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Historia del Santo Rosario

Más de diez siglos tardó en formarse el Rosario como lo conocemos actualmente. Durante todo este tiempo, fue un arma sencilla y eficaz que libró a la humanidad de muchos males al amparo de la Virgen María.

En octubre, celebramos en la Iglesia el mes del Rosario, un tiempo especial dedicado a meditar y rezar esta oración tan sencilla pero tan vigente, que ha acompañado a la Iglesia en su peregrinar durante varios  siglos.

Ante tal acontecimiento, es preciso conocer la historia del Rosario y cómo ha influido en la devoción a la venerable Virgen María. Cabe señalar que ha tardado mucho en formarse tal y como ahora lo conocemos. No fue ideado en un momento concreto, sino que es fruto de una larga evolución.

Orígenes

Todo comenzó en el año 910 (Siglo X) cuando se fundó la Orden Cluniacense. Ésta le dio una gran importancia a la oración coral comunitaria, la cual distinguía entre sus abadías a dos tipos de monjas y monjes: los dedicados a la oración coral (que rezaban 150 salmos diarios) y los dedicados al trabajo manual. Éstos últimos solían ser personas que se ocupaban de la cocina, la portería, la huerta u otros oficios, pero era preciso que también oraran. Por ello, algunos de estos monjes y monjas comenzaron a rezar individualmente 150 Padres Nuestros al día, en lugar de los 150 salmos que rezaban los que asistían a la oración coral. Esta piadosa costumbre se fue difundiendo no sólo entre los cluniacenses, sino también entre otras comunidades religiosas, y entre sacerdotes y laicos.

En el siglo XII, la Orden Cisterciense le dio una gran importancia al culto mariano. Tan es así, que casi todas las abadías fundadas por ellos llevan el nombre de una advocación mariana. Las monjas y los monjes cistercienses remplazaron algunos Padrenuestros por Salutaciones de la Virgen María. Todavía no se había creado la oración del Avemaría sino que se rezaba sólo su primera parte, la Salutación del ángel: “Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo” y algunos le añadían la segunda parte del saludo: “Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre”.

A lo largo del siglo XIII se fue extendiendo la costumbre de rezar tres cincuentenas de salutaciones, en lugar de 150 Padres Nuestros. Se crea así el “Salterio de María” y se añade el nombre de “Jesús” al final de la Salutación del Ángel. Además, fue en esta época cuando comenzó a generalizarse el uso de “contadores” para poder llevar la cuenta de las salutaciones que se van rezando.

El Rosario y las órdenes mendicantes

En el siglo XIV las Órdenes mendicantes (Franciscanos, Dominicos, Carmelitas y Agustinos) difundirán el rezo del Salterio de María en sus predicaciones y entre los laicos que ellos acompañaban espiritualmente. Sobre todo lo difundieron en la zona ribereña del Rin (Francia), la zona renana, donde en el siglo XIII se había desarrollado el movimiento espiritual de las beguinas, que eran mujeres piadosas que vivían en comunidad con una espiritualidad mística muy profunda.

Dado que la mística renana fue sospechosa de herejía, surgió hacia 1380 otra corriente espiritual: la Devotio Moderna, que proponía una oración sencilla y metódica con la meditación de los pasajes del Evangelio. Esta práctica encajaba muy bien en el sencillo y metódico rezo del Salterio de María, es entonces cuando en ciertas abadías cartujas de la zona renana añaden al final de cada Salutación del Ángel una coletilla que ayude a meditar un pasaje de la vida de Jesús. Por ejemplo: “… y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús, que nació en Belén”. O “… que murió en la Cruz”.

Fue a comienzos del siglo XV cuando se crea el Avemaría completo, añadiendo la segunda parte: “Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores…” y así como poco a poco se fue conformando el rezo del Rosario que todos conocemos, en el que se combina el recitado de Avemarías y la meditación de pasajes de la vida de Jesús.

