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Fiestas patronales 2020, Santo Santiago, San Juan de Ocotán.

Fiestas patronales atípicas

Pbro. José Marcos Castellón Pérez

La pandemia del coronavirus ha afectado la vida de todos, también el ejercicio pastoral de la Iglesia y las celebraciones de las fiestas de los santos patronos titulares de las distintas comunidades, llevándonos a fiestas y celebraciones atípicas. Ese mismo carácter atípico fue el que permeó todos los oficios litúrgicos y las celebraciones piadosas de la Semana Santa y la Pascua, lo  que permitió prever que esta sería la forma de celebraciones festivas posteriores. Sin embargo, esto exige una dosis suficiente de creatividad en donde se deben rescatar las tradiciones más prístinas, así como hacer uso de las herramientas tecnológicas actuales, teniendo como prioridad la salvaguarda de la salud y la integridad de las personas que en ellas participan.

Para la mayoría de nuestros pueblos las fiestas patronales son el eje en el cual gira toda la vida del pueblo y marca  el ritmo del trabajo y el descanso; es el tiempo distendido, tiempo en el que se aprovecha para el despilfarro, la vacación, el encuentro con los familiares que han emigrado a la ciudad o a Estados Unidos. Más allá de la fiesta del pueblo se convierte en la alegría de la familia por la recepción de los sacramentos y la presencia de los hijos ausentes. Se desdibuja la separación entre el  día y la noche porque hay luz y música en la noche y el día puede ser utilizado para dormir o para descansar. No importa gastar los ahorros de todo el año, pero la fiesta se tiene que celebrar a todo lo que se pueda. Pero este año no ha sido así… hoy las fiestas son sumamente sobrias, incluso pueden para muchos pasar desapercibidas, acaso lo único que puede pervivir a la pandemia son los actos litúrgicos, con las restricciones que ha puesto la autoridad de salud. Por otra parte, ahora los ahorros se gastaron durante la cuarentena y ya no alcanza para la pólvora ni para la música; no hay lugar para los despilfarros ni han podido venir los hijos ausentes porque no hay vuelos o porque los del pueblo les pidieron que no fueran a traer el contagio.

A pesar de este marco medio oscuro por las distintas crisis que nos están golpeando, pastoralmente es una oportunidad para celebrar las fiestas de forma atípica, sin que ello lleve a suprimirlas, sino que ya decíamos hacerlas con la suficiente creatividad, que una la tradición con las posibilidades reales de celebración y haciendo uso de los actuales medios digitales. Quizá sea esta la mejor  manera de celebrarlas desde el corazón y con un auténtico espíritu de fe, de deseos de renovación y de mayor profundidad espiritual. Sin tanto ruido, sin la fiesta exterior profana, que la mayoría de las veces desvirtúa el sentido auténtico de fiesta patronal, se pueden celebrar como todos los años… sí de forma atípica o, mejor dicho, como se deberían celebrar siempre, desde lo esencial y con la finalidad de renovar la vida de fe de la comunidad.

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