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Foro Ruiz Medrano: Niñez y Adolescencia, compromiso social

Niñez y Adolescencia,  riqueza y futuro; desafío social del que depende el mañana de todos. Un tema, varias visiones… ¿Estamos comprometidos o simulamos?

Los niños y su realidad irreversible

Esperanza Romero Díaz

En México, más de la mitad de los niños, niñas y adolescentes viven en condiciones de pobreza. Esto significa que, por sus carencias, para más de 20 millones de menores algunos de sus derechos están prácticamente cancelados.

Tener una familia, un hogar, vivienda digna, acceso a la educación, estar bien alimentados, gozar de buena salud, entre otros derechos, no es factible para muchos de los infantes y adolescentes que nacieron en condiciones de vulnerabilidad.

En su Informe de Evaluación de la Política de Desarrollo Social 2018, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) advierte que dicha situación tiene una alta probabilidad de volverse permanente y sus consecuencias negativas podrían ser irreversibles.

El organismo destaca que las políticas públicas deben tomar en cuenta las realidades heterogéneas que viven los menores en el país.

De acuerdo con el Coneval, 52.3 por ciento de niños y niñas (0 a 11 años) se encontraban en situación de pobreza en 2016 (42.6 en pobreza y 9.7 en pobreza extrema), mientras que el 48.8 por ciento de los adolescentes (12 a 17 años) estaban en la misma situación (41.1 en pobreza y 7.8 en pobreza extrema).

Jalisco se encuentra a media tabla, en lo que a la pobreza se refiere, comparado con el resto del país.

Resolver los problemas de los niños, niñas y adolescentes que no gozan de la totalidad de sus derechos sociales, pasa necesariamente por incrementar el ingreso de las familias, garantizar el acceso a los servicios de salud y a la educación. En abril de 2014 se instaló en la entidad el Comité de Seguimiento y Vigilancia de Aplicación de la Convención de los Derechos de la Niñez, promovidos por el Fondo de Emergencia de las Naciones Unidas para la Infancia. Del diseño de políticas transversales a su aplicación hay un enorme trecho. Para alcanzar la meta hace falta, también, reconocer la burocratización de los programas.


Educación infantil y contrapesos

José de Jesús Parada Tovar

Siendo Reportero de un Periódico local, recuerdo que en una de sus primeras Cartas Pastorales el Arzobispo de Guadalajara, Don José Salazar López, asentaba que “los niños, por su tierna edad, necesitan de todo y de todos”. Y, en efecto, al transcurrir de los años, ese requerimiento se vuelve más amplio e indispensable, pues la realidad es más punzante, al grado de que a la niñez se le ha convertido en “objeto” de las más utilitarias e incluso perversas intenciones, por más que se esgrima que es “sujeto” de especiales derechos.

Es como decir que en la actualidad el pequeño “David” se enfrenta a un monstruoso “Goliat”, personificado éste en la explotación laboral y sexual; en el abandono de los padres; en el desinterés por su educación y formación; en el adiestramiento prematuro para la guerra y la violencia; en la inducción hacia los vicios y adicciones; en la desmedida afición y empleo de dispositivos digitales que los abstraen y encapsulan.

Claro, podrá argumentarse que, según el relato bíblico, David sometió a Goliat, y esto, aplicado a la presente cuestión, puede ser efectivo a condición de que los maestros, gobernantes y principalmente los paterfamilias, doten a la infancia de las herramientas insustituibles e inequívocas para vencer esas adversidades envolventes; antídoto eficaz que se traduce en: amor, cercanía, respeto, conocimientos, confianza, vigilancia, fortalecimiento de su identidad humana, familiar y cristiana. Es decir, el cuidado de los menores no se reduce al providente allegamiento de casa, vestido y sustento.

Nadie puede sustraerse de realidades que sustituyen otros modos anteriores de convivir y educar. Ahora cobran fuerza modalidades más bien supletorias que complementarias, como las Guarderías, ante necesidades también imperiosas, como el trabajo remunerado de ambos progenitores, o los instrumentos de diversión y entretenimiento cada vez más sofisticados que, lejos de comunicar y socializar, aíslan, embotan y despersonalizan. La clave, pues, ciertamente retadora, estriba en amalgamar la razonable adaptación a las situaciones cambiantes y el imbuir con convicción, creatividad y constancia, en los niños, los más elementales valores naturales y sobrenaturales… De la consistencia de la raíz y la riqueza de la savia dependen el follaje y los frutos.


Un sistema de protección, y garantía de derechos de niñas, niños y adolescentes

José Rubén Alonso González

El 5 de diciembre de 2014 marca un giro en la comprensión y alcances de los derechos de niñas, niños y adolescentes en México: entró en vigor la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, con la que se constituye el Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA) e involucró a las entidades federativas a constituir sistemas locales para operar y hacer efectivo el derecho humano y reconocido en la Constitución Política de México, donde las niñas, niños y adolescentes son sujetos de derechos, no individuos “beneficiarios” o “asistidos” por el Estado, sus instituciones y la sociedad en general.

Previo a 2014, desde 2000, existía la Ley para la Protección de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes. Un avance para concretizar la Convención sobre los Derechos del Niño, ratificada por México desde 1991; sin embargo, había quedado enunciativa y declarativa, es decir, en la palabra, sin que provocara una instrumentación a través de mecanismos para garantizar, proteger y restituir derechos.

