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Peripheria: Irresponsabilidades

Pbro. José Marcos Catellón Pérez

México tiene, hasta el momento, el tercer lugar en números de muertos por COVID-19, sólo después de Estados Unidos y Brasil. Este no es un honorable tercer lugar o una medalla de bronce por un excelente desempeño, sino la manifestación de que el manejo de la pandemia ha sido desastroso e irresponsable de parte del gobierno federal, de los gobiernos locales y de la población en general.

El gobierno federal, por medio de la subsecretaria de salud que encabeza el Dr. López Gatell, se ha ufanado del éxito del plan de mitigación al prolongar la curva por mucho tiempo y al tener suficientes camas de hospital disponibles, pero sus cuentas no son sino en razón de prepararse para recibir el golpe y no asestar el primer golpe con la contención oportuna del contagio viral.

Además, el discurso oficial de esta instancia y de la presidencia ha sido entre la desinformación y la contradicción: el presidente invitando a salir e ir a restaurantes cuando la contención podría haber evitado el número creciente de contagios, así como decir que la pandemia cayó como anillo al dedo, la resistencia al uso del cubrebocas, a las reiteradas declaraciones de que ya estamos saliendo del problema, cuando sólo se está agravando.

La famosa curva que se presagiaba para primeros de mayo, se ha ido trasladando a mediados de junio, a agosto y luego que sería una pandemia larga sin ya dar alguna probable fecha de disminución de contagios.

Se habló de una reapertura comercial de los famosos municipios de la esperanza que no tenían contagio ni municipios vecinos contagiados, para luego pasar al semáforo que regiría de forma vinculante a cada Estado, enseguida que siempre no sería vinculante, que sólo era un buen consejo departe del gobierno federal.

Ahora, frente a tantas muertes y un crecimiento desmedido de contagios, la subsecretaría echa la culpa a enfermedades previas y, casi de forma vil, coloca como únicos responsables de las muertes a las refresqueras y empresas de pan dulce, como si fueran ellas las encargadas del manejo de la salud pública.

De parte del gobierno estatal hemos visto cómo se ha utilizado la pandemia con un claro interés político, aunque en un principio fue exitoso, la responsabilidad a partir de la reapertura se dejó en manos de los ciudadanos, que se ven bajo la amenaza de un botón de emergencia y contrariados por dos posturas incluso contradictorias de lo local y lo federal. ¿A quién hay que hacer caso, por ejemplo, en el uso del cubrebocas?

Por otra parte, los municipios no han asumido del todo su responsabilidad, puesto que en algunos se permiten los funerales con asistencia de muchas personas, incluso al son de las bandas musicales o del mariachi.

Desgraciadamente, muchos ciudadanos también hemos sido irresponsables, aunque no todos; desde quién no cree y no sigue las medidas de salud recomendadas, a quienes se resisten por particulares motivos o por las incomodidades que resultan de estas medidas. Ojalá todos asumamos nuestras responsabilidades.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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Un comentario

  1. Qué cómodo resulta criticar con frases entresacadas de artículos distintos de hace meses y de ahorita, todas fuera de contexto para descalificar el proceder de las autoridades sanitarias del país. Que triste que el clero, que no la Iglesia, salga en defensa de los asesinos crónicos de los mexicanos (refrésquelas y comida chatarra), en lugar de apoyar medidas que benefician la salud de la población. Por otro lado ¿cuándo se ha utilizado el púlpito para desde ahí estimular a la gente a procurar la alimentación saludable aunque sea modesta o pobre? Es riesgoso ver la pana en el ojo ajeno y no detenerse a mirar la viga en el propio.