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Amazonía: Nuevos caminos para la Iglesia y la ecología integral

Rocío López Ruelas

Desde la llegada del Papa Francisco al Vaticano, la Iglesia Católica se ha vuelto más práctica e incluyente. Es decir,  evoluciona de forma armónica  a como las sociedades  lo hacen. Si bien la Iglesia siempre se ha preocupado por los temas que le interesan a la humanidad, hoy,  da muestras contundentes de una evolución progresiva y acorde con las necesidades del mundo moderno. Un mundo por demás complejo, cuyas complicaciones en todos los sentidos deben, no solo preocuparnos como católicos, sino motivarnos a tomar acciones. Y qué mejor que sea por interés y por invitación de nuestro máximo líder, el Sumo Pontífice, que los católicos nos adentremos a conocer, investigar, promover y actuar en favor de los graves problemas que tiene el planeta.

El famoso cambio climático, que para muchos es mero discurso, y para otros, motivo de gran preocupación, es una realidad palpable y casi ineludible. El abuso que los seres humanos hemos hecho de la naturaleza, nos está cobrando la factura. Hay una serie de hechos reales que han sido provocados por la modificación de los hábitats naturales, la depredación, la contaminación, la destrucción e interrupción de los ecosistemas etc. y estos hechos que son hoy motivo de atención para la Iglesia Católica y eso es una muy buena noticia, pues con su liderazgo, nos estarán invitando a actuar para prevenir.

Hoy me toca hablar sobre el Sínodo de la Amazonia. Un tema muy interesante, del que seguramente muchos no tienen conocimiento. Por eso me da doble gusto poder aportar a ello.

Para empezar debo decir que un Sínodo es una reunión de obispos, convocada por el Papa en Roma para abordar los temas de interés y en esta ocasión el sínodo abordará el tema: “Amazonía: Nuevos caminos para la Iglesia y la ecología integral”.

Y el interés de la iglesia por abordar el tema es porque muchos pueblos de la Amazonía están en situaciones por demás aberrantes, en historias de abuso y bajo la explotación de la minería, de multinacionales de la industria petrolera, extracción de madera, monocultivos, megaproyectos hidráulicos, agro-tóxicos, etc. que provocan destrucción del hábitat y  cambio climático, destruyen la biodiversidad; hay narcotráfico, presencia de grupos armados, agresiones a la cultura e identidad indígena: muchos indígenas han sido expulsados de sus territorios, viven marginados en las periferias de las ciudades, sufren persecuciones y son asesinados.

La Amazonía pertenece a 9 países: Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Guyana, Surinam, Guyana francesa y sobre todo Brasil. Existen más de 380 pueblos o nacionalidades diferentes, además de unos 140 pueblos indígenas en aislamiento voluntario; se hablan en territorio amazónico unas 240 lenguas, y que se considera como una de las mayores reservas de biodiversidad alrededor del 30 al 50% de la flora y fauna del mundo. En pocas palabras la amazonia es considerada como el gran pulmón americano y mundial, y se encuentra en un gran riesgo. La Amazonía está conformada por un  territorio de 7 millones y medio de kilómetros cuadrados, alrededor de 33 millones de habitantes, de los que 3 millones son indígenas y afrodescendientes que viven en la selva, a orillas del río Amazonas

Desde el 15 de octubre que el Papa abordó el tema, empezaron a llegar las delegaciones de indígenas del Amazonas que han sido recibidos y serán escuchados por Su Santidad Francisco, para posteriormente abordar los temas referentes en la reunión de Obispos. Escuchar a los pueblos indígenas y a todas las comunidades que viven en la Amazonía, como los primeros interlocutores de este Sínodo, es de vital importancia también para la Iglesia universal, para la viabilidad de los ecosistemas y el rescate del medio ambiente a través del involucramiento de los seres humanos, los mismos que hemos provocado esta crisis, los mismos que podemos resolverla.

Este Documento Preparatorio para el Sínodo está dividido en tres partes:  “ver, juzgar (discernir) y actuar”.

Y esa es mi invitación ante esta reflexión tan oportuna de la Iglesia.

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