Influencia de los Dominicos

En 1470 el dominico fray Alain de la Roche funda en Douai (Francia) la Cofradía del Salterio de la Gloriosa Virgen María. Sus principales objetivos eran: difundir la devoción al Rosario, crear un ambiente de espiritualidad mariana entre sus integrantes y pedir la intercesión de la Virgen. Pues bien, inspirado en Alain de la Roche, el prior de los dominicos de Colonia creó en 1475 la primera Cofradía del Rosario. Ésta tuvo tanto éxito que rápidamente comenzaron a fundarse Cofradías del Rosario en otros conventos dominicos, pasando a ser responsabilidad de la Curia Generalicia de la Orden de Predicadores (Roma) en 1485. Desde entonces, serían los dominicos los grandes difusores del Rosario.

Tratando de integrar el rezo del Rosario en la espiritualidad dominicana, en esta época comenzó a identificarse a santo Domingo con el Rosario. Y pasado el tiempo, surgió la conocida tradición de que la Virgen María entregó a este santo un rosario, pidiéndole que propagara esta oración por el mundo entero; considerando así a santo Domingo el fundador del Rosario.

Virgen del Rosario

En el siglo XVI hubo un acontecimiento muy importante: la victoria en la batalla de Lepanto (1571), en la que la armada cristiana venció a la turca, que era muy superior. La clave la encontramos en que el Papa San Pío V pidió a los fieles cristianos que rezaran el Rosario para que María intercediera. Como consecuencia de esta victoria, en 1573 el Papa Gregorio XIII instituyó la fiesta de la Virgen del Rosario el primer domingo de octubre, posteriormente esta fiesta pasó al 7 de octubre, día de la batalla de Lepanto.

Además, San Pío V fijó el modo de rezar el Rosario. Este constaría de tres grupos de 5 misterios. Los primeros son los gozosos que invitan a meditar los pasajes más importantes de la infancia de Jesús. Después están los misterios dolorosos, sobre la Pasión de nuestro Señor. Y por último, los gloriosos, en los se medita la resurrección del Señor y otros acontecimientos posteriores. En cada misterio se rezan un Padrenuestro, diez Avemarías y un Gloria, mientras se medita un pasaje de la vida de Jesús.

Mes del Rosario

El Papa León XIII viendo la importancia que tiene esta oración, le dedica once Encíclicas. En la primera (1883), declara octubre como mes del Rosario.

Llegado el siglo XX, en 1908, los dominicos de la Provincia de Toulouse crean la peregrinación anual del Rosario a Lourdes en octubre. Actualmente es la peregrinación anual más multitudinaria a este santuario.

Misterios luminosos

Así llegamos al siglo XXI, donde el Papa San Juan Pablo II, además de promover su rezo, introdujo cinco nuevos misterios: los luminosos, que versan sobre la vida pública de Jesús.

Años después, el Papa Francisco añadió tres nuevas invocaciones a las Letanías Lauretanas: Madre de Misericordia, Madre de Esperanza y Consuelo de los Migrantes

Hay cuatro factores que contribuyeron al éxito del rezo del Rosario:

  • Su sencillez
  • Que puede rezarse individual o comunitariamente
  • Que anima a meditar los Evangelios
  • Que ayuda a pedir correctamente lo que necesitamos

Gracias a esto último, la Iglesia cree que el rezo del Rosario contribuyó a que sucedieran muchas acciones milagrosas como curaciones, conversiones, la liberación de ciudades sitiadas o el apaciguamiento de fenómenos naturales como terremotos, tempestades, erupciones volcánicas o tsunamis.

El Dato…

Es curioso que en dos apariciones de la Virgen María, el rosario sea un elemento central: en Lourdes (1858) la Virgen pide expresamente que se rece el Rosario y en Fátima (1917) la propia Virgen se llama a sí misma “Nuestra Señora del Rosario”.

Acerca de David Hernandez

Lic. en Filosofía por el Seminario de Guadalajara | Lic. en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Veracruz | Especialista en temas religiosos | Social Media Manager

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