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San Ignacio Cerro Gordo, tierra de cristeros 1ª parte

José de Jesús Vázquez Hernández

San Ignacio, enclavado en la comarca alteña, ubicado concretamente en la Región Altos Sur, junto con los municipios de Acatic, Arandas, Cañadas de Obregón,

Jalostotitlán, Jesús María, Mexticacán, San Julián, San Miguel el Alto, Tepatitlán de Morelos, Valle de Guadalupe y Yahualica de González Gallo, aportó su cuota de sangre cristera de, al menos,  43 personajes, como aconteció en toda la región.

La persecución del gobierno hacia la Iglesia se incrementó en el periodo de la revolución mexicana y fue ascendiendo a partir de la constitución política de 1917 cuando el gobierno expulsó a un gran número de sacerdotes extranjeros y nacionales, además extendió su brazo persecutor hacia la obra educativa y social de la Iglesia al clausurar numerosos templos, colegios, asilos y obras de caridad cristiana.

El 14 de junio de 1926 fue aprobada la ley conocida como, Ley Calles, que contenía varios artículos que atentaban contra libertad religiosa y fue promulgada el 2 de julio y entró en vigor el 31 de ese mismo mes y año. Entre otras cosas, esa ley limitaba el número de sacerdotes a uno por cada seis mil habitantes y establecía que los sacerdotes del país debían registrarse con el presidente municipal y solo podrían ejercer quienes tuvieran licencia otorgada por el Congreso de la Unión o del Estado correspondiente.

Otra de sus normas establecía que nadie podía enseñar religión en ninguna escuela primaria, ni aun en las particulares. Se prohibieron en México los votos religiosos, se decretó la disolución y supresión de todo tipo de monasterios, conventos o comunidades religiosas. Supresión de la libertad de prensa en materia religiosa, incluso intervino los edificios públicos administrados por la Iglesia como son los templos, las casas curales, las residencias episcopales, los seminarios, los asilos y colegios religiosos.

Estos acontecimientos influyeron para que en diferentes zonas del país se levantaran en armas, en un movimiento conocido como guerra cristera o la cristiada, que se vivió en nuestro país y desde luego en el estado de Jalisco, que se involucró en esta epopeya, y con mayor intensidad se reflejó en la región alteña.

San Ignacio y sus alrededores como parte de la comarca alteña, guarda en sus entrañas la sangre derramada de quienes fueron sacrificados en esta injusta gesta, cuyos nombres daremos a conocer en una segunda parte, un enfrentamiento que debió haberse evitado con diálogo y tolerancia, toda vez que las guerras solamente acarrean pérdidas humanas y materiales retrasando el desarrollo del país. 

jjesusvah@hotmail.com

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