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Todo es según el color del cristal con que se mira

Ignacio Román Morales

El gobierno puede decir que al término de mayo nos encontrábamos en el nivel de empleo formal más alto de nuestra historia, la lectura crítica puede señalar que la generación de empleo es 88% menor que hace un año… ambos tienen razón.

Efectivamente, según el IMSS, en mayo se crearon en el país 4,000 empleos netos (aumentos menos disminuciones), cuando en mayo del 2018 fueron 33,000. Evidentemente es una mala noticia.

El nivel de empleo depende generalmente del nivel y de la estructura de la producción y del nivel de productividad del país. Para producir más, produciéndose lo mismo por trabajador, se requieren más trabajadores. Si aumenta la producción por trabajador (productividad) y no se incrementa la producción total, el empleo se reduce (efecto negativo), pero como el aumento en la productividad también genera aumento del producto, entonces también hay un efecto positivo sobre el empleo.

El problema es que la economía crece cada vez menos (ahora se estima un crecimiento para el 2019 de alrededor de 1.5%) y el cambio tecnológico facilita que cada trabajador produzca más. En tales circunstancias, no es de extrañar que el empleo crezca cada vez más despacio.

Sin embargo, lo anterior no significa que el empleo se esté cayendo (que sea menos ahora que hace un año), sino que va cada vez más despacio. No es lo mismo que un coche que va a 60 Kms por hora baje a 20 kms, a que en lugar de avanzar vaya en reversa. Son dos situaciones muy distintas.

Tampoco es lo mismo tomar como base la información del IMSS (trabajadores asegurados) que la de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (Total de la población ocupada). Según esta última, en el primer trimestre del 2018 hubo una población ocupada de 52.9 millones de trabajadores, en tanto que al primer trimestre del 2019 fueron 54.2 (un aumento de 1.3 millones). Al comparar el primer trimestre del 2018 con el primero del 2017, el crecimiento había sido de un millón (300,000 personas menos). En otras palabras, parece que se está desacelerando el empleo formal, no el empleo total.

La cuestión es si el bajo crecimiento del empleo formal se debe sólo a la desaceleración económica o hay más razones: veamos:

Si Trump amenaza con los aranceles y las exportaciones se vuelven cada vez más complicadas, evidentemente esto tiene efectos sobre el empleo exportador.

Si se generan becas para estudiantes de preparatoria y universidad pública, para personas con discapacidad, para población indígena y se aumenta para la población con más de 68 años de edad, es probable que algunas de estas personas prefieran continuar sus estudios, atender su hogar o poder salirse de trabajar luego de los 68 años. Eso no tiene nada de malo: si el trabajo es una actividad creativa y satisfactoria para quien la realiza, es importante que siga trabajando. Sin embargo, si el trabajo implica dejar la escuela, la comunidad o laborar en condiciones deplorables, resulta mejor no trabajar si se cuenta con una opción de ingreso alternativa.

Además, si en el programa de aprendices, los estudiantes becados laboran en una empresa, pero no están clasificados como población ocupada, las cifras del empleo tenderán a reducirse.

En suma, el dato no es bueno, pero tampoco lo es el interpretar esa cifra como un desastre económico y social.

iroman@iteso.mx

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