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Providencialismo

Pbro. José Marcos Castellón

El cristianismo, a partir de la doctrina de la creación, cree en la Providencia de Dios, por la que confesamos a un Dios todopoderoso y bueno, que por amor y libremente ha creado este mundo y lo gobierna. De tal modo, siguiendo las enseñanzas de Jesús, podemos confiar plenamente que todo sigue un curso armonioso y lleno de amor misericordioso, por el cual Dios creador alimenta las aves del cielo y viste a los lirios del campo. A partir de esta confianza en el poder y bondad de Dios, Jesucristo nos invita a abandonarnos en las manos paternas de un Padre celestial que quiere el bien para nosotros sus amadas criaturas, lo que corresponde a vivir con alegría y serenidad nuestra finitud y vulnerabilidad.

Dos peligros acechan la fe en la Providencia: el inmanentismo y el providencialismo, ambos errores tienen un origen común, que es la inadecuada relación entre la actuación sobrenatural de Dios y el desarrollo de las mismas leyes de la naturaleza, sin respetar la autonomía de los dos campos. El inmanentismo afirma que Dios, al que muchas veces niega,  no puede tener una intervención sobre el mundo y sus leyes. El Concilio Vaticano I condenó aquella doctrina que afirmaba que Dios había creado el mundo y lo había abandonado a sus propias leyes negando incluso la misma posibilidad del milagro. Pero también contrario a la fe es el providencialismo, que afirma la actuación de Dios como si fuera un agente más entre otros y que, por su poder, puede librar de cualquier mal, incluso para justificar la irresponsabilidad, lo que llevaría a una idea de Dios milagrero.

En este tiempo de pandemia por el coronavirus hemos escuchado que muchas personas no se cuidan porque no creen en el virus, colocando un dato objetivo y empíricamente comprobable a un acto de fe, incluso asegurando que el asumir las medidas para el cuidado de la salud atentan contra la fe en Dios, haciendo así una caricatura de un Dios tapaagujero, aunque queda claro que se puede cuestionar el manejo político de la crisis sanitaria. El acto de fe que se profesa a Dios supone una relación de confianza total, pero que no exime de asumir con mucha responsabilidad las medidas que propone la autoridad civil en materia de salud, aunque sean dolorosas, a fin de hacer posible el manejo sanitario de la crisis epidemiológica que estamos viviendo y que esperamos, ayudados de Dios y siendo responsables, podamos salir muy pronto.

Acerca de David Hernandez

Lic. en Filosofía por el Seminario de Guadalajara | Lic. en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Veracruz | Especialista en temas religiosos | Social Media Manager

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