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COYUNTURA: Muerte en la escuela, un aprendizaje

Andrés  Guzso

El  pasado viernes 10 de enero de este inicio de año, un niño de 11 años,   estudiante de una escuela particular en Torreón, Coahuila, asesinó a tiros a su maestra e hirió a 6 menores más y  culminó este hecho lamentable quitándose la vida.

Este acontecimiento excepcional  ha enlutado a la región lagunera y ha llenado de dolor y sufrimiento especialmente a los estudiantes, maestros, padres de familia de esa escuela particular de Torreón.

 Esto provocó una búsqueda desesperada de explicaciones en todo el país. ¿Por qué sucedió algo así? ¿Pueden repetirse eventos similares? ¿Qué se puede hacer para prevenirlos? Son preguntas sin respuestas adecuadas.

Dejando a un lado las explicaciones simplistas sobre la influencia  de videojuegos, de películas o noticias de violencia, son múltiples los factores de influencia que llevaron a este niño a realizar tal acción contra su maestra y sus compañeros de escuela: el ambiente familiar, el contexto escolar, las situaciones de carácter personal del niño y más cosas que desconocemos de la forma de ser y de pensar de este niño. La verdadera explicación se la llevó en su suicidio y jamás lo sabremos.

Sin embargo, este acontecimiento nos deja grandes aprendizajes en forma de preguntas que debemos de responder:

Para los padres de familia: ¿Qué estamos poniendo como primer lugar en la formación de nuestros hijos? ¿Qué ambiente  de amor, de fe, de confianza, de comunicación estamos formando en nuestro hogar? ¿Cuál es la atención que estamos prestando a nuestros hijos?

Para los maestros: ¿Qué ambiente estamos construyendo en nuestros grupos para que haya paz, armonía y se logre un mayor aprendizaje? ¿Sabemos escuchar a nuestros alumnos, los atendemos como personas que son de acuerdo a su edad y  a sus necesidades personales? ¿Somos conscientes de que está en nuestras manos un proyecto de vida en cada uno de nuestros alumnos?

Para todos los que formamos parte de la sociedad: ¿Qué herencia les estamos dejando a las nuevas generaciones? ¿Qué hacemos para construir un presente sin violencia y forjar un futuro de bienestar y de paz? Tenemos que ser  corresponsables de nuestro entorno social y no dejar que la violencia nos domine, para poder superar el este entorno de violencia.

En resumen, este hecho doloroso en Torreón es un hecho excepcional. Sin embargo, debe servir de catalizador para enfrentar de mejor manera los problemas de violencia escolar y cuidar la salud mental de nuestros niños.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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