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Misa de la coronación de la Virgen de Zapopan en la Catedral de Guadalajara.

Que no pase desapercibido

Pbro. Armando González Escoto

El 18 de enero de 1921 el gran Arzobispo don Francisco Orozco y Jiménez coronó con autoridad pontificia la antigua imagen de Nuestra Señora de Zapopan en el espléndido marco de la catedral tapatía. No era un año cualquiera ni un tiempo fácil. Desde 1914 la Iglesia en México sufría los estragos de la persecución religiosa y de la revolución caudillista, pero también los efectos devastadores de la primera gran pandemia del siglo XX, la influenza llamada “española”.

La Virgen fue coronada justamente a mitad del periodo persecutorio, entre 1914 y 1929, coronando también el éxito obtenido por el primer movimiento de resistencia pacífica y democrática que se daba en México, el movimiento de 1918, liderado por Anacleto González Flores, quien había encomendado su extraordinario trabajo a la Virgen de Zapopan, a cuyo santuario peregrinaba descalzo acompañado por cientos de jóvenes y adultos comprometidos con la causa de una genuina democracia, respetuosa de la libertad religiosa.

La celebración del primer aniversario de esta coronación correspondió al mismo señor Arzobispo don Francisco Orozco y Jiménez, quien en esa conmemoración puso una nueva corona a la Virgen, la llamada “corona de las antífonas”, destacada obra de orfebrería. La celebración del veinticinco aniversario le correspondió al Sr. Arzobispo don José Garibi Rivera, otra de las grandes lumbreras episcopales del siglo XX, y fue una celebración muy solemne y entusiasta, pues el Arzobispo lideró los preparativos; en ese memorable aniversario, el santuario de Zapopan fue elevado a la categoría de basílica.

Las grandes festividades programadas para celebrar el cincuenta aniversario de la coronación pontificia también le correspondieron al Sr. Garibi, ya como Cardenal. El propio prelado instituyó una comisión especial, integrada por sacerdotes diocesanos, franciscanos y laicos que programó con toda anticipación los festejos tanto en Zapopan como en la catedral de Guadalajara, e incluyeron una romería multitudinaria el domingo 17 de enero, entre otras muchas actividades culturales, sociales y religiosas. La celebración del setenta y cinco aniversario le correspondió al Sr. Cardenal Juan Sandoval, fueron precedidos por un solemne novenario y concluyó con una gran concelebración en el atrio de la basílica, presidida por el propio Cardenal.

La celebración del primer centenario de la coronación le correspondió al COVID-19, agente infeccioso que vino a paralizarlo todo, actuando como si fuera aliado de masones y sectarios.

No obstante, este primer centenario de un acontecimiento eclesial de tanta importancia no debe pasar inadvertido aún si por la pandemia no es posible celebrarlo como debía ser.

En la cultura humana de todos los pueblos, conmemorar hechos significativos ha sido siempre un deber y un aprendizaje que aporta a la conservación de la memoria y fortalece la identidad comunitaria, de igual manera, no celebrarlos, o no hacerlo con la debida atención constituye un acto que oscila entre la ignorancia o la mala fe, actitudes estas que deben mantenerse alejadas de la comunidad católica, siempre tan fiel a su cultura cristiana y a los símbolos que la expresan.

armando.gon@univa.mx

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Un comentario

  1. Berta barba torres

    Que pesar, que no se lleve a cabo tan hermoso y significativo festejo, Dios permita que volvamos a ver nuestras Iglecias llenas de fieles, y sea más grande nuestra Fé después de tanta tristeza y dolor que estamos viviendo, ahora todos hacemos de nuestro hogar el templo del Señor.