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Signos de los Tiempos: La tragedia de Torreón

Jorge Rocha

Jorge Rocha

La tragedia volvió a hacerse presente en nuestro país. La semana pasada en un colegio de primaria en la ciudad de Torreón, Coahuila, un niño de once años, llevó a su escuela dos armas con las cuales mató a su maestra, hirió a seis personas más y se suicidó. El hecho consternó a nuestro país y ha generado una multitud de comentarios, propuestas, críticas y debates en torno a este lamentable asunto.

A pesar del desbordamiento de la violencia en el país, hasta ahora no se habían presentado situaciones como las que se han dado en el vecino país del Norte. Frente a diferentes hechos de violencia en los Estados Unidos similares, se han puesto sobre la mesa varias hipótesis de cuáles son las causas que originan la aparición de casos como estos. Hay una gran corriente que afirma que la alta exposición de niños y jóvenes a la violencia, a través de video-juegos, de programas televisivos y de redes sociales en internet, son las principales causales de este tipo de eventos. Otras corrientes afirman que las llamadas “expresiones de odio” están en la base de estas manifestaciones de violencia y que están relacionadas con la incapacidad de ciertos grupos sociales de aceptar las diferencias sociales por raza, clase social, origen o preferencias sexuales. Algunos más argumentan que el problema de fondo es el acceso casi ilimitado de comprar y tener armas en casa, que posibilitan que el uso de la violencia tenga una alta capacidad de letalidad y de daño a las personas.

Hasta el momento no tenemos ninguna conclusión que convenza a todas y todos; y también hay que señalar que el contexto de violencia en los Estados Unidos y en México tiene sus particularidades propias, pero me inclino a pensar, que problemas tan delicados como estos tienen un origen multifactorial y que no podemos atribuirle a una sola causa la aparición de estos lamentables eventos.

Hay que decir que, desde hace varios años, hay una política fallida de control de armas en nuestro país y que a pesar de que se ha pedido al gobierno estadounidense que no se sigan vendiendo armas a connacionales, lo que es real, es que en el territorio nacional es muy fácil acceder a armas simples y de alto calibre.  Las antiguas campañas de despistolización sirvieron de muy poco y está claro que es fundamental que en México se regule de manera efectiva la portación de armas. Por supuesto que hay voces que, frente a la creciente violencia, han puesto sobre la mesa la posibilidad de que las personas puedan portar armas sin ningún tipo de permiso, esta solución, desde mi parecer, sólo agravaría el problema.

También es cierto que en nuestro país hay una normalización de la violencia desde hace una década. Efectivamente en video-juegos, redes sociales y en programas y series de televisión está presente una violencia cada vez mayor, pero además estamos continuamente expuestos a la violencia cotidiana en el país relacionada con el incremento en los homicidios, las desapariciones y algunos delitos del fuero común, además de la situación de algunos territorios del país donde la presencia de la delincuencia organizada es cada vez profunda.

La impunidad que impera en el país también es un factor que posibilita la espiral de violencia, ya que diversos estudios académicos e informes de organizaciones civiles, señalan que el número de sentenciados por cometer delitos sigue siendo muy bajo y esto genera un incentivo para la realización de acciones violentas, ya que “quien la hace no la paga”.

Aunado a todo lo anterior, a pesar de algunos loables esfuerzos, las instituciones públicas y privadas no han sido capaces de impulsar de forma decidida y efectiva una re-educación en clave de paz, resolución de conflictos, respeto de los derechos humanos y de reconstrucción del tejido social. Esta ha sido una insistencia añeja de instituciones educativas y de organizaciones sociales, pero no se ha tomado el serio la generación de una cultura de paz y de respeto a los derechos de todas y todos a lo largo y ancho del país.

Lo sucedido en Torreón es una enorme llamada de atención para todas y todos de que, urge la implementación de diversas estrategias de distinta índole para evitar otro evento de este tipo donde a todos nos toca contribuir.

Correo electrónico: jerqmex@hotmail.com

“En nuestro país hay una normalización de la violencia desde hace una década. Efectivamente en video-juegos, redes sociales y en programas y series de televisión está presente una violencia cada vez mayor, pero además estamos continuamente expuestos a la violencia cotidiana en el país relacionada con el incremento en los homicidios, las desapariciones y algunos delitos del fuero común, además de la situación de algunos territorios del país donde la presencia de la delincuencia organizada es cada vez profunda”.

Jorge Rocha

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