Home / Editorial / La refundación
Si ahora el gobernador busca ir justo en contra de todas estas cosas, está asumiendo un reto colosal / Fotografía; Archivo

La refundación

Pbro. Armando González Escoto

En diversos foros, el gobernador actual de nuestra entidad sigue insistiendo en la necesidad de una refundación del Estado de Jalisco, sea porque fue una promesa de campaña -que por cierto nadie le pidió-, sea porque tiene el derecho como gobernador a proponer un camino que pueda resolver la problemática que enfrenta nuestra sociedad regional.

En algunas de sus declaraciones, justamente para responder al cuestionamiento de que su iniciativa no responde a un clamor social, el gobernador ha aducido a una especie de referéndum de campaña, en que más de trescientos mil ciudadanos aprobaron su propuesta, es decir, el cinco por ciento de los habitantes de Jalisco. Este tipo de porcentaje es válido cuando se levanta una encuesta, no cuando se trata de tomar decisiones democráticas, pues para ello habría requerido por lo menos de la aprobación de tres millones 501 mil jaliscienses.

No obstante, cuando el gobernador afirma que el problema de Jalisco es el sistema político, y que es el sistema político lo que debe ser refundado, porque no ha funcionado, y es el responsable del laberinto de corrupción e impunidad en que nos encontramos, debemos estar de acuerdo con el mandatario estatal; es perfectamente correcto que el sistema político es nuestro mayor problema, y el obstáculo permanente a la hora de querer cambiar de fondo las cosas, en este punto el gobernador de Jalisco sí está asumiendo lo que muchos ciudadanos vienen denunciando a través de diversos medios, el hartazgo del sistema y la necesidad de cambiarlo sustancialmente.

Refundar el sistema no es tarea fácil, sobre todo cuando dicha refundación corre el riesgo de ser hecha desde los mismos presupuestos tradicionales del sistema que se quiere cambiar, asunto que deben tener en cuenta, aquellos que se hayan involucrados en este proceso.

En términos de proceso, la refundación debería ser antecedida de una eficiente campaña de democratización social, que rompiera la serie de efectos, que el sistema podrido que tenemos ha generado: apatía política, desconfianza, ausencia de participación democrática, desinformación, inercia, conformismo, etc., ya que refundar un sistema o hacer una nueva Constitución, sin la participación -o por lo menos el interés vivo- de la mayoría de la comunidad, sería incurrir nuevamente en los manejos de siempre, seguir manteniendo el prejuicio de la clase política de que la gente no sabe lo que le conviene, pero ellos sí. Es, desde este tipo de planteamientos, que los políticos siguen haciendo leyes a espaldas del pueblo, porque el sistema se los permite, lo mismo que les permite aumentarse los sueldos, inflar las nóminas, defraudar la hacienda pública, aliarse con la delincuencia, gozar de impunidad, hacer arreglos pre electorales con todo tipo de facciones, y mantener a la gente en la ignorancia y la enajenación.

Si ahora el gobernador busca ir justo en contra de todas estas cosas, está asumiendo un reto colosal, y la ciudadanía lo apoyará en la medida que se persuada de que el proyecto es sincero y es honesto.

Acerca de Monserrat Cuevas

Revisa También

Nuevas formas de convivencia

Iniciamos un siglo con la esperanza de que la comunicación global y la evolución de …