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Editorial: Panteón Jalisco

Editorial Semanario Arquidiocesano de Guadalajara #1200

Domingo 02 de febrero de 2020

En enero del año pasado, el ejecutivo estatal, a un mes de estar gobernando, señaló que la violencia se origina por una “disputa muy fuerte de grupos de delincuentes que están llegando a matar gente; se bajan de un coche, disparan, se suben y se van. Gente que viene de otros estados solamente a cometer estos crímenes…”.

El ejecutivo también hacía un llamado a los Medios de reflexionar sobre su papel, particularmente “aquellos que decidieron convertirse en promotores del miedo de manera gratuita”, y agregó que “ésa es la realidad de la enorme mayoría de las ejecuciones en Jalisco, la enorme mayoría, más del 90 por ciento”, son originadas por el narco.

En estos días, en los principales medios de comunicación de Jalisco, se han publicado noticias, imágenes y videos de la violencia explícita que, como olas ininterrumpidas, vivimos en nuestro Estado con ejecutados, masacrados, y embolsados. Los episodios de violencia, especialmente en la Zona Metropolitana de Guadalajara, son permanentes.

Jalisco se está convirtiendo en una inmensa fosa clandestina. En un panteón abierto al sol, mostrando los horrores del crimen organizado y los errores del gobierno.

En nuestro Estado, padres y madres no encuentran a sus hijos e hijas. Imploran y exigen justicia frente al SEMEFO y en las plazas públicas. Tiemblan, lloran, portan en el pecho las fotografías de sus seres queridos. No existe una base estatal de datos confiable que permita cotejar la identidad de huesos, cráneos, pedazos de piel apilados  en bolsas de plástico, diluidos en tambos o enterrados quién sabe en dónde a lo largo y ancho del Estado.

En el tema de Seguridad, se observa desgobierno en Jalisco, y acelerado el paso hacia un completo vacío de poder que  la delincuencia organizada y la desorganizada, aprovechan.  Se percibe un creciente gobierno del narco en regiones enteras. Preocupa que los pueblos fuera del área metropolitana estén gobernados por jefes que tienen poder de facto sobre los gobiernos constitucionales como una simbiosis entre la delincuencia organizada y las autoridades civiles.

El Estado de Derecho está colapsado por la impunidad y la corrupción. En Jalisco no están claros los límites entre los delincuentes y los policías, quienes se suponen deben perseguirlos. Se tiene la percepción que las corporaciones de seguridad, son para el control político y económico, no para perseguir delincuentes.

“¿Hasta dónde vamos a llegar con esta andanada, con esta ola de violencia tan desatada y tan descontrolada?” dijo el Cardenal José Francisco Robles Ortega, ante la violencia que últimamente se refleja en nuestra ciudad. Hoy no se puede evangelizar haciendo como si la crisis no existiera.

“Es escandaloso el nivel de violencia que estamos alcanzando en diversas partes de nuestra república, pero vergonzosamente y preocupantemente en el estado de Jalisco”, subrayaba el Arzobispo de Guadalajara.

Evangelizar hoy, es volver a lo que Jesús hizo, caminar junto al pueblo liberando a los siempre atados y oprimidos; que se sientan escuchados, atendidos, y al mismo tiempo, comprometidos con el dolor de los demás, no sólo el de  ellos mismos. En esta esperanza tiene sentido la invitación del Papa Francisco a salir al encuentro de las personas y grupos que sufren, con realismo y sin miedo.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

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