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El “Padre Oro” dejó legado

Redacción Arquimedios

El 13 de junio falleció el Padre David Orozco Loera. Desde recién ordenado tuvo a bien apoyar la atención a enfermos con mucho amor en el Antiguo Hospital Civil.

Conocido como el Padre Oro, colaboró con el padre Juan Bernal (fundador de Lazareto) que se dedicaba a la atención especializada de personas con lepra, una vez fallecido el padre Bernal, el padre David Orozco lo sucedió en el leprosario (Lazareto) por muchos años.  Tenía el gusto por atender a los enfermos y nunca se contagió.

En los últimos días de su vida atendió a ancianos en situación de abandono.

A la par del trabajo con los enfermos, con la Madre Dolores Fernández Garduño, él quería mucho a los indigentes y deseaba llevarlos a todos al asilo. Estuvo por 55 años colaborando en el Antiguo Hospital Civil y cualquier enfermo que le llevaran él lo recibía en las condiciones que fuera.

Últimos años de vida

“Por su avanzada edad, presentaba problemas de Alzheimer y Parkinson. Fue un hombre de mucha paz y lo caracterizaba el brillo de su mirada a pesar de que ya no hablaba.

“Lo que nunca olvidó era dar la bendición a quien se la pedía y daba un pilón, una palmada en el cachete. Nunca renegó, siempre sonreía y  siempre tenía un apretón de mano y una mira profunda con la cual se comunicaba con las personas.

“Yo tuve el gozo de ayudarlo en el servicio al altar durante los últimos años y agradezco los testimonios de Gregorio Hernández Torres y Rosa Lilia González Sánchez que me narraron más aspectos de su vida”, asegura el Sem. Pedro Martínez Navarro.

Padrino de ordenación

Por su parte, el padre Roberto Dueñas conoció a Monseñor David Orozco durante su etapa como seminarista. Él iba al leprosario de apostolado y desde ese momento sintió admiración al ver la forma cómo trataba a los enfermos, ese testimonio marcó su formación sacerdotal.

“Llegaba al leprosario y abrazaba a los enfermos, no andaba con cosas raras que de lejos o con cubrebocas. Él les decía ‘mis chiquitos’ como de cariño, tenía un amor especial hacia con ellos. Les celebraba la Misa, tenía su comedor junto al de ellos y les brindaba un cariño como de papá”, cuenta el padre Roberto.

Una vez llegada su ordenación sacerdotal, el padre Roberto le pidió que fuera su padrino.

“Sus consejos me ayudaban y cuando le pedí que fuera mi padrino de ordenación sacerdotal inmediatamente me dijo ‘con todo gusto’. Recuerdo que después de la ordenación me preparó una comida suculenta a la fueron familiares y amigos en la estancia del Padre Bernal. Ahí fue una de mis cantamisas con los enfermos de lepra y otros que ya no tenían lepra pero que estaban ahí porque también era asilo de ancianas y ancianos”.

¿Quién fue?

El Ilustrísimo Mons. David Orozco Loera nació en Temastián, Jalisco, el 29 de diciembre de 1928. Recibió el Orden Sacerdotal el 1° de enero de 1959.

Desempeñó su ministerio como Capellán, Sub Prefecto de Disciplina, y Secretario de la Escuela Diocesana de Música Sagrada. Sirvió con plena disposición y caridad a los enfermos en La Estancia del Padre Bernal anexo al Hospital Civil.

Fue nombrado, desde el 9 de marzo de 1963, Director de la Granja de Recuperación para inválidos “El Lazareto”, establecida en Santa María Tequepexpan, por el Cardenal José Garibi Rivera. Supliendo al Padre Juan Bernal, fundador de la obra.

Fue Coordinador Diocesano de Pastoral de la Salud. Segundo Capellán de Nuestra Señora de Belén y San Miguel Arcángel. Un apóstol de los enfermos y de los que cuidan de ellos, en especial a los enfermos de lepra, tuberculosis y en fase terminal. Estuvo 57 años al pendiente de los enfermos y de los más pobres.

Falleció el 13 de mayo de 2020 en Guadalajara, a los 91 años de edad y 61 años de ministerio sacerdotal.

Acerca de David Hernandez

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2 Comentarios

  1. Excelenteisima, persona dios ya lo tenga en su Santa Gloria

  2. Execelentisimo Ser humano, Dios lo tenga en su Santa Gloria

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