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¿Qué dicen los Papas sobre el Rosario?

A lo largo de la historia de la Iglesia, los Pontífices han manifestado en reiteradas ocasiones que esta oración es un arma poderosa contra los males que asechan el mundo.

El Magisterio que los Santos Padres han legado en los últimos 60 años sobre el Santo Rosario es sumamente enriquecedor para la vida de la Iglesia Católica, ya que desde Juan XXIII hasta Francisco, los Papas nos han compartido una serie de escritos y catequesis para profundizar en el conocimiento de la Virgen María y el rezo de esta poderosa oración.

Juan XXIII

Durante su pontificado invitó en innumerables ocasiones a rezar el Rosario, esto se pone de manifiesto en la Encíclica Grata recordatio (1959), donde recomienda ofrecer esta oración por las misiones, la paz y la concordia entre las naciones.

“Éste (Rosario), como todos saben, es una muy excelente forma de oración meditada, compuesta a modo de mística corona, en la cual las oraciones del ‘Pater noster’, del ‘Ave Maria’ y del ‘Gloria Patri’ se entrelazan con la meditación de los principales misterios de nuestra fe, presentando a la mente la meditación tanto de la doctrina de la Encarnación como de la Redención de Jesucristo, nuestro Señor” (Grata recordatio, Introducción)

Pablo VI

En su Encíclica Mense Maio (1965) recuerda que María es camino seguro hacia Cristo, en un momento en que se aproximaba la conclusión del Concilio Vaticano II, exhortaba a orar por este episodio tan crucial de la historia y para ello no había mejor modo que acudir a la Reina del Cielo, que mediante el rezo del Rosario.

De igual forma, en la Exhortación Apostólica Marialis cultus (1974), dedica un apartado completo (de los números 42 al 55) para profundizar en su sentido teológico y fijar las rúbricas de su práctica. Es aquí donde denomina el Rosario como una oración “cristológica”.

“Oración evangélica centrada en el misterio de la Encarnación redentora, el Rosario es, pues, oración de orientación profundamente cristológica (…). La repetición del Ave María constituye el tejido sobre el cual se desarrolla la contemplación de los misterios; el Jesús que toda Ave María recuerda, es el mismo que la sucesión de los misterios nos propone una y otra vez como Hijo de Dios y de la Virgen, nacido en una gruta de Belén; presentado por la Madre en el Templo; joven lleno de celo por las cosas de su Padre; Redentor agonizante en el huerto; flagelado y coronado de espinas; cargado con la Cruz y agonizante en El Calvario; resucitado de la muerte y ascendido a la gloria del Padre para derramar el don del Espíritu Santo” (Marialis cultus, 46).

Juan Pablo II

Desde el inicio de su pontificado demostró́ su gran devoción a la Virgen eligiendo como su lema Totus Tuus (Todo Tuyo) en honor a María. Como gran enamorado de la Virgen, dedicó muchos de sus escritos a Ella y la devoción mariana, la cual era su favorita. Lo que más destaca en lo referente al Rosario es su carta apostólica Rosarium Virginis Mariae, en la cual recopila todas sus ideas acerca del rezo de esta devoción. Además, el ahora santo reconocido por la Iglesia Católica,  establece un Año del Rosario (Octubre de 2002 – Octubre de 2003) y añade los Misterios Luminosos.

“El Rosario propone la meditación de los misterios de Cristo con un método característico, basado en la repetición. Esto vale ante todo para el Ave Maria, que se repite diez veces en cada misterio. Si consideramos superficialmente esta repetición, se podría pensar que el Rosario es una práctica árida y aburrida. En cambio, se puede hacer otra consideración sobre el Rosario, si se toma como expresión del amor que no se cansa de dirigirse a la persona amada con manifestaciones que, incluso parecidas en su expresión, son siempre nuevas respecto al sentimiento que las inspira” (Rosarium Virginis Mariae, 26).

Benedicto XVI

El Papa emérito Benedicto XVI, uno de los teólogos más brillantes de nuestro tiempo, mencionó en constantes ocasiones que el Rosario es un medio tradicional en la oración de los fieles para acudir a su Madre.

Insistió en que es un gran medio de apostolado, pues gracias a él podemos dar a conocer con toda claridad los misterios centrales de nuestra fe por la sencillez con la que están expresados.

“El Rosario, cuando no es mecánica repetición de formas tradicionales, es una meditación bíblica que nos hace recorrer los acontecimientos de la vida del Señor en compañía de la Santísima Virgen María, conservándolos, como Ella, en nuestro corazón” (Benedicto XVII, Ángelus, 10 de octubre de 2010).

Francisco

En lo que va de su pontificado, el Papa de la misericordia ha expresado que el Rosario es su oración favorita y rezarlo es algo que lo “hace más fuerte todos los días”.

De manera especial, ha insistido en que los jóvenes aprendan esta oración, invocando constantemente la protección de la Madre de Dios sobre las tempestades que asechan al mundo, particularmente ahora por la crisis internacional a causa del coronavirus.

“He pensado proponerles a todos que redescubramos la belleza de rezar el Rosario en casa (…). Ustedes pueden elegir, según la situación, rezarlo juntos o de manera personal, apreciando lo bueno de ambas posibilidades. Pero, en cualquier caso, hay un secreto para hacerlo: la sencillez; y es fácil encontrar, incluso en internet, buenos esquemas de oración para seguir” (Carta a los fieles, Mayo 2020).

El 22 de junio de 2020, el Papa Francisco decidió añadir tres nuevas invocaciones a la Virgen María en las Letanías Lauretanas que se rezan al final del Rosario:

  • Madre de Misericordia
  • Madre de Esperanza
  • Consuelo de los Migrantes

Acerca de David Hernandez

Lic. en Filosofía por el Seminario de Guadalajara | Lic. en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Veracruz | Especialista en temas religiosos | Social Media Manager

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