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Foro Ruiz Medrano: Pandemia y contienda hacia las elecciones intermedias

Más allá de la expansión del COVID-19, el otro “virus” que aqueja a México, es el de la polarización propiciada por nuestra clase política y que favorece el divisionismo, la confusión y la duda, que buscan generar miedo y confrontar a los ciudadanos para ganar adeptos. El mejor antídoto, analizar con atención los discursos y no perder la memoria de cara a los comicios electorales de 2021.

Dos discursos ¿Y los contrapesos?

Esperanza Romero Díaz

Ni blanco ni negro. Ni bueno ni malo. Ni todo o nada. Se imponen los matices.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ha polarizado al país. Dice que quienes no están con la Cuarta Transformación, no tienen cabida en su Administración. O están con él o en su contra. O son liberales o son conservadores.

En sintonía con su propósito de ceñirse a la llamada “austeridad republicana”, el titular del Ejecutivo ha decidido dar sepultura a varios organismos creados en el pasado reciente, enfocados a resolver legítimas demandas de la sociedad. Que se han convertido, algunos, en estructuras onerosas y espacio para “emplear” a los cuates, es otro tema.

Entre las instituciones amenazadas destaca el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), producto de la lucha de grupos históricamente vulnerados.

En un clima de polarización, un grupo de nueve gobernadores hace bloque contra AMLO. Los mandatarios exigen recursos para enfrentar los impactos por el COVID-19.

El presidente insiste en ahorrar y no contraer deuda. Los gobernadores aseguran que las circunstancias lo hacen imperativo y, ante la negativa, recurren al endeudamiento para sacar sus proyectos.

Hay dos visiones y dos discursos, pero un objetivo. Los ojos están puestos en los próximos comicios.

El presidente insiste en que estará muy atento para que no se haga uso político de los recursos ni se pretenda influir en la contienda.

El 5 de junio de 2021 se llevará a cabo el proceso electoral más grande y complejo en la historia del país. Se elegirá a los integrantes de la Cámara de Diputados, 15 gobernadores, a los representantes de 30 congresos locales y de casi 2 mil ayuntamientos.

México requiere de una democracia fuerte. Que funcionen los contrapesos de tal suerte que no se ponga en riesgo la vida de las instituciones que velan por el bienestar de los mexicanos.

A concurso, el recurso del discurso

José de Jesús Parada Tovar

Tomado del Diccionario. “Discurso: Raciocinio con que se deducen o infieren unas cosas de otras, conociéndolas por indicios o señales”. También: “Uso de razón”. Quiere decir, pues, que la expresión de pensamientos o sentimientos así manifestados se fincan esencialmente en el empleo de la inteligencia, de la claridad de ideas, de la sensatez.

Ahora bien, entre los vocablos utilizados frecuentemente de un tiempo acá por los políticos, figura este otro sinónimo: “Narrativa”, que en el Diccionario encuentra dos acepciones: “Narración, acción y efecto de narrar”. Igualmente: “Habilidad en referir o contar las cosas”, que es la mejor acomodada a la mecánica que, por sistema, manipulan los gobernantes, líderes partidistas y de los más diversos movimientos, por más que en el uso del idioma, oral o escrito, lo transgredan a placer y con marcada ignorancia.

En especial de unos años a la fecha, los temas de desigualdad, pobreza extrema, corrupción, desempleo, salud, inseguridad, violencia, discriminación, entre otros, acaparan el discurso del Gobierno, de los Partidos y de la Sociedad a través de la Opinión Pública, volviéndolo monótono, recurrente, un recurso para supuestamente informar, argumentar, replicar, contrarrestar, con tal de llamar la atención y acarrear agua a cada molinito. Pero, eso sí, con ingredientes, cada vez más sofisticados, de virulencia, de encono, tendientes a propiciar el divisionismo, la confusión, la duda y hasta el odio entre facciones.

La verdad es que todo eso no apunta hacia pretendidas refundaciones ni transformaciones. Lejos de acciones oportunas, efectivas, transparentes, justicieras, la hoja de ruta y el cronograma de quienes nos gobiernan desde los tres Poderes se empecinan en privilegiar las verdades a medias, las cifras aderezadas, la autojustificación y el agravio. Y todo ello permea y contamina las ideologías, las tendencias y aspiraciones de las instancias que buscan posicionarse para contender en los próximos Comicios. O sea, ya están a concurso los discursos de todas las banderías políticas.

