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Dios se preparó desde la concepción misma de la Virgen María.

La Purísima Concepción

Pbro. Armando González Escoto

Sin duda alguna, la imagen de la Purísima Concepción ha sido la imagen mariana más conocida y divulgada en América Latina desde el siglo XVI.

La razón de este notable hecho radica, tanto en la devoción que los españoles tenían hacia esta advocación de la Virgen María, como -sobre todo- en la obra misional desarrollada por franciscanos y agustinos.

En particular, la orden franciscana había jurado defender la doctrina de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, doctrina que existía en la Iglesia desde la antigüedad, pero que no formaba parte todavía del dogma cristiano.

Cuando llegaron los franciscanos como misioneros al enorme territorio americano, llevaban siempre consigo una imagen de la Purísima Concepción para darla a conocer a los indígenas, como figura de la madre de Jesús, el Redentor.

Muchas misiones franciscanas estuvieron dedicadas a la Purísima, pero sobre todo las capillas de los hospitales que los mismos misioneros fundaban por todas partes.

Los hospitales eran centros de asistencia integral que incluían enfermería, hospedería, talleres y escuela, todo en torno a la capilla de la Purísima.

Todavía en muchos pueblos de Jalisco se conservan las capillas de la Purísima, a veces en abandono, a veces dedicadas a otras devociones o como capillas eucarísticas, pero no debemos olvidar su origen y la importancia que tuvieron a la hora de fortalecer el tejido social que los misioneros iban construyendo con su concepto integral de la evangelización.

Los propios frailes enseñaron a los artesanos indígenas a fabricar imágenes de la Purísima, basándose en las estampas que los misioneros traían consigo con este propósito, siendo muy célebres los talleres de los pueblos ribereños del lago de Pátzcuaro, los cuales ya, desde poco antes de 1530, se aplicaban a este trabajo.

En Jalisco, por lo menos dos de estas imágenes marianas de la Purísima Concepción, se han vuelto muy célebres: Nuestra Señora de Zapopan y Nuestra Señora de San Juan de los Lagos, ambas traídas a estas tierras por los misioneros franciscanos; ambas fabricadas con la técnica purépecha, y que participaron, materialmente hablando, en el proceso evangelizador, es decir, son imágenes que los franciscanos llevaban a todas partes para predicar el Evangelio y el amor a la madre de Jesús, hasta que finalmente las donaron a los pueblos donde posteriormente adquirieron fama y celebridad.

Finalmente, el Papa Pío IX declaró dogma la doctrina de la Inmaculada Concepción, es decir, el misterio por el cual la Virgen María fue librada del pecado original en el momento mismo de ser ella concebida, aplicándole de antemano los méritos de Cristo. Esta declaración tuvo lugar el 8 de diciembre de 1854, a partir de entonces su fiesta se constituyó en una solemnidad de la Iglesia Universal, y la puerta que nos prepara para celebrar el gran acontecimiento del nacimiento de Jesús, que la misericordia de Dios preparó desde la concepción misma de la Virgen María.

Acerca de Monserrat Cuevas

Lic. Ciencias de la Comunicación | Reportera en Acción | Temas sociales, busco historias de vida que contar.

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