Home / Opinión / Pastoral y Cultura: La izquierda

Pastoral y Cultura: La izquierda

Pbro. Armando González Escoto

En el mundo actual gobiernos y partidos suelen definirse en orden a tres direcciones principales: derecha, centro e izquierda. Entre éstos suele darse una serie de gradualidades como: centro-izquierda, centro-derecha, extrema derecha, extrema izquierda, etc.

Históricamente la denominación de “izquierda” nació durante la Revolución Francesa debido a que uno de los partidos que participaban en sus asambleas, el más radical, se ubicaba a la izquierda de la tribuna. Por lo mismo, quienes mostraban la opinión contraria, eran los ubicados a la derecha.

Muy pronto todos los grupos o partidos que buscaban cambios sociales radicales, sobre todo en materia económica y política, fueron denominados de izquierda, mucho antes de que se publicara el manifiesto comunista de Carlos Marx en 1848.

Como sistema de gobierno, el marxismo triunfó hasta 1917, en Rusia, dando origen a la Unión Soviética. En China logró el éxito en 1949, y en Cuba en 1959, en tanto otros países fueron derivando hacia esta izquierda comunista, bajo el impulso de la Unión Soviética o de China. Hoy día ninguna gran potencia avala, promueve o protege el sistema comunista, con lo cual resulta casi imposible que este sistema prospere en ninguna otra parte, mientras que donde se había instalado se está desmantelando o se ha depravado, como es el caso de Nicaragua.

Pero la izquierda como sistema y como ideología no es ni se reduce a comunismo marxista, le precede y le sobrevive, arraigado en su matriz común que fue el socialismo francés nacido en el siglo XVIII. En el presente se define por su crítica al capitalismo neoliberal y a los sistemas políticos sometidos a este tipo de economía, también por hacer suya la agenda de los nuevos colectivos sociales más vinculados con el pensamiento secularizado que con las posturas marxistas. A eso se le denomina la nueva izquierda y se halla vigente lo mismo en los Estados Unidos, que, en Europa, o en países como Chile, Argentina y Uruguay, entre otros, aunque no tenga el control del gobierno o de las cámaras.

Para considerar un viraje de México hacia el comunismo marxista se requerirían por lo menos dos condiciones, primero, que estuviéramos en 1968, y segundo, que no tuviéramos de vecino a Estados Unidos, aunque como dijera Fidel Castro ¿y qué país no tiene de vecino a Estados Unidos?

Un viraje hacia el comunismo tendría en todo caso que ser inducido desde fuera por los mismos que de inmediato encontrarían en tal hecho un buen pretexto para intervenir al país. En este punto más habría que temer a la delincuencia organizada, que, en efecto, sí sería el mejor pretexto para justificar una intervención extranjera, pedida o tolerada.

Eso no significa que el comunismo carezca de esperanzas; la permanente desigualdad, la terrible pobreza, la injusticia urbana, y el egoísmo de los pudientes lo invoca día tras día, sin que los anticomunistas hagan algo para modificar esta lacerante realidad, que no se resuelve con limosnas.

armando.gon@univa.mx

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

Revisa También

Romería

Pbro. J. Marcos Castellón Pérez La peregrinación tuvo en la Edad Media una importancia especial …