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Fray Gabriel Chávez de la Mora: Talento artístico y vocación religiosa al servicio de Dios

Desde pequeño tuvo clara su inclinación por la construcción. En su familia germinó la semilla por la vocación religiosa. La obra de este jalisciense se extiende por todo México y más allá de las fronteras.

Sonia Gabriela Ceja Ramírez

Fray Gabriel Chávez de la Mora nació en Guadalajara hace casi 9 décadas, el 26 de noviembre de 1929. “Si le llego a noviembre, cumplo 90 años”, afirma en entrevista para Arquimedios.

Profundas raíces tapatías

Fray Gabriel

Sus familias, tanto la de su papá como la de su madre eran originarias de Guadalajara. “Mi padre, Arturo Chávez Geijo, fue un médico pediatra muy conocido en la Guadalajara de aquellos tiempos; pero además tenía varias aficiones, por ejemplo, se metió a estudiar y analizar la Guadalajara del siglo XVI. Hay libros publicados de él. También fue muy aficionado a la fotografía. En la casa tenía un laboratorio donde revelaba e imprimía sus fotografías que eran de concurso. Tenía muchas habilidades.

“Mi mamá era una señora de casa. Fuimos cinco hermanos, yo soy el segundo, y de los cinco, tres fuimos religiosos. Mi hermano y yo estudiamos en colegios maristas y mi hermano mayor, Arturo, ingresó con ellos, bastante chico. Tuvo muchas responsabilidades en su Congregación: fue Secretario General de los Hermanos Maristas, cargos en Roma y además viajó mucho por encomiendas del hermano superior, Basilio Rueda.

“Dos de mis hermanas se casaron, María Victoria, que tiene 87 años, y Guadalupe que ya falleció; y mi hermana menor, de 83 años, también es religiosa de las religiosas de María Inmaculada, que tienen casa aquí en Guadalajara. Ella también fue muy dada al servicio y la ayuda, se ofreció para las casas que tienen en Cuba, estuvo por allá 8 años atendiendo las necesidades que son muchas. Todos tenemos ya bastante edad.

“Mi abuela por parte de mi papá era inglesa pero radicada en Guadalajara. Tenía un colegio para señoritas, mi abuela doña Emilia Geijo y mi abuelo Don Manuel F. Chávez. Mis abuelos maternos, los de la Mora tuvieron haciendas, pero con los cambios en México, radicaron aquí en Guadalajara”.

La evolución de la creciente Guadalajara

“Cuando era niño, me tocó estar en la casa de los abuelos, frente al Parque de la Revolución (también conocido como Parque Rojo). Existía ahí una penitenciaría y no estaba abierto lo que hoy la confluencia de Juárez y Federalismo, justo ahí estaba el edificio de la penitenciaría, un edificio de cantera gris, me tocó ver cuando lo demolieron y se construyó el Parque de la Revolución, diseño de Luis Barragán.

“La casa de mis abuelos estaba enfrente, pero ampliaron Pedro Moreno y Federalismo y tumbaron la casa.

“Luego nos fuimos a vivir por Alcalde, a dos cuadras de la Catedral. Fue interesante porque me gustaba entrar a Catedral y veía que no se usaba toda la parte de atrás. Veía a los canónigos en sus oficios y muchos años después me tocó hacer la renovación litúrgica de la Catedral”, rememora.

“Ya cuando era alumno de arquitectura, mi papá construyó una casa en Vallarta Poniente, fue el primer fraccionamiento entonces fuera de la ciudad, que ahorita sería por La Minerva, prácticamente pleno centro, pero en aquel momento era fuera de la ciudad.

“No existían los famosos arcos como hoy los conocemos, ni La Minerva,  sino que había unos arcos de metal y por allá vivíamos. Desde allá iba a la Escuela de Arquitectura que estaba camino a Tlaquepaque”.

La vocación por edificar siempre estuvo clara

Fray Gabriel estudió Arquitectura con la primera generación de Arquitectos que egresaron de la recién inaugurada Escuela de Arquitectura de la Universidad de Guadalajara.

“Cursé el primer año de ingeniería porque a mí me gustaba la construcción y como no había arquitectura, me inscribí en ingeniería, pero luego abrieron la carrera y me cambié. Soy de la primera generación de arquitectos, que en realidad fuimos tres, pero por orden alfabético, soy el primero, y así me lo ha reconocido la U de G. Hace más de 60 años que egresé”.

“Siempre me gustó dibujar, diseñar, hacer maquetas… me gustaban los juguetes de armar, siempre tuve esa inclinación. Desde que estaba en la prepa, entré a un concurso porque vi la convocatoria en el periódico para diseñar el monumento a la Bandera y estando en Prepa envié un diseño y gané el primer lugar. El monumento a la Bandera es un diseño mío. Se construyó ya cuando estudiaba yo arquitectura, no era una glorieta como ahora sino que estaba unido al jardín”.

Monumento a la Bandera, obra de Fray Gabriel

Su inclinación por la vida monástica

Respecto a su vocación religiosa, refiere que en su familia se hablaba muy naturalmente de la religión, “de ahí que tres hermanos fuimos religiosos. Teníamos también dos tías adoratrices, otra tía de María Inmaculada, un tío Jesuita, otro primo Jesuita, o sea que no era extraño.

“Yo desde siempre fantaseaba con la vida religiosa pero siempre tuve claro que de ser posible elegiría la vida monástica benedictina. No imaginaba que había benedictinos en México y pensaba que si alguna vez decidía entrar, me iría a Francia o España. Leía libros de Thomas Merton que se están reeditando ahora y que eran sobre vida espiritual monástica.

“Cuando estaba terminando 3ero. de Arquitectura conocí la fundación en Cuernavaca de Benedictinos y en cuanto los conocí me gustó mucho y pensé en entrar en cuanto terminara la carrera. Y así fue.

“Pensé entonces que la Arquitectura quedaría fuera de mi vida. Era una pequeña comunidad, tipo pequeña granja donde había pollos, aguacate, cultivos, miel, abejas. Inicié yo talleres de artesanías e iconografía religiosa, así como serigrafía, textos, inscripciones; así fui yo introduciendo otros trabajos en el monasterio”.

Su primera obra

En 1957 Fray Gabriel realizó su profesión monástica solemne y a partir de ahí le encomendaron la construcción de la capilla de su monasterio, pues hasta entonces se tenía solo una provisional.

“La plantee con altar de frente y teníamos ya la liturgia en castellano con autorización especial del Abad Primado y con la de un Obispo muy comprensivo y progresista Don Sergio Méndez Arceo, que hasta nos nombró un centro de divulgación de la renovación de la Iglesia: renovación litúrgica, renovación bíblica y renovación monástica. Así que fue muy interesante.

“Apenas hice la profesión monástica, retomé la profesión de arquitecto y fui cerrando todo el claustro del monasterio ahí en Cuernavaca y el Obispo, Don Sergio, me dijo, y ¿qué hacemos con la catedral? Por la renovación litúrgica, le presenté un trabajo y lo aceptó. Fue mi primer trabajo fuera del monasterio y nada menos que una catedral.

“Yo tenía 27 años y el Obispo confió en mí. Hace 60 años y creo que sigue siendo ejemplo la catedral de Cuernavaca. Nos adelantamos 7 u 8 años a la renovación litúrgica, lo que desató elogios y críticas. Fue hecha antes de que conociéramos los documentos del Vaticano II”.

Su trabajo creció y se extendió  

Fray Gabriel tiene especial cariño a estas primeras obras, pero también hay otras a las que les tiene gran aprecio. “La abadía donde estoy ahora en Cuautitlán Izcalli y Lago de Guadalupe. También la Capilla Ecuménica de la Paz, en Acapulco; es muy significativa por el lugar donde está: arriba del Hotel Las Brisas y de ahí se ven todas las playas, el lugar es espectacular.

“Últimamente también el Santuario de Santo Toribio Romo en Los Altos de Jalisco”.

Eso es en lo que se refiere a sus obras en solitario, pero también ha participado en obras con otros arquitectos, una de ellas, la nueva Basílica de Guadalupe.  

Pero los edificios no han sido lo único que le ha dado renombre: “Cuando estuve en el monasterio realicé mucho trabajo de artesanía. Hasta llegué a trabajar para el Comité Olímpico Mexicano. Nuestro taller de platería alcanzó mucha fama; el arquitecto Ramírez Vázquez ya estaba presidiendo los trabajos de los Juegos Olímpicos de 1968 en México, y en 67 me buscó en el monasterio para hacer medallería y souvenirs para el Comité Olímpico.

“Por esas fechas clausuramos el Monasterio de Santa María de la Resurrección,  en Cuernavaca, se terminó y entonces yo me cambié a otra comunidad en Ciudad de México, una fundación de Benedictinos norteamericanos con un colegio en Lindavista muy cerca de la Basílica de Guadalupe”.

El arte sacro en todas sus expresiones

“Cuando yo estuve en Cuernavaca, hacía falta un sacerdote, entonces yo estudié teología y me ordené sacerdote. Iba de Cuernavaca al Seminario Conciliar en México donde el rector era Mons. Guillermo Schulenburg.

“Cuando me cambié a Lindavista, Shulenburg era abad de la Basílica, y entonces me llama para que vaya a trabajar a la Basílica, y es así que desde 1968 estoy trabajando frecuentemente en la Basílica de Guadalupe. Así trabajé en el diseño de la nueva Basílica con los arquitectos Pedro Ramírez Vázquez, José Luis Benlliurey y otro, y sigo trabajando en ella”.

A nivel internacional también ha asesorado diversas obras y tiene una en Oceanside, California, una abadía benedictina que realizó.

