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Somos enviados a consolar y renovar

Desarrollo Espiritual,

XIV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO, Ciclo C, 7 de Julio de 2019.

¿Me doy cuenta que el Señor me envía a continuar su misión en el mundo?

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano / Pbro. Sergio Arturo Gómez M.

¿QUÉ NOS DICE DIOS EN ESTE DOMINGO?

Isaías 66, 10-14c: En tiempo de guerra y dificultades, el profeta dice: Dios nos consolará como una madre… El Señor hará confluir un río de paz y otros bienes que alimentarán, fortalecerán y alegrarán a su pueblo…

Salmo 65: Aclamemos a Dios por sus obras admirables en favor de todas las personas, Él nos llena de gozo porque escucha nuestras peticiones y nos ama…

Gálatas 6, 14-18: Lo más importante en la vida es que lleguemos a ser criaturas nuevas transformadas a través de la cruz de CristoAun cuando tengamos que sufrir, como el Señor lo hizo,  podemos experimentar su gracia, su alegría, su paz y su misericordia…

Lucas 10, 1-12. 17-20: Jesús envía a sus setenta y dos discípulos al mundo para llevar su mensaje a los que sufren y acepten escucharlo… Los que acojan este mensaje tendrán paz… Y los discípulos que cumplen bien su misión tendrán sus nombres escritos en el Cielo…

REFLEXIONEMOS JUNTOS:

Hay momentos en que nos descubrimos vacíos

La primera lectura nos presenta un Dios que quiere consolar a su pueblo… ¿Crees que nosotros hoy estamos desconsolados? Parecería que no lo estamos ya que vivimos en un mundo muy desarrollado y más rico que nunca… Sin embargo, andamos buscando alegría, paz y realización lejos de Dios y en el fondo no nos sentimos satisfechos, con frecuencia nos descubrimos vacíos, los criterios que se viven en esta sociedad globalizada ahogan nuestra humanidad; cada vez hay más violencia en el mundo, se promueve una “libertad” sin responsabilidad ni crecimiento personal, un adoctrinamiento ideológico por medio de las redes sociales, una tendencia a convertir al ser humano en sólo un animal más, cada vez se aparenta más la realización y la felicidad… Por eso las palabras de Isaías son actuales; Dios quiere consolarnos cuidadosamente y con ternura… Me detengo unos momentos y pienso: ¿Cuáles pueden ser otras causas del desconsuelo de la humanidad en estos tiempos? ¿Quiénes necesitan más el consuelo de Dios?

Estamos actualizados en tecnologías, pero ¿Qué tal nuestra espiritualidad?

En la segunda lectura se nos invita a descubrir lo que realmente importa: ser nuevas creaturas… En el mundo estamos en una guerra feroz contra los criterios de Dios; los criterios meramente mundanos no nos transforman en nuevas creaturas, éstos, como ya dijimos, nos desencantan y desconsuelan… Pues aunque hoy que podemos ser personas muy actualizadas en tecnologías y dominar las ciencias también podemos sufrir de fallas en nuestra espiritualidad… ¿Necesito renovarme integral y sobre todo espiritualmente?

El Evangelio de hoy nos presenta a Jesús enviando a predicar a sus setenta y dos discípulos, en aquellos tiempos se creía que ese número correspondía al de los pueblos de la tierra… La misión, por tanto, no es exclusiva de unos pocos privilegiados, es para todos

Jesús pide a sus enviados que:

1) Dialoguen con Dios de forma cercana, “rueguen” para que haya trabajadores en la mies y  para que su misión tenga éxito;

2) Anuncien el Mensaje como una propuesta y no como imposición, aun yendo “como corderos en medio de lobos”;

3) Mantengan un estilo de vida sencillo y pobre como el suyo…

Por otro lado, echemos un vistazo a nuestro mundo: cada vez se redactan nuevas leyes para los más distintos campos… Pero, esto no resuelve los conflictos, al contrario, cada vez nos entendemos menos entre nosotros… Falta algo esencial, ¿qué será?

Hoy se necesitan trabajadores en los campos del mundo que trabajen, enviados por Dios y confiando en su Palabra, para iluminar y transformar todas las realidades Nosotros también somos enviados a transformar con los criterios de Jesús lo que nadie más puede renovar… Este proceso cuesta: a Jesús le costó la Cruz… También nosotros hemos de asumir un compromiso de morir al mundo y de dar vida en el mundo a los dones con los que Dios quiere saciarnos…

Así lo hicieron los 72 y así lo hicieron Isaías y Pablo… Dios desea que confiemos más en la fuerza de su Palabra que en nuestros recursos, que seamos cercanos a las personas y que estemos unidos entre nosotros sabiendo que existe toda una comunidad misionera sosteniéndonos…

Hemos de llevar el consuelo, la paz y la alegría, es decir, a Dios mismo, como el bien supremo que da sentido a nuestra vida y quietud a nuestros corazones, a los rincones más obscuros del mundo para transformarlo…

Jesús nos prometió que el discípulo tiene poder para vencer la fuerza del enemigo… Y así, nuestros nombres se escribirán en el cielo, en el corazón de Dios; nos salvaremos ayudando a otros a salvarse, a encontrar la paz en medio de sus luchas y la alegría en medio de sus desilusiones…

PARA ESTA SEMANA TE PROPONEMOS ALGUNOS EJERCICIOS:

1.     En medio de las guerras entre lobos, la tristeza y el desconsuelo, Jesús nos envía como corderos a transformar la realidad…

Pero, antes de transformar a otros he de transformarme en nueva creatura según las indicaciones de Dios…

¿Confío más en los bienes materiales, en los talentos o los títulos que en la Palabra de Dios?

¿Siento que Dios ya me ha consolado y transformado y que tengo la fuerza necesaria para poder consolar y ayudar a transformarse a otros?

¿Qué aspectos de mi vida aún necesitan consuelo, paz y renovación de acuerdo a los planes de Dios?

2.     Durante esta semana, en tu oración, pídele al dueño de la mies que te mande a trabajar a los campos del mundo… Ofrécete como voluntario para ser una persona renovada, sencilla y pobre, que no le tema a la cruz… Dile que confías que Él será tu fuerza y la fuente de tu alegría y tu paz…

(Si esta ficha te ayuda, compártela).

Esta ficha, así como las de los domingos anteriores, la puedes encontrar en arquimediosgdl.org.mx, pestaña de “cultura y formación” y “desarrollo espiritual”.

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