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Nosotros fundamos Jalisco

Pbro. Armando González Escoto

Elie Wiesel, premio nobel de la paz 1986, dijo: “Sin memoria no existe la cultura. Sin memoria no existiría la civilización, la sociedad ni el futuro”.

Uno de los problemas más serios de la sociedad católica regional es su dispersión, la forma lamentable en que se pierde en la masa; su ausencia de memoria y por lo mismo de conciencia y de cultura. Resulta difícil saber dónde puede uno encontrar a los herederos de las grandes hazañas católicas del pasado, que sienten el orgullo de lo que hicieron sus ancestros, y se saben y reconocen como sus descendientes. Por eso cuando decimos: “Nosotros fundamos Jalisco”, no resulta fácil precisar quiénes son esos “nosotros”, dónde están, cómo reconocerlos.

En todo caso, es más fácil afirmar que la sociedad católica hizo al estado libre y soberano de Jalisco en 1821; que esa misma sociedad había fundado en estas tierras, el reino de la Nueva Galicia y su Audiencia de Guadalajara en el siglo XVI; que a lo largo de trescientos años, trabajó intensamente por crear progreso y prosperidad de acuerdo a sus principios, valores, criterios y formas de organización, y que llegado el momento, bajo el liderazgo de notables católicos de la región, se tomó la decisión de independizar ese antiguo reino y declararlo estado libre y soberano.

La cuestión es que, al parecer, los católicos de hoy no se sienten identificados con esos católicos de ayer, que fundaron el estado en el que vivimos; no forma parte de su conciencia histórica este hecho tan importante; se ha producido una especie de separación, de dicotomía, tal vez de ruptura, entre el presente y el pasado, dentro de la misma comunidad católica.

Este serio problema se explica, en parte, por la ausencia de una educación de la conciencia histórica de la comunidad católica; se estudia desde luego el catecismo, pero no se aterriza lo que ha significado ser Iglesia en esta tierra, en esta ciudad, en este estado, por lo cual se ignora y se pierde una increíble cantidad de información, debilitando nuestra identidad.

En el momento actual, solamente las tradiciones relativas a Nuestra Señora de Zapopan siguen apelando a la identidad histórica de la ciudad y del estado, pero no siempre se aprovechan desde la gestión pastoral, ni siquiera desde la homilía, cuando la imagen de la Virgen visita las parroquias. Todavía más sorprendente, el catecismo diocesano le dedica a la Virgen de Zapopan sólo cuatro renglones… ¿Cómo podemos aspirar así a una fuerte conciencia eclesial, histórica, diocesana?

Por otra parte, el actual gobierno estatal está empeñado en un proyecto orientado a “refundar Jalisco”, pero sin que la ciudadanía sepa las razones por las cuales se debe proceder a una refundación, los beneficios que se espera obtener de ella, identificando también de antemano, los riesgos que dicho proyecto pueda tener para la conciencia histórica regional, o el papel que los católicos deban desempeñar en dicha refundación, si es que piensan desempeñar alguno.

Acerca de David Hernandez

Lic. en Filosofía por el Seminario de Guadalajara | Lic. en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Veracruz | Especialista en temas religiosos | Social Media Manager

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