Home / Iglesia en Guadalajara / Desde la óptica de Dios

Desde la óptica de Dios

Hermanas, hermanos en el Señor:

La naciente luz que ilumina a todos los pueblos que viven en tinieblas es Jesucristo, y su Palabra. Cuando no escuchamos la Palabra de Dios es como si viviéramos en tinieblas, símbolo de ignorancia, de la nada. En la obscuridad no se puede construir nada firme, no hay nada seguro.

Muchas personas experimentan su existencia sin ningún sentido, viven su vida atormentados porque no le encuentran razón profunda a su persona, o viven atormentadas por sus dudas o remordimientos, o aferradas al pecado y al error. Esto es vivir en tinieblas. Por eso, necesitamos abrir nuestra mente y nuestro corazón a la Palabra de Dios hecha carne, que es Jesús.

Lo primero que produce la escucha atenta, devota y constante de la Palabra de Dios es la conversión, es decir, produce un cambio en nuestra manera de pensar, en nuestra forma de ver la vida, el mundo y los acontecimientos. Es un cambio desde la perspectiva y la óptica de Dios, dejar de ver las cosas desde nuestro punto de vista egoísta, muchas veces comprometido con el mal, la mentira, el error, el orgullo o la vanidad.

Otro efecto de la Palabra es escuchar su llamado. El Señor llamó a sus discípulos, invitándolos a dejar todo para que lo siguieran. Cuando escuchamos la Palabra del Señor, escuchamos que Él nos llama, que nos invita a pertenecer a su familia, a su comunidad, a su Iglesia. Y si aceptamos esta invitación, nos damos cuenta que recibimos una misión, la de evangelizar, la de compartir nuestra fe, dar a conocer a los demás que hemos encontrado la luz, y que esa luz es Cristo.

El que pertenece a la comunidad de Jesucristo, experimenta inmediatamente que tiene en el mundo una misión, tanto personal –como bautizado-, como comunitaria -como Iglesia-. Tenemos la misión de dar a conocer con nuestra palabra y nuestra vida que hemos encontrado y experimentado que el Señor es la luz verdadera que despeja todas las tinieblas, y da sentido a todo lo que somos y hacemos.

Además, Jesús es la luz que nos despeja la tiniebla más obscura, la que nos causa tanto miedo, es decir, la muerte. Porque Él, habiendo experimentado las tinieblas de la muerte, las venció con su resurrección, y vive para siempre.

El que no se abre a luz que es Jesucristo está en riesgo de ser cristiano a su manera. Hay muchos cristianos que se dicen católicos, que se dicen pertenecer a la Iglesia, pero acaban imaginando y maquinando su propia iglesia. Seleccionan las verdades que hay que creer, la moral que hay que practicar y, como consecuencia, deciden su propia iglesia.

No se trata de que inventemos la Iglesia. Ésta la estableció Jesús como comunidad de sus discípulos, y solo su Palabra nos da el criterio de qué es lo que hay que creer y vivir. Por eso, se hace urgente y apremiante apegarnos al conocimiento, a la escucha y, sobre todo, al cumplimiento de la Palabra de Dios.

Dejemos que esta Palabra, que venció a las tinieblas, invada nuestra mente y nuestro corazón, y la comunidad toda de la Iglesia.

About Yara Martinez

Check Also

183 pesos por día cuesta preparar a un sacerdote

David Hernández La vocación a la vida sacerdotal es un llamado que Dios hace a …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *