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Entrevista Mons. Elizondo Almaguer: Iglesia de Seattle, preocupada por atender a los migrantes

La carencia de vocaciones y la discriminación no son impedimentos para brindar apoyo espiritual y material a quienes dejan su hogar y su familia en busca de un mejor futuro.

Sonia Gabriela Ceja Ramírez

Monseñor Eusebio L. Elizondo Almaguer, es Misionero del Espíritu Santo y desde el año 2005 se desempeña como Obispo Auxiliar de Seattle, en el estado de Washington, en los Estados Unidos de Norteamérica, es decir, lleva casi 15 años de ministerio episcopal en aquella diócesis.

Fue nombrado por el Papa Benedicto XVI cuando acababa de ser elegido Papa.

Una joven vocación formada en Guadalajara

Monseñor Eusebio nació en Ciudad Victoria, Tamaulipas, pero su familia se estableció en Monterrey donde todavía permanece.

Fue criado al seno de una familia católica. Su formación académica se gestó con los hermanos lasallistas y fue ahí donde surgió su vocación religiosa: “Estaba yo estudiando sexto año de primaria cuando en algún momento el padre Federico Garibay, que en paz descanse, Misionero del Espíritu Santo, entró al salón y empezó a hablar de la vocación de los misioneros con mucho entusiasmo… llevaba fotografías y decía que se necesitaban misioneros por el mundo… al final de su presentación, dijo ¿quién quiere seguir a Jesús y predicar el Evangelio en todo el mundo pagano, en África y en Asia?  Y yo levanté la mano. Yo vengo de una familia muy católica, así que lo invité a la casa y él aceptó.

“Mis papás eran católicos muy comprometidos. Estamos hablando del año 1966, prácticamente al final del Concilio Vaticano II. Mis papás eran entregadísimos en la Iglesia, estaban muy involucrados en el Cursillo de Cristiandad, así que yo crecí con la casa llena de sacerdotes y siendo acólito también. La imagen de mis papás era de total fidelidad.

“El padre Federico fue a hablar con mis papás, pero, yo estaba en sexto de primaria y mi papá dijo que no. Que porque yo no sabía todo lo que eso implicaba, que tenía que esperarme algunos años, crecer, terminar por lo menos la preparatoria. Pero como siempre he sido terco, soy persistente y no me di por vencido, al contrario. Le dije: Papá, ustedes me enseñaron que Cristo es el centro de nuestras vidas y yo lo que quiero es seguir a Cristo y no me dejan.

“Así mi papá me dijo que si quería ser misionero le demostrara que tenía agallas y la capacidad de hacerlo.

Las amistades y la cancha de futbol

“A esa edad me mandó a Guadalajara, nunca había venido para acá, tenía 12 años y lo único que tenía era la dirección de la Escuela Apostólica de los Misioneros del Espíritu Santo. Según mi papá, me dio dinero suficiente para venir hasta Guadalajara. Viaje solo de Cd. Victoria a Monterrey, de Monterrey a San Luis, luego a Lagos de Moreno, Ciudad del Maíz y un montón de conexiones, pero finalmente llegué a Guadalajara y pude ir a parar a la Escuela Apostólica.

“Había muchos muchachos, y lo más importante, había cancha de futbol así que eso me terminó de convencer que yo de aquí era”.

Mons. Eusebio cursó la secundaria y preparatoria en la Escuela Apostólica en Guadalajara, luego se fue al noviciado en Tlalpan, en el Estado de México y regresó a hacer el filosofado en Guadalajara.

La mudanza hacia los Estados Unidos

Luego fue enviado a Roma para estudiar el teologado en la Universidad Gregoriana donde estuvo poco más de cinco años. “Estudie la teología y terminé la licenciatura en derecho canónico. Regresé a México para mi ordenación el 18 de agosto de 1984. Una vez ordenado sacerdote, me mandaron, junto con mi compañero el padre Vicente Monroy, al noviciado de Querétaro para ser socios del maestro de novicios.

“Después de dos años en Querétaro, abrimos el noviciado en Long Beach, California y me mandaron a mí, con el padre Doménico, a iniciar el noviciado; nos llevamos de México 3 novicios y otros 3 que entraron ahí. Estuve ahí alrededor de 13 años.

“Luego me pasaron de párroco, ahí mismo en Oxnard, California y de ahí me mandaron a Seattle como párroco, y siendo párroco, me nombraron Obispo hace poquito más de 14 años”.

Catedral de St. James (Santiago), en Seattle

Un camino difícil

Mons. Eusebio relata que la mayor dificultad que ha enfrentado en su ministerio episcopal es ser latino: “El principal reto es que soy hispano y que obviamente la presencia latina es tan grande, que hay que atender a los hispanos, principalmente a los mexicanos que son mayoría, hay que atenderlos y darles un mayor lugar en todos los sentidos: en las parroquias, en los sacramentos, en la participación en la catequesis, en los diferentes organismos de liderazgo de las parroquias como es el consejo de pastoral, de finanzas, de liturgia, etcétera. 

“Tenemos el reto de preparar líderes. Primero que nada, convencer a los sacerdotes de la necesidad de acoger a los hispanos, de recibirlos, de incluir actividades en español en sus parroquias. Muchos inmigrantes recientes no conocen la lengua ni la cultura, pero son católicos y están buscando a Dios.

“En estos 14 años el trabajo ha ido creciendo, al igual que la presencia hispana. Hay que despertar esa consciencia entre los sacerdotes americanos e incluso también en nuestro arzobispo. También hay que preparar a los sacerdotes jóvenes, a los seminaristas para que sean bilingües, biculturales y acogedores de la multiculturalidad en los Estados Unidos y en esa zona de Washington”.

Abriendo brecha para los latinos

“Ha sido un reto en estos 14 años, pero tenemos actualmente 44 parroquias que cuentan con ministerio hispano establecido con Misas,  sacramentos, catequesis y demás, y la mayoría están atendidas por sacerdotes anglosajones, es decir, no por hispanos, y no hablan español pero los poquitos sacerdotes que tenemos de origen hispano, tratamos de atender lo más que se puede, corriendo de un lado para otro, para celebrar la Eucaristía y también tenemos algunos diáconos permanentes hispanos que hemos ido promoviendo en estos años.

“Tenemos también algunas religiosas que nos ayudan en la catequesis, para poco a poco ir preparando nuevos líderes que nos ayuden en la formación de los futuros líderes y obviamente el trabajo muy fuerte ha sido promover vocaciones que sean bilingües, biculturales y cambiar la mentalidad del presbiterio en general para aceptar a los hispanos y descubrir los tesoros que los hispanos traen: su piedad, su cultura, sus valores, la alegría, la familia, y también todas nuestras limitaciones”.

No solo se trata del bienestar económico

“También quienes van llegando tienen el reto de integrarse a las comunidades, tienen que ser responsables y participativos en la comunidad cristiana parroquial.

“Desde hace 11 años yo he promovido los movimientos hispanos, movimientos pastorales eclesiales como los Cursillos de Cristiandad, Encuentros Matrimoniales, Movimiento de Renovación Carismática; todo esto ha tenido un impacto positivo en la diócesis.

“La diócesis, como todo Estados Unidos, con sus pros y sus contras tiene una gran inmigración. La diócesis de Seatttle tiene actualmente una inmigración que nos sobrepasa en cuanto a los recursos para atender pastoralmente a las personas, porque económicamente, hay fuentes de empleo y a economía está bien. La ciudad ha crecido mucho y tiene muchas fuentes de trabajo y muchas oportunidades, lo cual atrae a muchos inmigrantes”.

Faltan vocaciones

La diócesis de Seattle recibió apenas hace siete meses a su nuevo Arzobispo, Mons. Paul Etienne, un hombre venido del este, de la diócesis de Cheyenne, pero antes de llegar a Seattle, prestó su ministerio en la diócesis de Anchorage, en el estado de Alaska. El otro Obispo Auxiliar es  Mons. Daniel Henry Mueggenborg, quien colabora en la diócesis desde hace dos años.

Mons. Paul Etienne, Arzobispo de Seattle

La diócesis tiene un poco más de 5 millones de habitantes, sin embargo, tan solo un poco más de medio millón son católicos, es decir , cerca del 10 por ciento, son los que son católicos practicantes. En el territorio hay 173 parroquias. En la actualidad, hay 130 sacerdotes activos, de tiempo completo, mientras que un poco más de 30 están semiretirados y trabajan medio tiempo. Entre los sacerdotes activos, hay aproximadamente 40 religiosos, “tenemos Misioneros del Espíritu Santo, Carmelitas, Jesuitas, Dominicos y Benedictinos.

“Tenemos una terrible escasez de sacerdotes hispanos; apenas hace un año ordenamos el primer sacerdote latino, nacido en México pero crecido en Estados Unidos y que es originario de nuestra diócesis, desde toda su formación, el padre Carlos Orozco, perfectamente bilingüe y bicultural. Hay otros cuatro o cinco sacerdotes que yo invité a trabajar, dos colombianos, dos mexico-americanos y los Misioneros del Espíritu Santo que están ahí sirviendo y que son mexicanos, que son 3. Tenemos otros sacerdotes americanos que han ido aprendiendo español poco a poco y que nos apoyan en las cuarenta y tantas parroquias en las que tenemos servicio en español, por tanto estamos en terrible necesidad”.

En la segunda parte, Mons. Elizondo habla sobre la colaboración de la Iglesia de Guadalajara y la influencia latina en la Iglesia estadunidense.

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