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Su caridad y delicadeza con los enfermos a quienes consagró su vida. / Fotografía; Archivo

Santa María Guadalupe García Zavala

Aprendiendo de…

Sin duda, la bella y noble profesión de enfermera, ha sido valorada cada vez más, ahora que se ha presentado esta emergencia sanitaria por el Covid-19. La Iglesia Católica se ha distinguido por la caridad manifestada en el cuidado generoso con los enfermos a lo largo de dos milenios. Algunas religiosas han sido canonizadas por esta encomiable labor atendiendo al mismo Cristo en el hermano sufriente. Un ejemplo muy nuestro es el de Santa María Guadalupe García Zavala, fundadora de las Hermanas de Santa Margarita María y de los Pobres.

Originaria de Zapopan, Jalisco, esta excepcional mujer, Anastasia Guadalupe García Zavala, vio la luz por primera vez el 27 de abril de 1878. Sus padres fueron Fortino y Refugio, trabajadores y cristianos muy practicantes. Le enseñaron a Lupita el amor a Dios y a la Santísima Virgen María, lo mismo que la virtud de la caridad.

Su niñez y juventud fueron como las de tantas jovencitas de provincia. Fue una chica normal. Estudió corte y confección. Tenía fama de ser muy bonita y además era amable de trato, transparente, sencilla y servicial. Ya prometida en matrimonio con el señor Gustavo Arreola, por un acontecimiento trivial se da cuenta de que su vida no es el matrimonio y decide seguir al Señor con todo el corazón.

Se inscribió como socia de la Conferencia de San Vicente de Paúl establecida en la Parroquia de Jesús en Guadalajara. Más tarde esa finca sería el Hospital Santa Margarita, en funciones todavía.

El padre Cipriano Íñiguez, director de la Conferencia, se sorprendió de la grandeza de alma que caracterizaba a la señorita. A sus 23 años manifestó al padre, que era su confesor, el deseo de consagrarse a la vida religiosa. El respetable padre le indicó haber tenido inspiración de Dios Nuestro Señor de fundar una Congregación Religiosa para atender a los enfermos y a los pobres en el Hospital.  

Surge entonces la Congregación de las Siervas de Santa Margarita María y de los Pobres, aprobada el 17 de octubre de 1935, de la que la hermana Lupita sería superiora.

Con un ramillete de virtudes encima e incontables milagros debidos a su fuerte hospitalidad y admirable caridad, murió el 24 de junio de 1963, con fama de santidad. Fue canonizada por el Papa Francisco el 12 de mayo de 2013.

¿Qué podemos aprender de ella?

  1. Su trato amable que le ganó la simpatía de muchos.
  2. Su gran amor al Señor que le llenó el corazón.
  3. Su caridad y delicadeza con los enfermos a quienes consagró su vida.

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