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Peripheria: Templos a la venta

Pbro. José Marcos  Castellón Pérez

Pbro. J. Marcos Castellón

El fenómeno social de la secularización y los acelerados procesos de descristianización de los países de occidente, especialmente del centro y norte de Europa, han llevado a una grave crisis de fe, que se manifiesta en la caída del número de fieles y de vocaciones a la vida sacerdotal o religiosa. A esta pérdida de fieles se suman los altísimos costos de manutención de los templos, edificios eclesiásticos, monasterios o abadías con alto valor histórico y arquitectónico, que ya resultan insostenibles. Una solución que se ha encontrado es la venta de estos edificios; por ejemplo, las comunidades cristinas de Holanda, tanto católicas como protestantes, han puesto a la venta ya más de la mitad de sus edificios de culto, y la Iglesia Anglicana, según Wall Street Jornal, en promedio ofrece a la venta una veintena de templos por año. Ciertamente el fenómeno de la venta de edificios de culto se da también en países como en Estados Unidos, pero no por una crisis de fe como en Europa sino por reestructuraciones de orden pastoral o de administración diocesana.

El impacto social, sobre todo en las zonas rurales, donde el templo era un símbolo identitario que pasa a ser ya de propiedad privada, produce un shock cultural que, de forma contraproducente, conduce a una más rápida descristianización. Un dato alarmante es que mientras las comunidades e iglesias cristianas ponen a la venta sus templos en Europa, los musulmanes, que se prevé en esta década sean el 8% de la población del centro-norte de Europa, construyen o compran edificios para sus mezquitas, porque en ellos el porcentaje de participación es muy alto y hay poca apertura a la secularización occidental.

Los otrora lugares de culto cristiano han pasado ahora a ser pistas de patinaje, librerías, bibliotecas, supermercados, pubs, hoteles, casas habitación o departamentos e incluso en lugares de espectáculos nocturnos; otros, en el mejor de los casos, son entregados al gobierno para que sean transformados en centros de asistencia social. Frente a esta situación y para garantizar un adecuado uso del patrimonio histórico y religioso de la Iglesia Católica, el Cardenal Gianfranco Ravasi, presidente del Pontificio Consejo para la Cultura de la Santa Sede, propone una serie de criterios para la venta de estos edificios: que verdaderamente no haya ya una participación de fieles, que el patrimonio artístico e histórico sea de poco valor, que sea muy onerosa la manutención y que la finalidad de su futuro uso no contravenga los valores cristianos.

Quizá esta situación de las comunidades cristianas de Europa nos parece lejana, pero en realidad es posible en el contexto de un México que a pasos agigantados está abandonando la fe católica y cuya tendencia secularista parece irremediable, desgraciadamente acelerada por nuestros comportamientos clericalistas tan afianzados y arraigados. Estas tendencias pueden ser revertidas, no sin la acción del Espíritu Santo, con el serio compromiso de ser una Iglesia en salida misionera, buena samaritana y servidora de los pobres… Estamos todavía a tiempo.

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