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El hecho de que no se castiguen los delitos es un incentivo muy claro para que éstos se sigan cometiendo / Fotografía: Archivo

Justicia por propia mano

Jorge Rocha

Uno de los temas que acaparó la opinión pública en días pasados, fueron los sucesos donde algunos ciudadanos hicieron justicia por propia mano, es decir, que con tremendas golpizas impidieron robos y “castigaron” a presuntos delincuentes. El video de una persona que fue golpeada dentro de una combi, luego de intentar perpetrar un robo a los usuarios del servicio de transporte, generó que en redes sociales algunas personas hicieran apología de esta forma de actuar y también se dieron datos e información al respecto de la inseguridad cotidiana que se vive en muchos territorios del país.

Lo primero que hay que decir es que hay dos problemas estructurales que son algunas de las principales causas de esta situación: la primera es que en México la impunidad es sistemática e histórica, hay múltiples informes que señalan que en nuestro país “el que la hace NO la paga”. Esta impunidad se da sobre todo en la clase política, pero es un fenómeno generalizado en la sociedad mexicana.

El hecho de que no se castiguen los delitos es un incentivo muy claro para que éstos se sigan cometiendo.

La segunda causa es que, desde el sexenio de Felipe Calderón, la inseguridad pública se incrementó de manera exponencial y hasta el día de hoy esta dinámica ha sido incontenible. A esto se suma que existe un rezago histórico en el fortalecimiento de capacidades de los cuerpos de seguridad, que poco han avanzado en labores de investigación científica de los delitos.

Lo segundo que hay que decir, es que el problema de la inseguridad en México ha provocado un hartazgo generalizado en la ciudadanía, que se muestra claramente en la gran mayoría de encuestas de opinión y que en cada campaña electoral aparece como una demanda muy sentida.

Signos de esta preocupación, es que en nuestro país se han multiplicado los colectivos, organizaciones y movimientos sociales que giran alrededor de la agenda de seguridad a lo largo y ancho del país, que tratan de generar soluciones ante este problema, tanto a nivel local como nacional.

Las situaciones antes descritas producen que se construya un entorno muy conflictivo y enrarecido en esta agenda, que por supuesto tiene como efecto una situación explosiva en los asuntos ligados a la seguridad y por lo tanto genera que aparezcan y se multipliquen los hechos ligados a que la ciudadanía se haga justicia por propia mano.

Tres problemas graves de la justicia por mano propia:

  1. El primero es que se pueden cometer actos de injusticia muy delicados ya que no hay acusaciones comprobadas de por medio y se puede prestar a que alguna persona sea acusada de un delito que no cometió. Esto genera una gran contradicción ya que buscando justicia se pueden cometer graves injusticias.
  2. El segundo problema es la proporcionalidad del castigo con referencia al delito, es decir, frente a un presunto delito perpetrado, se puede dar un castigo mucho mayor al que presuntamente se cometió.
  3. El tercer problema es que esto puede provocar que los responsables de garantizar la seguridad se desentiendan de sus obligaciones y que le dejen a la ciudadanía que ellos se las arreglen.

PostData

  • La semana pasada rebasamos los 50 mil muertos por la crisis sanitaria del COVID-19, esta tragedia implicaría que los diversos órdenes de gobierno se pongan de acuerdo para que estos números no se sigan incrementando, también tendría que haber un reconocimiento de los errores cometidos y por lo tanto de la rectificación de las estrategias implementadas hasta ahora; y para todas y todos, asumir nuestra responsabilidad de cuidarnos, usar el cubrebocas en el espacio público y tratar de quedarnos en casa.
  • La semana pasada murió Pedro Casaldáliga, Obispo que caminó al lado de los pobres en Brasil, que hizo suyas las causas de los derechos humanos y de la democracia; que se metió hasta el fondo de los problemas de sus feligreses, que sin duda es un ejemplo a seguir para muchos. Ojalá tuviéramos más obispos como Casaldáliga.

Correo electrónico: jerqmex@hotmail.com

Acerca de Monserrat Cuevas

Lic. Ciencias de la Comunicación | Reportera en Acción | Temas sociales, busco historias de vida que contar.

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