Home / Cultura / Ars Cordis / No sólo un compositor, un gran ser humano
En esta dimensión humana es todo un testimonio su amor y compromiso con su esposa Maria Travia, con quien se casó en 1956. Grazie Ennio per la tua musica! / Fotografía: Archivo

No sólo un compositor, un gran ser humano

Sergio Padilla Moreno

Recuerdo que al atardecer del 31 de mayo de 2008 tenía la sensación de que estaba por vivir un momento inolvidable, al estar a punto de ser testigo de la presentación del maestro Ennio Morricone en el Teatro Telmex en Zapopan.

En esa fecha, el famoso músico italiano, nacido en Roma en 1928, ya estaba a meses de cumplir los ochenta años, lo cual fue notorio por la lentitud de sus pasos al momento en que entró al escenario y subió al podio. Sus movimientos con la batuta en su función de director de orquesta fueron más bien sobrios a lo largo de todo el concierto, pero la energía y contacto con los músicos de la Orquesta Roma Sinfonietta y el Coro de México, dejaron sin aliento a los casi ocho mil asistentes en esa noche.

Al final del concierto, el público tapatío reconoció con creces el talento e inspiración de uno de los más grandes compositores de los últimos tiempos. Y sí, fue una noche inolvidable.

Como homenaje al gran Ennio Morricone, quien el pasado 6 de julio dejó este mundo para, seguramente, componer música en el cielo, quisiera hablar de dos aspectos que vale la pena traer a colación: su talento e inspiración musical y su calidad humana.

Si hablamos de Morricone como músico, tenemos que entender lo que implica ser un compositor de música para cine en relación a lo que fueron los compositores operísticos en los siglos XVIII y XIX, pues en ambos casos la música está al servicio de una historia, ya sea trágica, dramática o cómica.

Tanto en la ópera como en el cine, las obras que trascienden el tiempo y el gusto de la gente, son aquellas donde se da una perfecta compenetración, relación y comunicación entre la música y la historia. Es en este sentido que no podemos olvidar la música que compuso Morricone para la película La misión, una de las más grandes joyas cinematográficas de todos los tiempos.

Otro tanto podemos decir de películas como Cinema Paradiso o La leyenda del pianista en el océano, entre otras muchas bandas sonoras, que nos recuerdan que la música nunca será algo accesorio, sino esencial, en una obra cinematográfica. Alguna vez él mismo dijo: “He elegido escribir música como una forma de comunicación.” Sus más de cuatrocientas obras son testigo de que, en la mayoría de ellas, logró lo que se propuso.

El otro aspecto a destacar de Morricone es su calidad humana, derivada, sin duda, de su fe. El trabajo que hizo para la película La misión lo acercó a la espiritualidad ignaciana, aspecto en que influyó también el hecho de que durante muchos años vivió muy cerca del templo del Gesù, iglesia madre de la Compañía de Jesús en Roma.

Quizá un dato todavía no muy conocido es que el compositor italiano atendió la solicitud del P. Daniele Libanori SJ, para componer la Misa del Papa Francisco y así celebrar el bicentenario de la Restauración de la Compañía de Jesús, obra que fue estrenada en la Iglesia del Gesù en Roma el 10 de junio de 2015.

En esta dimensión humana es todo un testimonio su amor y compromiso con su esposa Maria Travia, con quien se casó en 1956.  Grazie Ennio per la tua musica!

El autor es académico del ITESO, Universidad Jesuita de Guadalajara – padilla@iteso.mx

Lea la carta dejada a su familia y escuche la Misa del Papa Francisco en nuestra página: www.arquimediosgdl.org.mx

Acerca de Monserrat Cuevas

Lic. Ciencias de la Comunicación | Reportera en Acción | Temas sociales, busco historias de vida que contar.

Revisa También

Pedro Arrupe, una luz para nuestros tiempos

Aunque vivió en una época difícil, este gran sacerdote jesuita se distinguió por su determinación …

Un comentario

  1. Esmeralda Santillán

    esta muy padre su apreciación. Gracias por compartir