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Ejemplo de caridad y entrega al servicio de Dios

Aprendiendo de… San Martín de Porres

Uno de los santos patronos de la más reciente Jornada Mundial de la Juventud que se llevó a cabo en la Ciudad de Panamá, en el pasado mes de enero, es el famoso San Martín de Porres, nacido de madre panameña (Ana) y de padre español (Juan), radicado en la ciudad de Lima, Perú, donde fue bautizado en la misma pila que Santa Rosa de Lima, otra gran santa peruana.

No hay hogar católico que no conserve o recuerde una imagen suya, al lado de su cama, de su escoba y de algunos animales. Es un santo muy universal. De él se han realizado también algunas proyecciones y teleseries por lo admirable de su testimonio de humildad y caridad.

Martín nació en 1579. De niño mostró mucha compasión con los pobres, con quienes compartía parte del dinero cuando iba de compras. Su madre lo llevaba a la Iglesia. Su padre le procuró una esmerada educación. Pronto aprendió el oficio de barbero, que incluía el de cirujano y médico. De día se dedicaba a atender a los pobres y reservaba la noche para la oración.

A los quince años entró como terciario dominico en el Convento del Rosario de Lima. Ahí realizó una grandiosa labor de caridad al interior y al exterior del lugar. Hasta con los animales tenía un trato especial. Después de agotar su vida sirviendo a los demás, cayó enfermo. Solicitando el rezo del Credo en su agonía, entregó su alma a Dios el 3 de noviembre de 1639, hace 380 años. El Papa Juan XXIII lo canonizó.

La fiesta litúrgica de San Martín de Porres es el 3 de noviembre.

¿Qué podemos aprender de él?

  1. Ante todo, su testimonio de humildad. Él fue un hombre muy sencillo, dócil y obediente. Es el ejemplo del cristiano que se parece a Cristo. Las tareas más humillantes fueron para él la ocasión de su santificación.
  • Fue un hombre de servicio. Su amor a Dios quedó ampliamente manifiesto con su amor al prójimo. Sus múltiples oficios (barbero, enfermero, portero, etc.) dejaban ver su preocupación por el bienestar de sus hermanos. El don de multilocación que recibió como gracia especial es una muestra de la enorme caridad que lo caracterizaba.
  • Profunda piedad. Martín supo sobrellevar las difíciles circunstancias de su vida por su vida de comunión con Dios. No hubo obstáculo familiar, vocacional, espiritual, que no pudiera superar gracias a esa íntima relación con Dios.

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