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Participación vs Polarización

Pbro. José marcos Castellón Pérez

En los últimos meses la sociedad mexicana se ha venido polarizando en razón de la percepción que se tiene del gobierno federal. Hay quienes denostan y descalifican todas sus acciones y hay quienes acríticamente aplauden todo lo que hace. La pasión viseral y no la razón crítica es la característica con la cual se juzga actualmente el ejercicio de gobierno, esto propiciado desde las más altas esferas del poder.

El mismo presidente, en sus famosas “mañaneras”, habla de opositores a los que descalifica siempre con el motete de conservadores, fifís, etc. y por eso ha sido reacio a aceptar la crítica, muchas veces necesaria y oportuna para un mejor ejercicio de su función. Los actores de la política también favorecen este desgastante clima de hostilidad y polarización, pues mientras los políticos del partido que está en el poder han tenido una actitud altanera y plañidera frente a las demandas justas de la sociedad, los políticos de oposición han tenido una actitud de apocamiento mezquino, pues hasta ahora ha sido solamente una oposición deslucida.

En cuanto a la sociedad, los simpatizantes de la 4T han caído en una especie de apología idolátrica en donde sólo ven cualidades y bonanzas, a pesar de que hay datos objetivos que cuestionan la eficacia de la gestión gubernamental. Por otra parte, hay quienes son incapaces de reconocer los aciertos de esta administración e incluso se convierten en visionarios que profetizan la peor de las desgracias para nuestra patria.

Esta polarización en nada está ayudando a la convivencia social ni a la solución de los graves problemas que nos aquejan, al contrario. Frente a ello, conviene que, como cristianos y ciudadanos responsables, estemos lo mejor informados posible de manera objetiva, buscando fuentes fidedignas; debemos evitar consultar y postear las llamadas “fake news” o noticias falsas en nuestras redes sociales, así como entrar en confrontaciones inútiles con nuestros conocidos, amigos y familiares en cuestiones de política.

Como cristianos debemos evitar la ideologización sea de izquierda como de derecha, porque toda ideología pretende imponer su agenda aprovechándose de algunos elementos que pueden parecer incluso cristianos, sometiendo el Evangelio a sus intereses. El cristiano no debe inspirarse en el ideario político o en la ideología de un partido sino en el Evangelio, cuya enseñanza política está en la “Doctrina Social de la Iglesia”, que nos enseña que la política no es cuestión sólo de especialistas ni de sus partidos sino de todos los ciudadanos, al participar en la construcción de lo que se llama la “gobernanza”, que es el ejercicio de la ciudadanía corresponsable en los espacios en los que nos movemos, especialmente en el barrio o en la colonia donde vivimos. Es desde la participación ciudadana donde, conjuntamente con el gobierno y los políticos, se va construyendo la sociedad que queremos.

Ser cristianos y ciudadanos responsables implica no el aplauso fácil ni la satanización del gobierno, sino la participación y corresponsabilidad ciudadana, en el compromiso concreto de crear una sociedad mejor.

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