una reciente audiencia: “La respuesta a la pandemia es doble: tenemos que encontrar la cura para un virus pequeño, que pone de rodillas al mundo entero, y tenemos que curar un gran virus, el de la injusticia social.

El autor es académico del ITESO, Universidad Jesuita de Guadalajara – padilla@iteso.mx

Diálogo del Encuentro con el Padre Javier Melloni, SJ

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

Revisa También

El arte de aprender a mirar

Donde no preguntamos, nada aprendemos, y donde no buscamos, no encontramos nada. Sergio Padilla Moreno …

Un comentario

  1. Yolanda Onetti Aranda

    Buenas tardes, es lamentable que tenga que leer esto en su artículo.

    Cuando el sistema falla, a causa de enfermedades provocadas por equivocados estilos de vida y alimentación, como la diabetes, la hipertensión, la obesidad, etcétera, la réplica del virus termina por colapsar el cuerpo invadido.

    ¿acaso soy yo responsable de mi diabetes de juventud? ¿acaso es responsable mi padre de su hipertensiòn, cuyo origen es emocional?

    Fui alimentada con legumbres , pescados, carnes, verduras frutas, vamos lo que se llama dieta mediterranea, pero de nacimiento venìa con un problema de riñòn, etc etc, y un estilo de vida, normal, bueno, familiar, sano

    Sinceramente creo que ese pàrrafo, tal y como lo ha expresado es erròneo, ya que atribuir esas enfermedades a “equivocados estilos de vida o alimentaciòn es ofensivo y erroneo”.

    Es una pena, porque este artículo se lo querìa haber envìado a una persona, que si bien pertenece a la Iglesia Catòlica, pasa de ella, y no conoce a Jesús, y ee vez en cuando le mando cosas para que le pique el gusanillo, y como le encanta investigar, pues eso, estos artículos le pican la buena curiosidad, la pena, ese párrafo, porque sè que en cuanto lo lea, montarà en còlera, ya que es diabètico, bien criado y bien alimentado y con estilo de vida mas bien sano, a todos los niveles.

    Porfavor la pròxima vez, tenga mas cuidado con como escribe.

    Gracias

    Gracias