La base del SIPINNA está en el “interés superior” de la niñez, que en la Constitución Política se establece en el noveno párrafo del artículo 4°: “En todas las decisiones y actuaciones del Estado se velará y cumplirá con el principio del interés superior de la niñez, garantizando de manera plena sus derechos. Los niños y las niñas tienen derecho a la satisfacción de sus necesidades de alimentación, salud, educación y sano esparcimiento para su desarrollo integral. Este principio deberá guiar el diseño, ejecución, seguimiento y evaluación de las políticas públicas dirigidas a la niñez”.

En el caso de Jalisco, el Sistema opera a través de una comisión interinstitucional que preside el Gobernador, y cuenta con una Secretaría Ejecutiva. En esta comisión del SIPINNA Jalisco están secretarías del Ejecutivo, como la General de Gobierno, Asistencia Social, Salud, Cultura, Educación, Trabajo, Planeación, la Fiscalía General, el DIF, la Procuraduría Social; además la Comisión Estatal de Derechos Humanos, universidades, organismos de la sociedad civil involucrados en asuntos de la niñez, entre otros.

Pero pieza operativa, fundamental, a través de la cual se procura en la protección, restitución y garantía de derechos, es la Procuraduría de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes (PPNA).

Mientras SIPINNA define y articula políticas públicas, la PPNA es el rostro, cuerpo y brazos, a través del cual los derechos de niñas, niños y adolescentes son tutelados y asistidos: a la vida, identidad, educación, salud, familia, esparcimiento, libertad, acceso a la información, intimidad, la crianza, la adopción, a la cultura. El sistema y la procuraduría son mecanismos e instituciones muy jóvenes desde el Estado; sin embargo, sin la participación social a través de instituciones y organizaciones de la sociedad civil, su tarea será más que limitada; será marginal.


La deuda histórica con nuestros niños

Rocío López Ruelas

El artículo 4 de la Constitución Mexicana establece: “En todas las decisiones y actuaciones del Estado, se velará y cumplirá con el principio del interés superior de la niñez, garantizando de manera plena sus derechos. Los niños y las niñas tienen derecho a la satisfacción de sus necesidades de alimentación, salud, educación, y sano esparcimiento para su desarrollo integral. Este principio deberá guiar el diseño, ejecución, seguimiento y evaluación de las políticas públicas dirigidas a la niñez.

La pregunta es: ¿Lo hemos cumplido?

Los niños deben vivir esta etapa de su vida, en un ambiente sano, sin menoscabo de sus derechos, felices y amados, tomados en cuenta, y lejos de la violencia y de actividades impropias para su edad, como la prostitución y pornografía infantil, violaciones y abusos sexuales, y tantas aberraciones históricas que los humanos hemos hecho con nuestros seres más indefensos.

El interés superior de la niñez es el máximo esfuerzo que debemos hacer sociedades y gobiernos, para construir condiciones  favorables en las que los niños se desarrollen, desplieguen sus potenciales, y reciban la educación adecuada, lo que representa la única forma de preservar y mejorar la raza humana. Una misión histórica en la que todos estamos involucrados y que en México no hemos cumplido:   Vamos en sentido contrario:

Aquí algunas cifras del estudio, infancia mexicana 2018 de UNICEF:

•          Delos 40 millones de niños que viven en México más del 50% está en condiciones de pobreza y 4 millones en pobreza extrema.

•          El 91% de los menores indígenas vive en pobreza.

•          1 de cada 10 menores de 5 años registra desnutrición crónica.

•          1 de cada 3 infantes de 6 a 11 años presenta sobrepeso y obesidad.

•          Más del 40% abandona la escuela para ir a trabajar.

•          6 de cada 10 entre 1 y 14 años son educados con violencia.

•          3 de cada 10 niños sufre acoso sexual.

Son cifras reales, y aunque el artículo 4º Constitucional privilegia el interés superior de la niñez, parece que la sociedad mexicana lo ignora. Estamos en deuda con nuestros niños.


Los olvidados

Rosario Bareño Domínguez 

Estamos tan metidos en temas tan delicados que sobrepasan en muchas ocasiones nuestra comprensión de como un ser humano daña con tanta saña a otro ser humano, dejando en la orfandad a pequeños.

Nos hemos olvidado de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes que día a día luchan por sobrevivir en un ambiente de violencia, discriminación, y humillaciones. Dejados a un lado por la autoridad que está enfocada en maquillar cifras en atención a menores, pero que no dice nada sobre los que son huérfanos de madres víctimas de feminicidio; de madres desaparecidas o hijos de padres desaparecidos, asesinados por el narcotráfico. 

Se habla de homicidios, de violencia, inseguridad y hemos dejado a un lado el hablar de estos menores que tienen que crecer a golpes, con violencia, en un mundo hostil, que no saben lo que es que alguien los ayude, porque eso les tocó vivir.  ¡No!…no se puede abandonarlos y hacer como que no pasa nada; no ser egoísta con nuestro prójimo,  por el contrario aquí es donde debe empezar la caridad, no de lo que nos sobra en cosas materiales como haciéndoles un favor, sino que de verdad nazca de nuestro corazón ayudar, apoyarlos,  que brinque al lado de que tienen oportunidad de vivir mejor y ser alguien de bien el día de mañana.

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