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Ser gobernador en tiempos de López Obrador

Jorge Rocha

Después del 26 de septiembre del año 2014, cuando se generó la crisis al gobierno de Enrique Peña Nieto por el caso de la desaparición de los 43 normalistas de la Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero. La desaprobación de la administración pasada empezó a descender y jamás se pudo recuperar, teniendo su punto más bajo en el llamado “gasolinazo”, donde el repudio al entonces presidente creció hasta llegar al 88% de acuerdo a varias encuestas.

Ser gobernador luego del año 2014 fue una tarea relativamente sencilla en su relación con el presidente de México, ya que casi en todos los casos, los titulares del poder ejecutivo de los estados contaban con una mejor imagen pública que Enrique Peña Nieto, quien tuvo como uno de sus propósitos centralizar la mayor parte de las decisiones de la administración pública, pero que con el transcurrir de su gobierno, este objetivo fue cada vez más complicado de realizar. Incluso en el caso de Jalisco, Aristóteles Sandoval llegó a tener posiciones públicas distintas al presidente Peña a pesar de ser del mismo partido y de que la disciplina partidista en el PRI se sabe que siempre ha sido muy férrea.

Ahora el escenario es distinto, ya que parece que la situación es diferente porque que el presidente López Obrador cuenta con mayores simpatías que los gobernadores de los estados y parece que la agenda del gobierno federal se impone día con día a las agendas de los estados. El periódico El Financiero dio a conocer en el mes de septiembre dos encuestas, una sobre los niveles de aprobación de los gobernadores y la otra sobre la popularidad de López Obrador en cada una de las entidades federativas. Sobre la primera encuesta los resultados más relevantes fueron los siguientes:

  1. Los cinco gobernadores mejor evaluados son: Mauricio Vila (PAN) de Yucatán con el 78% de aprobación, Quirino Ordaz (PRI) de Sinaloa con el 65%, Claudia Pavlovich (PRI) de Sonora con el 62% de aprobación, Francisco Domínguez (PAN) de Querétaro con el 60% y José Rosas (PAN) de Durango con el 57% de aprobación.
  2. Los cinco gobernadores peor evaluados en dicha encuesta son: Francisco Vega (PAN) de Baja California con el 19% de aprobación, Jaime Rodríguez “El Bronco” (Independiente) de Nuevo León con el 21%, Silvano Aureoles (PRD) de Michoacán con el 30% de aprobación, Cuauhtémoc Blanco (PES) de Morelos con el 35% y Héctor Astudillo (PRI) de Guerrero con el 36% de aprobación.
  3. Si midiéramos la aprobación de los gobernadores como una calificación escolar, sólo cuatro estarían aprobados (tienen un porcentaje arriba del 60%) y 28 titulares de los poderes ejecutivos estatales estarían reprobados. Además, sólo doce gobernadores tienen una aprobación arriba del 50%, los otros veinte están por debajo de este 50% de percepciones positivas. El promedio de los 32 gobernadores es del 46% de aprobación y del 41% de desaprobación, es decir, de acuerdo a la percepción ciudadana tenemos gobernadores que tienden a tener un mal desempeño en su cargo.
  4. Enrique Alfaro, gobernador de Jalisco se encuentra a media tabla, en el lugar 17 de 32 estados, con una aprobación del 47% y una desaprobación del 45% de los encuestados.

Ahora bien, los resultados de la popularidad del presidente López Obrador en las entidades federativas es la siguiente:

  1. Los cinco estados donde el presidente tiene mayor aprobación son: Tabasco (86%), Nayarit (84%), Oaxaca (81%), Veracruz (79%) y Tlaxcala (77%).
  2. Los cinco estados donde López Obrador tiene menos aprobación de la ciudadanía son: Guanajuato (48%), Ciudad de México (50%), Querétaro (56%), Aguascalientes (57%) y Baja California (57%).
  3. Si tomáramos la aprobación del presidente como una calificación escolar, López Obrador estaría aprobado en 17 estados y reprobaría en cinco entidades. Además, tiene en 31 estados un nivel de percepciones positivas por arriba del 50% de los encuestados y sólo en una entidad estaría por debajo del 50%. El promedio de aprobación del presidente en los estados es del 69% y de desaprobación del 28%.
  4. En el caso de Jalisco la popularidad del presidente se encuentra en el lugar 27 de 32 estados, con una aprobación del 60% y un nivel de desaprobación del 36%.

Si comparamos los resultados de ambas encuestas, tenemos que sólo dos gobernadores tienen mayor nivel de aprobación que el presidente: Mauricio Vila (PAN) de Yucatán y Francisco Domínguez (PAN) de Querétaro; y un gobernador tiene la misma aprobación que López Obrador y es Martín Orozco (PAN) de Aguascalientes. Si hablamos de promedios, el presidente está por arriba de los gobernadores por 23 puntos porcentuales y para el caso de Jalisco, López Obrador se ubicaría con 13 puntos porcentuales arriba de Enrique Alfaro.

Ser gobernador en el lopezobradorismo es muy complicado, ya que los titulares de los poderes ejecutivos estatales se mueven entre dos grandes opciones, llevar una relación tersa donde la agenda federal se impone a la local, o convertirse en oposición con un costo político que puede ser muy alto. Esta situación obliga a los gobernadores a emplearse a fondo es sus capacidades políticas y de negociación con la Federación.

Correo electrónico: jerqmex@hotmail.com

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