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Fiesta de la Luz busca erradicar Halloween

Cada vez más templos de la Arquidiócesis se unen a esta iniciativa.

David Hernández

Con el objetivo de hacer frente al festejo del Halloween en nuestra ciudad surge la iniciativa de la “Fiesta de la Luz”, una actividad que ha ido impregnando cada vez más en las parroquias de la Arquidiócesis y que busca dar mayor realce al Día de Todos los Santos que celebramos el 1 de noviembre.

Este ejercicio impulsa a niños y niñas a disfrazarse de algún santo, por lo que algunas parroquias han aprovechado esta acción para hacer concursos, otorgando premios a las mejores interpretaciones y regalar dulces a los participantes.

“Con esta actividad queremos retomar el sentido original del 31 de octubre que es celebrar la víspera de Todos los Santos”, señaló el Pbro. Gustavo Ramos Vega, Vicario parroquial de la Transfiguración del Señor.

La iniciativa tuvo sus orígenes en Chile por unos sacerdotes, entre ellos el Presbítero Mario Alberto Díaz Hernández de la Arquidiócesis de Guadalajara que estuvo 3 años de misión en aquellas tierras, con la intención de promover los valores cristianos ante la costumbre del Halloween y también para que los niños fueran fortaleciendo su fe.

La celebración se está extendiendo y ha llegado, además de México y Chile, a otros países como Alemania, Argentina y Perú.

Además, pretende ser una respuesta evangelizadora que ayude a la reconstrucción del tejido social, cuidando y fortaleciendo los valores fundamentales de la fe católica.

Cabe destacar que más que una propuesta diocesana se trata de una iniciativa aislada de algunas parroquias que poco a poco se ha ido dando a conocer y cada comunidad la adapta de acuerdo a su realidad pastoral.

Origen de Halloween

Halloween significa “All hallow’s eve”, palabra que proviene del inglés antiguo, y que significa “víspera de todos los santos”, ya que se refiere a la noche del 31 de octubre, víspera de la Fiesta de Todos los Santos. Sin embargo, la antigua costumbre anglosajona le ha robado su estricto sentido religioso para celebrar en su lugar la noche del terror, de las brujas y los fantasmas.

La celebración inició con los celtas, antiguos pobladores de Europa Oriental, Occidental y parte de Asia Menor. Entre ellos habitaban los druidas, sacerdotes paganos adoradores de los árboles, especialmente del roble. Ellos creían en la inmortalidad del alma, la cual decían se introducía en otro individuo al abandonar el cuerpo; pero el 31 de octubre volvía a su antiguo hogar a pedir comida a sus moradores, quienes estaban obligados a hacer provisión para ella.

El año céltico concluía en esta fecha que coincide con el otoño, cuya característica principal es la caída de las hojas. Para ellos significaba el fin de la muerte o iniciación de una nueva vida. Esta enseñanza se propagó a través de los años juntamente con la adoración a su dios el “señor de la muerte”, o “Samagin”, a quien en este mismo día invocaban para consultarle sobre el futuro, salud, prosperidad, muerte, entre otros.

Cuando los pueblos celtas se cristianizaron, no todos renunciaron a las costumbres paganas. La coincidencia cronológica de la fiesta pagana con la fiesta cristiana de Todos los Santos y la de los difuntos hizo que se mezclara.

Algunos inmigrantes irlandeses introdujeron Halloween en los Estados Unidos donde llegó a ser parte del folclor popular. Se le añadieron diversos elementos paganos tomados de los diferentes grupos de inmigrantes hasta llegar a incluir la creencia en brujas, fantasmas, duendes, entre otros. Desde ahí, se ha propagado por todo el mundo.

Fuente: ACI Prensa

Acerca de David Hernandez

Lic. en Filosofía por el Seminario de Guadalajara | Lic. en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Veracruz | Especialista en temas religiosos | Social Media Manager

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