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“Primero los pobres” es el eslogan repetido innumerables ocasiones en las conferencias mañaneras del presidente/ Fotografía; Archivo

Cuando gobierna la ideología…

Pbro. Ernesto Hinojosa Dávalos

El principal cometido del Estado es garantizar la seguridad de sus ciudadanos mediante el sano ejercicio del servicio público, para conseguir el bien común. En un sistema democrático, el centro vital del Estado es el pueblo, es decir, la soberanía reside en la gente.

Por lo tanto, el Estado y su gobierno se deben a los ciudadanos como objetivo primario de su actuar mediante leyes, administración y gestión de los recursos públicos y de políticas públicas encaminadas al desarrollo y la sana convivencia de la sociedad.

La Constitución Política que rige al país, es su carta de identidad y a la vez, contiene las aspiraciones más grandes a las que pueden acceder los ciudadanos, por lo que respetarla y garantizar su cumplimiento acercará a la población a concretar dichos ideales.

Pero ¿qué sucede cuando las personas encargadas del gobierno en turno no respetan ni cumplen con la Constitución y las leyes que de ella emanan? Evidentemente, los anhelos de desarrollo se desvanecen en un creciente deterioro social marcado por la corrupción y la violencia.

Es más, cuando el gobierno abandona el camino del saber científico y promueve ideológicamente solo una parte de la realidad, está faltando gravemente al bien común. Proceder de forma ideológica se caracteriza por ser radical, intolerante a la crítica, inventar e identificar enemigos y adversarios, polarizar y dividir, descalificar a la opinión pública y neutralizar a los medios de comunicación.

Pobreza y riqueza

“Primero los pobres” es el eslogan repetido innumerables ocasiones en las conferencias mañaneras del presidente, en sus mensajes dominicales y cada que tiene oportunidad. La causa es correcta, pero los efectos no se verifican realmente.

De hecho, en la práctica se les desprecia: comparar a los pobres con animalitos a los que hay que alimentar, como expresó el presidente en una ocasión. O decir que para acabar con el problema del secuestro es necesario que la gente sea pobre, porque “no secuestran a un pobre, secuestran al que tiene”.

En el momento en que el índice de desaparecidos toca un escalofriante record histórico, es por lo menos, insensible. Recordemos que uno de los postulados del socialismo es la lucha de clases, que genera violencia rompiendo con las estructuras e instituciones sociales.

Aborto y la corriente queer

El derecho a la vida está consignado en la Constitución Política del país en su primer artículo. Las tentativas por despenalizar el aborto son cada vez más recurrentes, alegando el derecho de la mujer a disponer libremente de su cuerpo, pero de los derechos del infante no nacido no quieren ser reconocidos.

Es sabida la postura de la Secretaria de Gobernación sobre el aborto, pero también sobre la propagación de la ideología de género en la educación básica “…se me va la vida, pero defenderé hasta mi tumba…” expresó con denuedo a la negativa de reconocer el derecho de los padres para educar a los hijos, y remató diciendo: “la rectoría de la educación es del Estado mexicano”.

Tenemos que recordar que el Estado y la sociedad son subsidiarios en la educación de los niños, pero la responsabilidad recae directamente en los padres.

Programas sociales clientelares

Dar a unos quitando a otros. Así pueden definirse los programas sociales de la 4T, quien afirma que “la austeridad republicana es eliminar gastos excesivos y canalizar recursos para los más necesitados”. Sembrando Vida, Becas para el Bienestar, Jóvenes Construyendo el Futuro, etc., necesitan una fuerte inversión gubernamental, el dinero se ha obtenido en parte, por los recortes presupuestales, entre otros al sector salud.

Dan dinero a jóvenes que no estudian ni trabajan y se lo quitan a los tratamientos de niños con cáncer por ejemplo. ¿Quién lo necesita más? Los médicos que han fallecido en la lucha contra el covid-19 contagiados solo por no tener el material necesario que garantice su seguridad, es vergonzoso; y así, muchos etcéteras. Un proceder inmoral.

Más allá de la verborrea oficialista, es necesario entender que la transformación del país no será promoviendo principios ideológicamente nocivos para la sociedad, sino con la verdadera participación de la ciudadanía que conlleve un compromiso decidido en el desarrollo integral de las familias de nuestro país.

Acerca de Monserrat Cuevas

Lic. Ciencias de la Comunicación | Reportera en Acción | Temas sociales, busco historias de vida que contar.

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