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La Iglesia debe tener humildad para aprender nuevas formas de interactuar en comunidad, sobre todo en esta época de pandemia. Debe salir a las periferias, que se han acrecentado, y no seguir planeando solo en papel.

Ordenar el éxito

Pbro. Dagoberto Torres Torres,

Diócesis de Autlán

Las empresas lo saben. Invertir tiempo, esfuerzo, planeación y recursos a proyectos faraónicos sin una previa validación del producto y del mercado, y en escenarios altamente inciertos, puede ser un suicidio financiero. Debido a ello Eric Ries crea la metodología Lean Startup que busca reducir el riesgo a perder mucho si el proyecto fracasa. Su objetivo es obtener un aprendizaje validado en el menor tiempo, saber qué elementos de la estratégica funcionan y conocer qué necesita y quiere el mercado. 

Nuestra mercadotecnia

El método es muy sencillo ya que parte de la dinámica crear-medir-aprender. Se lo explico, lo primero es generar una idea de proyecto, servicio o producto y lanzarlo con los mínimos recursos para poder medirlo. Si el producto o servicio muestra una alta aceptación podemos decir entonces que el producto fue validado.

Pero si, por el contrario, el producto no fue aceptado entonces se aprende y se pivotea, es decir se modifican algunos componentes de la idea original o simplemente se desecha y se opta por otra distinta.

Estará usted en lo correcto si cree que el catolicismo no es una empresa. Y que la premisa bajo la cual se mueve el mundo empresarial de maximizar sus ganancias y reducir los costos, no es el fin esencial que persigue la fe católica.

Sin embargo, no podemos negar que las circunstancias actuales a causa de la pandemia, exigen a la comunidad católica un efectivo y ágil replanteamiento de sus modelos de pastoral, si lo que quiere es seguir siendo relevante en el mundo.

Debemos buscar nuevos componentes

Explorar nuevas formas de administrar sacramentos, celebrar la piedad popular, dar seguimiento a procesos de educación en la fe, salvando lo esencial, no es una cuestión fácil. Esto supone una comunidad creativa e innovadora capaz de idear, lanzar y aprender rápidamente y a bajo costo, múltiples proyectos enfocados en la transmisión de la propuesta evangélica, que después puedan ser validados.

En la época del coronavirus, si la Iglesia Católica aspira a tener presencia activa en el mundo deberá tener la humildad de explorar ágilmente y aprender nuevas y múltiples formas de conectar e interactuar en comunidad, con la esperanza de que alguna de ellas tenga éxito. Pero sobre todo deberá ser consciente que más vale ordenar el éxito, que desde el escritorio seguir perfeccionando en papeles el fracaso.

dagotorres90@hotmail.com

Acerca de Monserrat Cuevas

Lic. Ciencias de la Comunicación | Reportera en Acción | Temas sociales, busco historias de vida que contar.

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