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Jesús Madrid

Pbro. Armando González Escoto

El pasado 13 de agosto falleció el Padre Jesús Madrid. Los periódicos no se llenaron con esquelas lamentando su muerte, ni fue noticia permanente en los medios de comunicación televisivos o de radio; sin embargo este sacerdote dedicó su vida a la tarea más difícil y controvertida del momento actual: rescatar a jóvenes que deshacían su vida en el conflictivo mundo de las pandillas y de las adicciones, en los ambientes pesados que produce la unión entre la pobreza y la marginación; la carencia de futuro que deforma el presente, la fácil huida en el mundo de las drogas y de la violencia.

Al igual que los misioneros del siglo XVI, el Padre Madrid siempre vivió entre la gente que buscaba ayudar; en sus mismos barrios, en su mismo ambiente, conviviendo con las personas y participando de su misma experiencia de vida, de sus esperanzas y frustraciones hasta el final de sus casi cincuenta años de ministerio sacerdotal. Coloquialmente se le conocía como el “güero Madrid”, hombre dotado de singular inteligencia, agudo espíritu crítico, generoso y servicial, observador profundo de la realidad pero, sobre todo, comprometido en su transformación desde los hechos concretos.

El Padre Madrid se formó en la década del Concilio Vaticano II asumiendo rápidamente el espíritu conciliar y la renovada preocupación de la Iglesia por la gente excluida, particularmente por los jóvenes; su vivencia del sacerdocio fue eminentemente profética, y en este aspecto, Jesús Madrid ha sido un verdadero profeta, llamado por Dios en esta diócesis de Guadalajara, y con todas las consecuencias que el profetismo trae consigo; el verdadero profetismo no suele abundar.

Esta vocación profética cristiana explica su estilo de vida, su manera de pensar y de actuar, también su misma forma de vestir, en efecto, a ejemplo de Jesús de Nazaret, el Padre Madrid supo muy bien que no son los ropajes los que dan identidad a un ser humano, sino que la calidad de la persona, es lo que da identidad a los vestuarios y los transforma… como ha sucedido en el Monte Tabor.

El “güero Madrid” no era, desde luego, una persona manejable, los profetas no suelen serlo, y el verdadero cristiano es el ser humano más peligroso que pueda existir en el mundo porque resulta insobornable; ni se le puede comprar con promociones o con dinero, ni se le puede intimidar con amenazas de ningún tipo, así lo entendieron los policías que tantas veces, contra todo derecho, lo acosaron, como solían hacer con los jóvenes de los barrios pobres, a los cuales el Padre Madrid siempre defendió. Su valentía y su actitud firme acabaron por ganarle el respeto de todos.

Dejó este mundo con la misma sencillez con la que vivió, sin otro título que -el más importante de todos- haber vivido una vida íntegra en el servicio de los demás; sin buscar otra gratitud o reconocimiento que el que viene del cielo. Ahora el Padre Madrid es uno más en el reino eterno de Cristo, pero… ¿Uno menos en la Iglesia de Guadalajara?

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Un comentario

  1. Que bien lo describe, en efecto El Güero Madrid era un personaje extraordinario, Tenía bien clara su Filosofía, …me gustaba ver cómo enaltecia a la mujer, siempre reservaba un lugar para nosotras y su gran labor por rescatar a tantos jóvenes sin duda a sido premiado Por Dios DEP 🙏🌷 Lo exañamos