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Origen de “Teología”

Pbro. José Marcos Castellón Pérez  

La definición etimológica del término teología está en las palabras griegas: “Theós” (Dios) y “logos” (ciencia), por lo que puede decirse que es la ciencia de Dios o sobre Dios.  De esta forma, se entiende en un triple sentido: el conocimiento o ciencia que tiene Dios de sí mismo y al que nosotros no podemos tener acceso; el conocimiento divino de sí mismo que Dios comunica libremente al hombre por medio de la revelación y que conocemos por la mediación de la fe; y el esfuerzo del hombre por conocer o hablar de Dios, que es la teología natural.

Ciertamente la palabra teología no tiene su origen histórico dentro de la fe cristiana, puesto que los griegos ya la utilizaban en dos contextos: el primero, en el ámbito religioso de los himnos dirigidos a la divinidad, en las teogonías y en los mitos; las teogonías son los relatos míticos que narran el nacimiento de los dioses. El segundo contexto, en la filosofía de Platón, como reflexión crítica, elaborada con criterios filosóficos sobre las narraciones antropomórficas de los dioses, para poder ofrecer un pensamiento sobre Dios digno de Dios.

En la Biblia no aparece nunca la palabra teología, puesto que para la Escritura el conocimiento de Dios no es el esfuerzo de la razón humana, sino que es una revelación gratuita por medio del Logos divino, de la Palabra encarnada, que se da a conocer al hombre por medio de la Historia de Salvación, particularmente en la historia de Jesús de Nazaret, plenitud de la revelación divina. En la antigüedad cristiana más bien se utilizaba la palabra “Theodidaktoi” para referirse a la reflexión sobre el Dios revelado, ya que significa “aleccionados por Dios”. Los Padres de la Iglesia utilizarán la palabra teología con mucha cautela para referirla a la reflexión creyente sobre la Escritura, pues consideraban que más bien se trataba de la ciencia interior de la Trinidad, es decir, el conocimiento que Dios tiene de sí mismo; a la reflexión sobre la revelación la llamaban “Oikonomía” (Economía de Salvación). En el s. XII, por la necesidad de compilar la doctrina cristiana y elaborar una síntesis ya más elaborada y de forma metódica y científica, se utilizó el término teología para toda reflexión sobre la revelación divina. Con la acepción que tenemos hoy, la teología entra de lleno y se consagra en el S. XIII con santo Tomás de Aquino, al utilizar como mediación filosófica a Aristóteles para la reflexión creyente y defender así su carácter científico y su lugar en la universidad.

La teología es, por tanto, el estudio sistemático de la revelación de Dios, compendiada en la Sagrada Escritura y en la Tradición de la Iglesia y conservada fielmente por el Magisterio Eclesiástico. Habría que reconocer que no se trata del estudio sobre Dios a partir de la intelección humana, sino sólo a partir de la revelación divina, si no queremos caer en la idolatría de nuestro pensamiento.

Acerca de David Hernandez

Lic. en Filosofía por el Seminario de Guadalajara | Lic. en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Veracruz | Especialista en temas religiosos | Social Media Manager

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