Nada más que origina gran desilusión y enojo oír las ofensas y faltas de respeto al pueblo, provenientes de las más altas Autoridades, como asombro y desazón la pobreza de ideas y de lenguaje de nuestros Diputados.  

Sociedad bajo fuego por mensajes excluyentes

Salvador Maldonado Díaz

Hay un fenómeno cuestionable en estos días:  la falta de diálogo en la sociedad por discursos de cerrazón. Por un lado en la parte oficial se magnifica la postura excluyente: O estás conmigo, o estás contra mí.

Por otro, se tiene en marcha una convocatoria a descalificar a la actual administración  federal y pedir la salida de su titular, sin base legal para ello. Las dos posturas,   al parecer,  van por la ruta de un choque de trenes.   

Estas posturas no le abonan al país en un momento en que se ha debilitado su actividad económica y la credibilidad en sus instituciones,  sobre todo por los efectos negativos del Covid 19.

Se supone que el pluralismo es un fenómeno social que debería ser normal en toda sociedad que se dice democrática.  Por lo que todo mundo debe estar dispuesto a una postura de autocrítica, en la que todo grupo de poder o de determinada forma de pensar está abierto a escuchar y ser interpelado.  

Lo lamentable de la situación es que más propiciar un debate a fondo sobre la situación del país y el análisis serio de los problemas,  se cae en la postura de la polarización y una confrontación permanente.

El laboratorio Signa Lab del ITESO, en varios tópicos de interés,  ya ha dado cuenta de los efectos indeseables  de esta polarización que suponen las desacreditaciones de gratis del adversario y su ridiculización e incluso el recurso constante a las amenazas, en vez de un intercambio de argumentos con base en hechos y cifras para el análisis de los problemas.    

En el campo periodístico a quienes  revelen posturas críticas contra las acciones del grupo en el poder, se tiene el argumento fácil de la descalificación y la ofensa, en ocasiones por mecanismos inducidos y por los discursos directos que inducen al odio.

Este contexto de discursos excluyentes amerita replantear los avances que el país ha ganado en la libertad de expresión y la formación de opinión pública para no retornar a tiempos del pensamiento único.

Trucos con palabras

Juan Carlos Núñez Bustillos

Se gobierna con palabras. También con soldados y policías, pero sobre todo con palabras. Los decretos, las leyes, las políticas públicas, los informes o los twitts se hacen con palabras que se pueden o no traducir en acciones.

La política es una lucha que se hace con palabras. Con palabras se debaten las leyes en el Congreso, se proponen proyectos, se defienden ideas o se denuncian injusticias. En eso consiste la política, en la discusión de los asuntos de la comunidad. Con palabras también se miente, se difama, se chantajea y se amenaza. A veces también, se usan las balas.

Políticos de uno y otro color libran todos los días una batalla para acceder o para mantener el poder. Para ello requieren convencer a los ciudadanos de que son la mejor opción. Para conseguirlo utilizan palabras, aunque también pueden repartir prebendas.

La lucha por ganar simpatías es cruenta y, por ello, una buena parte de los políticos recurren a argucias. Hay especialistas que los ayudan en eso. Algunas de las más comunes son, por ejemplo, suavizar el lenguaje. Decir, por ejemplo “bajas” en lugar de muertos; “daños colaterales”, en lugar de víctimas civiles; “abatir”, en lugar de matar; “desaceleramiento”, en lugar de estancamiento o “aerosol defensivo natural” en vez de gas lacrimógeno.

Otra es exagerar logros y minimizar errores. Es fácil lograr que una misma cifra tenga diversas lecturas, incluso opuestas. Descalificar al contrario con adjetivos y apodos es una de las trampas ya conocidas desde la antigua Grecia.

Ante la falta de argumentos, se ataca al contrario tildándolo de algo, es la falacia ad hominem. Muy ligado a esto está la construcción de enemigos y la generación de miedo para ganar adeptos.

Otro truco es decirle al auditorio lo que quiere oír. Un mismo personaje dice a unas personas una cosa y a otras, lo contrario. O cambia de postura según el momento. Son los políticos “chimoltrufia” que, así como dicen una cosa, dicen la otra.

Por eso es tan importante escuchar y analizar con atención lo que nos dicen y mantener no perder la memoria.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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