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También es fundamental que tengamos muy presente que toda ideología, tanto de izquierda como de derecha, es vencida por la misma realidad / Fotografía; Archivo

Un México dividido pese a la pandemia

Pbro. José Marcos Castellón

La pandemia del coronavirus ha agudizado la división que ya se venía gestando en la cuestión pública. No es que antes de la emergencia sanitaria nuestro país gozara de una unidad ideológica o política, ni siquiera religiosa; desde su independencia, México es un mosaico cultural e ideológico que ha sabido convivir, no sin muchas dificultades, pero que logró, eso sí con muchísimos sacrificios, edificar una insipiente democracia, por la que las naturales y/o artificiales diferencias se podían gestionar de forma civilizada o al menos no tan agresiva, e incluso construir un proyecto de nación que pudiera beneficiar a todos.

Aunque en realidad ningún proyecto de nación ni ninguna supuesta transformación ha logrado beneficiar a todos, pues siempre ha habido, hay y seguramente habrá, un gran número de marginados.

La política federal, que ha pretendido responder a la pandemia desde la gestión de salud y de la economía, ha sido cuestionada duramente por gobiernos estatales, sociedad civil, la iniciativa privada, pero además por periodistas nacionales e incluso internacionales que gozan de una muy buena fama por su objetividad, sin embargo, en vez de una autoevaluación crítica, el gobierno federal en turno se ha defendido sacando las pezuñas como gato y ha denostado y desprestigiado, desde la actual tribuna más alta, que ya no es la de las cámaras sino la de las mañaneras, generando todavía más fracturas en la vida pública.

En este contexto se ha desatado incluso una persecución de Estado contra los que ellos consideran sus adversarios, poniendo en riesgo la democracia y, lo que es mucho peor, la garantía de los legítimos derechos.

Pero si esas políticas públicas y sus críticas se realizan desde las altas cúpulas de la nación, la división de la patria se expresa en las redes sociales de la gente de a píe con mutuas condenas de quienes están con el gobierno federal actual de forma acrítica, casi como si se tratara de una entidad divina que exige la fe incondicional, y de aquellos que, incluso en los éxitos de las políticas que sí los hay, ven todo encaminado a la cubanización de México o como una amenaza latente a la destrucción nacional, sin dar la oportunidad de juzgar un sexenio cuando termine y no a medio camino.

Como sociedad debemos madurar mucho en el respeto a las distintas opiniones en la vida pública y de aprender a tolerarnos en nuestras diferencias culturales e ideológicas e incluso saber aprovechar esas diferencias como oportunidades de abrir nuevos horizontes y construir creativamente un proyecto de nación incluyente.

Para ello es fundamental la construcción de ciudadanía, la participación, el compromiso y la responsabilidad social, así como una visión crítica y exigente del gobierno en turno, sin dar por sentado que es por naturaleza honesto. También es fundamental que tengamos muy presente que toda ideología, tanto de izquierda como de derecha, es vencida por la misma realidad, que no se deja dominar por las ideas, sino que es lábil y caprichosa como un virus.

Acerca de Monserrat Cuevas

Lic. Ciencias de la Comunicación | Reportera en Acción | Temas sociales, busco historias de vida que contar.

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