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De oficio fogonero

Pbro. Armando González Escoto

Si un oficio pudiera adjudicarse al chamuco, sería el de fogonero, es decir, el que se dedica a encender y alimentar fogatas por todo el mundo.

Y vemos que de momento anda súper ocupado, las crisis económicas y las sanitarias han sido históricamente los mejores caldos de cultivo para producir las mayores violencias, existe constancia de gobiernos que se vinieron abajo injustamente culpados de fenómenos o situaciones cuyo control escapaba de sus manos, es también probable que muchas culturas o al menos ciudades, se desplomaran por este tipo de fenómenos.

Desde luego que el gran fogonero goza siempre de ayudantes que se reproducen como conejos y colaboran consciente o ingenuamente en la generación de estas hogueras que, en una de esas, se comunican y acaban incendiándolo todo.

Hoy día nuestro país genera hogueras por todas partes, pero ese no es el problema, el verdadero caos se inicia cuando los ayudantes del chamuco se dedican con empeño a prenderlas hasta donde no había la menor causa, solo por el afán de ver cómo arde todo.

Que haya periodistas, youtuberos, opinadores, politiqueros, fanáticos de todo tipo, agitadores sociales o criticones a sueldo o gratuitos, no sería tanto una novedad, pero que, hasta personas dedicadas a predicar la paz y la reconciliación, se pongan en oficio de fogoneros, eso sí que alarma y preocupa.

Actualmente lo que este país necesita con urgencia son bomberos que apaguen tantos fuegos encendidos, la mayor parte sin haber razón, es decir, cristianos genuinos, que saben que el profetismo es siempre cuestionador y propositivo, nunca provocador o incendiario.

Y sin embargo no basta, cada vez se siente con mayor urgencia la necesidad de una regulación que sancione a quienes de manera intencional e irresponsable divulgan falsas noticias, particularmente cuando éstas dañan la buena fama de personas, instituciones, empresas de todo tamaño, frustran buenas iniciativas o provocan conflictos reales, pues la impunidad con que suelen navegar estos incendiarios abre la posibilidad de ser imitados por muchos más, no debemos confundir la libertad de expresión con la anarquía informativa típica de los extremistas de cualquier signo.

Recientemente un par de youtuberos que tienen un canal de noticias, informaban que la Santa Sede acababa de romper relaciones diplomáticas con México a resultas de la carta del presidente, noticia tan insólita como falsa, pero que a la gente poco crítica o ávida de escándalos seguramente le impactó, muchas otras noticias como ésta circulan todos los días encendiendo primero los ánimos, pero después también las actitudes y luego las acciones, no pocos conflictos nacieron de una falsa noticia.

Nunca los Medios de Comunicación habían tenido tantas posibilidades, y tal vez nunca habían enfrentado tantas tentaciones.

armando.gon@univa.mx

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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