Aunque no estudió artes plásticas, Fray Gabriel ha elaborado arte sacro en todas sus expresiones: “por afición y por gusto, he hecho iconografía, vestuario, orfebrería, ajuar litúrgico, mosaico, relieves, tipografía, artes gráficas… me meto un poco a todo; he hecho varios abecedarios: uno para nuestra abadía, otro para la catedral de Cuernavaca, para la Basílica de Guadalupe con toda la señalización y las letras que dicen ‘¿No estoy yo aquí que soy tu Madre?’  (en la parte superior exterior de la Basílica), se hizo un abecedario diferente. Me ha gustado”.

Todos los rituales de Buena Prensa también tienen su sello pues la tipografía que utilizan es la diseñada por Fray Gabriel.

La invitación para trabajar en el Santuario de los Mártires

“El diseño del Santuario de los Mártires de Cristo en Guadalajara es del Arquitecto José Manuel Gómez Vázquez Aldana, es un proyecto que yo he criticado mucho porque tiene cosas muy deficientes y mal, incluso de diseño litúrgico”.  

“Haciendo historia, el Cardenal Juan Sandoval me había encomendado el diseño del Santuario y habíamos realizado junto con otro arquitecto, otro diseño del Santuario, muy como lo quería Don Juan Sandoval, con otro concepto y fuimos nosotros quienes escogimos ese lugar en conjunto con la Comisión de Arte Sacro de la Arquidiócesis de Guadalajara, con el padre Rafael Uribe.

“Pero como suele pasar, llegó otro arquitecto que les dijo, yo lo hago, yo diseño y no cobro, y entonces entró otro arquitecto, y luego entró José Manuel Vázquez Aldana y hacen este diseño, con otros conceptos, otras cosas, muy complicado, pero el propio señor Cardenal Don Juan Sandoval, ya cuando estaba por finalizar su gobierno me dijo que si hacía yo el diseño del vitral y le respondí que claro.

“No estoy de acuerdo con el edificio, pero desde el tiempo del señor Sandoval hice el primer boceto. Al llegar el señor Cardenal Don José Francisco Robles me da un nombramiento oficial para que yo intervenga ahí en el Santuario para resolver los faltantes. Hay muchas cosas en las que sí estoy de acuerdo con José Manuel, porque de hecho somos amigos. En esta parte del vitral, él conoce lo que yo propongo y estamos bien de acuerdo”.

Fray Gabriel visitó Guadalajara en la segunda mitad de agosto y pudo constatar que se ha avanzado un poco más de la mitad en la colocación del vitral del Santuario y anticipó que si no falta el recurso económico, hacia final del año podría quedar totalmente concluido.

“La idea, aunque no fue la original porque no se consiguieron todos los colores de vitrales que hubiéramos querido sino que trabajamos con lo que se obtuvo, es una ascensión de colores, de tonalidades oscuras a claras”.

Una obra para la posteridad

Fray Gabriel señala que es un privilegio trabajar en este edificio que sin duda será uno de los más importantes de la diócesis.

“Tengo la invitación del señor Cardenal para seguir colaborando. El vitral es apenas empezar a cerrar puertas y ventanas, pero falta realizar el presbiterio, que está en obra negra; un muro iconográfico como retablo con la imagen de los más de 50 mártires mexicanos canonizados o beatos. Hay mucho por hacer todavía.

“Yo siempre prefiero obra nueva que de hecho tengo varias, como el Santuario a Joselito, San José Sánchez del Río, en Sahuayo. Tengo otro santuario nuevo en diseño, en Tuxtla Gutiérrez. Otro en Colima, al Señor de la Expiración, y una obra importante en Monterrey, una gran Cruz conmemorativa.

“Me gusta más obra nueva, pero no faltan renovaciones, como en su momento fue la renovación litúrgica de la Catedral de Guadalajara, una obra que comenzamos con el Cardenal Don José Salazar, pero que en realidad tocó trabajar con Don Juan Jesús Posadas y concluimos con el señor Sandoval.

“Ahorita estoy también trabajando con la Catedral de Texcoco”.

A sus casi 90 años Fray Gabriel asegura que nunca ha pensado en retirarse de la arquitectura. “Como tengo trabajo, me siguen pidiendo colaboraciones y comprometo lo que puedo atender. Tengo buena agenda, afortunadamente”.

Finalmente Fray Gabriel invitó a la gente a seguir colaborando para poder concluir la colocación del vitral, que se ha logrado gracias al entusiasmo y apoyo de los fieles católicos.

Maneras de colaborar

Donativos depositados directamente a la cuenta de la Arquidiócesis de Guadalajara, de Banco Santander. Cuenta: 65-09830126-6 CLABE: 014320650983012668.

Donación de material de construcción.

Préstamos de maquinaria.

Conociendo la vida y obra de los Santos y Beatos Mártires Mexicanos, de manera que se propague más la devoción hacia ellos.

Participando en las peregrinaciones que por Vicaría y Decanatos se organizan para ir al Santuario.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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