Home / Opinión / Peripheria: Admirabile Signum

Peripheria: Admirabile Signum

Pbro. José Marcos Castellón Pérez

El 1 de diciembre pasado, el Papa Francisco publicó la Carta Apostólica “Admirabile Signum” sobre el tradicional nacimiento, que recuerda y nos hace vivir el misterio de la Encarnación en la fiesta de Navidad. Sin duda, el Papa, franciscano de corazón, reconoce la importancia y profundidad de los signos humildes como medios de evangelización y transmisión de la fe. Como San Francisco, el actual Pontífice es el Papa de la fraternidad, de los pobres, del cuidado de  la creación y de los signos sencillos y cotidianos.

El lenguaje con el que transmitimos lo esencial de la vida, en la cultura contemporánea, se vale de las imágenes, de los símbolos y de las narraciones más que de las palabras y los discursos. Por eso, para el Papa la finalidad de este documento es la de conservar e intensificar la bella tradición de los nacimientos como elocuente y muy actual herramienta de evangelización y catequesis.

El Papa subraya el origen evangélico, revelado en la expresión lucana: “Dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada” (Lc 2,7). A la luz de este texto, San Francisco de Asís, en 1223 en el poblado de Greccio, quiso contemplar físicamente el nacimiento del Hijo de Dios y organizó a los lugareños para la representación que, además de promover la participación general, produjo una profunda alegría. El signo externo junto con la meditación silenciosa de la Palabra del Evangelio, nos invita a la contemplación del misterio de Dios en medio de nosotros, ayuda a la imaginación, estimula los buenos sentimientos, nos implica en la historia de la salvación y provoca los deseos de seguir a Cristo en la sencillez y la humildad. Además, el Papa señala que es un impulso a servir a los pobres porque en el nacimiento se “toca” a ese Jesús que se hizo pobre para servirnos a todos.

El centro convergente es el Niño Dios acostado en el pesebre, custodiado de la Virgen María y de San José. Todo parece que está dispuesto para que la mirada se centre en el misterio, que simultáneamente irradia vida a los personajes, especialmente a los pastores y reyes magos, que se disponen a recorrer el camino que lleva al encuentro con el Hijo de Dios hecho hombre. Por otra parte, el Papa de la ecología no podría dejar de lado la dimensión cósmica de la Encarnación, al referir cómo en el nacimiento también hacemos partícipe a la creación de la alegría de la Navidad, pues en él colocamos montañas, ríos, lagos y animales.

Qué oportuno este tema, sobre todo cuando se está devaluando la Navidad a una mera fiesta de consumo cuyo principal protagonista ya no es Jesús, cuyos elementos decorativos dejan de ser cristianos. Ojalá y en todos los hogares y en los espacios públicos se colocara el nacimiento, que además de su valor evangelizador, para nosotros jaliscienses es un factor de identidad cultural.

About Gabriela Ceja Ramirez

Check Also

Entre “puentes”, turismo e identidad nacional

Jorge Rocha Hace una semana se generó una fuerte polémica en torno a la propuesta …