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Neoliberalismo

Pbro. José Marcos Castellón Pérez

Los países en vías de desarrollo habían acumulado, en la década de los ochenta, una deuda imposible de pagar. Los intereses de esta deuda impagable alcanzaban cifras exorbitantes del gasto de los gobiernos, dejando los programas sociales sin un suficiente presupuesto. Además, el grosor del Estado absorbía grandes porcentajes del presupuesto de egresos, y la corrupción generalizada no  permitía una recaudación ordenada y justa. En 1982, México se declaró en quiebra y, por consiguiente, no podría ya pagar su deuda ni sus intereses. Por temor a que esto se generalizara y que las repercusiones pudieran hundir el sistema financiero internacional, las instituciones económicas internacionales: el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y los países desarrollados acreedores, vieron la necesidad de negociar la deuda, imponiendo el modelo neoliberal a través de sus programas de reajuste económico.

El modelo económico neoliberal está inspirado en el pensamiento económico de Milton Friedman, de las escuelas de Chicago y Stanford. El liberalismo tradicional había sido frenado por el “Estado de bienestar” y por la creación de organizaciones sociales; según el pensamiento de Keynes, las crisis se evitarían al estimular la demanda de bienes y servicios, aumentar salarios, mejorar las prestaciones sociales y la creación de obra pública. La corrupción e ineficiencia del gobierno provocó una alza constante en los precios y un déficit en el presupuesto, por lo que se impuso el neoliberalismo como instrumento antiinflacionario capaz de resolver las crisis socioeconómicas y regular el crecimiento económico, a través del control  y manejo de la oferta monetaria y del crédito bancario en manos de la iniciativa privada, el adelgazamiento del Estado “de bienestar” y, por consiguiente, el fin de subsidios, la liberación de los precios, el mercado libre, la liberación del tipo de cambio y el tope salarial; se trataba de reducir el gasto social.

El Estado “de bienestar” había creado, a lo largo de más de cien años de luchas sociales, protección social a los más débiles: el seguro médico, sindicatos, derechos laborales, protección arancelaria, salario mínimo, banca popular, todo tipo de mutualidades y obras de asistencia, y subsidios. Los servicios deberían, ahora, pasar a manos de particulares y cada individuo comprarlo al mejor postor; es decir, los servicios antes prestados por el Estado pasan a ser parte del mercado, como ahora lo ha implementado el gobierno de la 4T, autoconcebido erróneamente como anti-neoliberal, cuando ofrece dinero líquido y no servicios sociales, con la finalidad de adelgazar el Estado.

La doctrina neoliberal intenta promover la iniciativa privada y el adelgazamiento del Estado, que tendría tan sólo un carácter supletorio. Según la teoría neoliberal, la fuerza del mercado iría mejorando paulatinamente el nivel de vida de todos, distribuirá la riqueza a todos. Sin embargo, esa mejoría económica nunca se ha dado cita, sino que ha creado nuevos pobres y ha radicalizado la miseria y la explotación irracional del entorno, redistribuyendo no la riqueza, sino la pobreza. El remedio neoliberal ha aumentado la pobreza y ha destruido el entorno.

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