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Parroquias fraternas para que todos podamos salir adelante

Sonia Gabriela Ceja Ramírez

Al igual que la mayoría de los sectores a nivel mundial, la Iglesia se ha visto afectada por la pandemia pues, en todo el mundo, miles de parroquias han tenido que cerrar sus puertas para prevenir los contagios masivos por coronavirus.

Esto, sin duda, ha afectado a los sacerdotes, pero también a los cientos de trabajadores que laboran en las parroquias y por ende a sus familias.

Además, cada parroquia tiene que pagar gastos fijos como agua, luz, teléfono, mantenimiento y todos los servicios que se requieren para que éstas sean operativas.

El dinero se está agotando

Algunas comunidades pueden costear esos gastos por algún remanente en su economía, pero otras, la gran mayoría, sobre todo las que se ubican en zonas periféricas o en comunidades alejadas de la diócesis no han podido solventar sus gastos.

Ante esta situación, el padre Juan Pedro Oriol hizo una propuesta para que aproximadamente unas 40 parroquias con solvencia económica apoyen a alrededor de 150 comunidades necesitadas que no pueden sostenerse en esta situación.

Aunque de manera paulatina, si ha habido respuesta. De las aproximadamente 40 parroquias que se creía que podían apoyar, 28 han respondido favorablemente, así lo explica el padre Daniel Hernández Rosales, representante de la Arquidiócesis.

“Se les ha estado hablando a través de la secretaría auxiliar del Arzobispado, así como el propio padre Adolfo Barajas, ecónomo del Arzobispado, y hasta el momento 28 han apoyado. Esta ayuda se distribuye a 94 parroquias y 20 más, son apoyadas desde la economía del Arzobispado”.

El padre Daniel explicó que un gasto importante que no se puede omitir es el pago del seguro social de los empleados de las parroquias. También se debe priorizar la manutención de los sacerdotes pues debe pagarse su alimentación y los servicios de sus casas. “Son los gastos que estamos tratando de solventar desde las parroquias que tienen algún guardado, y al mismo tiempo desde la economía diocesana que siempre hemos apoyado a algunas parroquias; en total son alrededor de 120 parroquias las que están recibiendo ayuda”.

Es deber de todos

Explicó que sacerdotes sostuvieron un diálogo con empresarios para coordinar la ayuda: “Algunos empresarios están apoyando a través de las mismas parroquias, ya sea con recursos económicos o con despensas para apoyar a las comunidades necesitadas”.

El padre Daniel destacó la importancia de que los mismos fieles apoyen a sus sacerdotes: “Gracias a la bondad de los fieles el sacerdote puede comer”.

Dijo que mediante las parroquias y Cáritas diocesana, la Arquidiócesis de Guadalajara está apoyando al programa Jalisco Sin Hambre.

“Algunas parroquias, en medio de la necesidad, se están organizando con sus fieles, están armando despensas para distribuirlas entre los más necesitados, es decir, la Iglesia no se ha quedado con los brazos cruzados esperando que le ayuden”, señaló el padre Daniel Hernández.

Al cierre de la edición, el Arzobispado de Guadalajara estaba en espera del anuncio del Gobierno del Estado, ya que el Gobernador Enrique Alfaro había dicho que el viernes 15 se darían indicaciones para la reactivación económica en Jalisco, lo que podría marcar la reapertura de los templos a la presencia de fieles.

Respecto a los eventos multitudinarios agendados en la Arquidiócesis, como la Procesión Diocesana del Corpus Christi, las Ordenaciones Sacerdotales en Pentecostés, y las visitas de la imagen de la Virgen de Zapopan, el padre Daniel Hernández anticipó que es muy probable que no se realicen durante lo que queda de mayo y en el mes de junio. 

Es nuestro deber

Xavier Orendáin de Obeso, empresario y presidente de la Cámara de Comercio de Guadalajara, señaló en entrevista para ArquiMedios que si las familias de Guadalajara pasan hambre por la crisis económica que atraviesa el mundo por la pandemia de COVID-19, las parroquias también lo hacen.

Xavier Orendáin de Obeso

“Las parroquias son encabezadas por sacerdotes, que son hombres de carne y hueso que también comen, pero que además son transmisores de esperanza”.

Orendáin opinó sobre esta iniciativa de apoyo mutuo entre las comunidades del Arzobispado de Guadalajara: “Es maravilloso que haya parroquias fraternas que ayuden a las menos favorecidas y es deber ser de todo laico apoyar a sus parroquias por tanto que nos han dado. Es un esfuerzo modesto y anónimo pero con mucho cariño, porque sabemos que las parroquias son los lugares en los que las personas, en la siguiente etapa de la pandemia, cuando se reabran, también podrán dar gracias por haber podido salir adelante y donde podrán también encontrar esperanza para los meses venideros que no van a ser fáciles.

Además, señaló que la participación de la iniciativa privada en el programa Jalisco Sin Hambre se da porque “podrá el COVID llevarse vidas de jaliscienses o empresas de jaliscienses, pero no vamos a permitir que el COVID se lleve la vida de una sola persona en Jalisco por falta de alimentos. Yo espero que ese espíritu de compartir nunca se vaya”, puntualizó.

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