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Los estragos de la lluvia en Tlajomulco

Rebeca Ortega Camacho

Tras la tormenta que se registró la tarde del domingo 21 de julio, resultaron afectadas al menos 35 viviendas de ocho colonias y fraccionamientos de Tlajomulco de Zúñiga; además, varios vehículos fueron arrastrados por la corriente y se desbordó el canal del fraccionamiento Arbolada en Bosques de Santa Anita.

En entrevista para Semanario, el Presbítero Jerardo Flores Proa, uno de los sacerdotes al frente de la Cuasi-Parroquia San Juan Pablo II, Vía de Santa Anita, señaló que la lluvia dejó diversas afectaciones materiales en la comunidad pero, Gracias a Dios, no se lamentan pérdidas humanas.

“Con la pasada tormenta del domingo, sí tuvimos problemas que ya se han seguido repitiendo dentro de la comunidad parroquial. Tuvimos, ya también problemas en el condominio Club de Golf Santa Anita, hubo varias casas inundadas; en Bosques de Santa Anita, todo el bulevar que tiene acceso a ese condominio y a los de su alrededor, tienen ese gran problema de que la calle se destruyó”, señaló el Padre Jerardo Flores y destacó que durante los siete años que ha desempeñado su labor ministerial en esta comunidad, “este ha sido el año más crítico en cuanto a las lluvias”.

“Hoy los canales de agua han quedado cortos para la gran cantidad de lluvia que ha bajado del cerro, se cree que es provocado por el pasado incendio, por los desastres que se han ocasionado arriba y también por la tala de árboles, por los nuevos fraccionamientos, que se tienen que regular para que esos problemas no se sigan repitiendo; el agua se viene como si fueran ríos, cascadas, ya no se detiene.

“Hay gente que la está pasando mal; familias que sus casas están inundadas, que han perdido todo. Son pocas casas dentro de un contexto de la parroquia, pero sí hay familias damnificadas en diferentes condominios y las calles están llenas de lodo por los deslaves del cerro, -áreas anexas al Bosque de La Primavera-.

“El Ayuntamiento -de Tlajomulco- ha estado muy al pendiente, cabe resaltar. La actitud que ha tenido el presidente municipal (Salvador Zamora) ha sido muy cercana, de pronta ayuda, junto con los bomberos y protección civil; tanto en los pasados incendios, percibí que hay un acercamiento, una preocupación de las autoridades municipales, pero se tienen que buscar soluciones para que esto no se siga repitiendo”, indicó el entrevistado.

Cuidar la naturaleza

El territorio de la Cuasi-Parroquia Juan Pablo II comprende desde el Club de Golf Santa Anita hasta las Plazas Outlet, corredor con gran desarrollo inmobiliario. “También se tiene que regularizar todo eso, no tantos fraccionamientos pegados al cerro. El gran problema que tiene el bulevar Bosques de Santa Anita, es que sólo hay un camino para muchos fraccionamientos; muchas familias han llegado a vivir, hay un exceso en ese bulevar”, dijo el Padre Jerardo Flores y agregó que las cuatro capillas que se atienden dentro de la comunidad, incluyendo el templo principal, no sufrieron afectaciones en su estructura.

“-Debemos ser- conscientes y tomemos cartas en el asunto, porque es nuestra responsabilidad. Tenemos que cuidar la naturaleza; la naturaleza siempre sigue su cauce y estas son las consecuencias de una mala planeación, creo yo y lo que he escuchado, porque el agua reconoce su camino, caminos que hoy son fraccionamientos y no se miden a veces las consecuencias de la tragedia”, concluyó el entrevistado.

La Unidad de Estatal de Protección Civil indicó de forma preliminar (hasta el cierre de edición de Semanario) que las colonias y fraccionamientos afectados fueron: Bosques de Santa Anita, Ingeniero Óscar García, El Terrón, La Lagunita, La Ciénega 1, Los Manzanos (en San Agustín) Arboleda Santa Anita y Club de Golf Santa Anita.

Naturaleza lastimada trae consecuencias

Sonia Gabriela Ceja Ramírez

La tarde del lunes 15 de julio habitantes de la comunidad de La Venta del Astillero, municipio de Zapopan, fueron sorprendidos por una torrencial lluvia que provocó el desbordamiento del arroyo Cantarranas y que afectó a poco más de una decena de casas.

En las viviendas afectadas, el agua alcanzó el metro de altura. En algunas de ellas, habitantes toman previsiones y están elevando sus bardas perimetrales o incluso, han levantado algún muro sobre su puerta para contener el agua en caso de una nueva inundación.

Aseguran que en más de 30 años no se había registrado un evento de esta naturaleza.

Pobladores atribuyen lo ocurrido a que algunos vecinos se establecieron sobre el cauce del arroyo, lo que provocó que el agua se desviara y afectara estas viviendas, además, según protección civil, el percance es consecuencia de los incendios registrados en mayo pasado en el bosque de La Primavera, lo que provocó que con poca resistencia en las pendientes quemadas, la fuerte lluvia arrastrara lodo, arena, basura y algunos troncos, residuos de los pasados incendios.

Los vecinos sienten temor de que el agua vuelva a inundar sus casas.

La próxima semana, presentamos los testimonios de algunos pobladores, así como las imágenes de cómo se encuentra el bosque después del incendio y las casas de los habitantes que se vieron afectadas.

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