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La ciencia y la cultura son las otras víctimas de la pandemia y pareciera que la mesa está puesta para la desesperanza y la pena / Fotografía: Archivo

Hay crisis en la cultura

Román Ramírez Carrillo

La ciencia y la cultura son las otras víctimas de la pandemia y pareciera que la mesa está puesta para la desesperanza y la pena. La cultura es una de las máximas expresiones de la humanidad, y el coronavirus ha desatado una nueva y profunda crisis en el ámbito de la creación.

Una víctima más, debido al desprecio institucional, ha sido la cultura. La cultura, en cualquiera de sus formas, literatura, pintura, danza, escultura, no han sido, prioridad política. El cierre de librerías, casas editoriales, cines, teatros, salas de ballet y de música clásica y museos ha golpeado al mundo de la cultura y a quienes dependen de ella.

El descuido ancestral de nuestros gobiernos, desinteresados por “el humanismo” ha eliminado, desde hace décadas, y, sobre todo a partir de Vicente Fox, las materias escolares vinculadas con la cultura y el pensamiento no tecnológico ni mercantil.

Preocupa especialmente, la afectación a las librerías y a las casas editoriales independientes como Era, Almadía y Sexto Piso, que se han visto obligadas a lanzar campañas de supervivencia.

Las librerías que dependen de sus lectores navegan entre el heroísmo y la convicción que tiene el poder transformador de la cultura. Mientras que en España hay entre ocho y nueve librerías por cien mil habitantes, en México hay una por cada 250,000 habitantes.

Gracias a la cultura somos parte de esa humanidad que le da la batalla a la violencia, que anhela un mejor futuro, que se pregunta con qué van a soñar los niños que no quieren ser futbolistas o beisbolistas cuando sean mayores; cuando hayamos destruido los pocos caminos para que tuvieran la opción de abrevar de la cultura.

En otros países el Estado intervino con prontitud para proteger uno de sus grandes pilares de la cultura, la edición de libros, mientras que, en México, el apoyo gubernamental es nulo.

El coronavirus continuará retándonos. En México, revitalizar la danza, el cine, la pintura y las letras va a corresponder a la sociedad.


Siembra, cultivo y cosecha

José de Jesús Parada Tovar

La cultura presupone una semilla plantada, regada y cuidada, pero no necesariamente alude a los frutos. En todo caso, en la percepción de una cultura se sobreentienden los resultados vigentes del histórico cultivo de los valores espirituales, humanos, morales, cívicos; de la asimilación, práctica y transmisión de la Ciencia, la Tecnología, las buenas costumbres y tradiciones de la sociedad, incluyendo la conveniente adaptación a los cambios e innovaciones.

Sin embargo, el bagaje cultural, tanto individual como colectivo, con todo y su rica carga, está imposibilitado de predecir y menos hacer influir su predominio en un futuro siquiera inmediato.

Tal reflexión parece venir muy al caso en estas circunstancias de alcance mundial, pues de algún modo engloba el planteamiento intempestivo de lo que nos está pasando a causa de la expansiva pandemia del coronavirus y su cauda de secuelas, principalmente económicas, pero también colaterales e incidentes en la educación, la información, el lenguaje, la comunicación, la religiosidad, la convivencia, el servicio e interés por los demás.

Y es que, con tanto tiempo de sobra para pensar, no deja uno de elucubrar y de cuestionar dónde parará el péndulo de nuestras persistentes contradicciones: entre la cultura de la salud y la prevención, y la incultura del descuido y desfachatez ante los riesgos; entre el desinterés valemadrista, y la comedida preocupación por los necesitados; entre la información y pretensiones sesgadas provenientes del Gobierno y de Partidos, y la duda o incredulidad de las masas. Y así un larguísimo etcétera.

Definitivamente, la cultura integral heredada, esa que ha probado su peso específico para inclinar la balanza hacia la paz, la sabiduría popular, la tolerancia, el respeto a la naturaleza, el progreso compartido, está llamada a ser el ancla ante este vendaval, y formar parte sustancial de la “nueva normalidad”. Más nos vale, si no se quiere seguir infundiendo amenazas y miedos; si se prefiere adjuntarle, a la cosecha, hospitales y panteones.

Acerca de Monserrat Cuevas

Lic. Ciencias de la Comunicación | Reportera en Acción | Temas sociales, busco historias de vida que contar.

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