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Las cinco agendas de reflexión: la salud (primera parte)

Jorge Rocha

Es completamente normal que en este momento estemos al tanto de cifras, curvas de contagio, comparaciones, estadísticas y datos científicos sobre lo que la crisis sanitaria del coronavirus nos está dejando en Jalisco, México y a nivel global.

Está muy claro que las dos crisis que roban toda la atención son la sanitaria y la económica; ya que las dos han dejado al descubierto problemas estructurales y de fondo, pero también hay otros ámbitos que han entrado en cuestión y sobre los que valdría la pena profundizar para el futuro.

En redes sociales y medios de comunicación hay expresiones y deseos de que no volvamos a la “normalidad” de antes y que es un buen momento para tratar de regresar a una “normalidad nueva”, es decir, a una forma distinta y mejor de encarar nuestro futuro y nuestras relaciones entre seres humanos y con la naturaleza.

Desde mi punto de vista, se han planteado al menos cinco grandes discusiones en esta pandemia que debemos retomar por los cambios y transformaciones que pueden significar: a) sistemas de salud en los países; b) papel del Estado en la vida social; c) la economía social, solidaria y comunitaria; d) las posibilidades y límites de la tecnología; e) la función de los medios masivos de comunicación y la información.

En las siguientes entregas propondré una serie de reflexiones en torno a estas cinco agendas, con el ánimo de alentar la discusión en torno a estos asuntos que revisten gran importancia y sobre los cuales podemos dar pasos agigantados para mejorarlos.

Instituciones de salud enfermas

No sólo en México, sino en prácticamente todos los países, los sistemas de salud fueron rebasados. Países desarrollados y no desarrollados han mostrado la enorme vulnerabilidad de sus instituciones de salud y la incapacidad de garantizar el derecho a la salud de todas y todos. Incluso hemos sido testigos de lamentables y condenables actos de agresión en contra del personal médico que está atendiendo de forma directa a los contagiados del COVID-19 y que muestran una preocupante incomprensión sobre la labor de los responsables de ayudarnos en nuestra salud.

Aunque ahora se utiliza la palabra neoliberal en México de forma muy poco cuidadosa, no podemos dejar de señalar que a partir de la entrada de las políticas globales de ajuste estructural, políticas neoliberales o procesos para profundizar el capitalismo financiero global (cómo Ud. guste describirlo), a principios de los años ochenta, los presupuestos públicos destinados para construir hospitales, contratar personal médico, comprar infraestructura médica, mantener stocks suficientes de medicina y para hacer investigación médica bajaron considerablemente y transitamos a un esquema de salud cada vez más privatizado y donde costearse los gastos de salud es cada vez más difícil. Dicho de forma muy sencilla, hemos pasado paulatinamente de garantizar el derecho a la salud, en convertir la salud de las personas en una mercancía cada vez más cara.

Cuando el derecho a la salud es lo central, lo que se busca es que todas y todos tengan acceso a este derecho y que sea con la mayor calidad posible; cuando la salud es una mercancía, el propósito fundamental es generar mayores ganancias y renta capitalista. Hay sistemas de salud en el mundo donde hay una combinación de ambas y han mostrado que puede existir cierta compatibilidad, pero siempre una u otra visión se imponen sobre la otra.

Reforzar nuestros sistemas

Cuando tenemos pandemias como la que ahora estamos sufriendo, vienen los lamentos y los mea culpa y tanto actores gubernamentales, académicos, sociales y empresariales expresan que es necesario reforzar y reestructurar los sistemas de salud pública y que es fundamental redireccionar los presupuestos públicos para contar con instituciones de salud más sólidas y con mayor capacidad de respuesta. Esperemos que pasando la pandemia, esto, ahora sí, sea una realidad y que no quede como una estrategia deseable, pero que no se implemente de forma real.

El COVID-19 evidenció que nadie estaba preparado para afrontar este tipo de amenazas globales a la salud y que es mucho más prudente invertir en los sistemas públicos de salud que en otras agendas que hoy nos parecen cada vez más irrelevantes y menos estratégicas.

Post Data

Los gobernantes de una comunidad pueden criticar las posturas y acciones de los ciudadanos que gobiernan, en muchos casos tendrán que tomar medidas para desincentivar ciertos comportamientos que son nocivos para la mayoría, pero ofender verbalmente a las personas, no se justifica por ninguna razón. Hace doce años un gobernador hizo lo mismo y la ciudadanía nunca lo olvidó a pesar de las disculpas.

Correo electrónico: jerqmex@hotmail.com

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